Sterling y el futuro de la ciencia-ficción
por Enric Quílez Castro

Bruce Sterling comentaba recientemente en una entrevista que el escritor de novelas de ciencia-ficción será pronto algo del pasado. Que si uno lee sobre un futuro muy certero, acaba siendo infeliz y que la gente necesita tanto a los profetas como a los brujos o a los curanderos. De aquella manera, vamos.

Su parte de razón tiene. Hace cincuenta años, hablar del futuro podía ser esperanzador. La ciencia y la tecnología todavía eran benegloriadas y la idea de que un mundo mejor era posible, construible a partir de la razón y del progreso era algo comúnmente creído. Pero los tiempos han cambiado.

La tecnología nos ha mostrado algunas de sus terribles caras: contaminación, destrucción de ecosistemas, crisis energéticas, accidentes nucleares, el agujero de la capa de ozono, el calentamiento global, etcétera. Y el futuro racional no se ve como algo muy factible que digamos.

El escritor de ciencia-ficción o se escapa a un futuro muy lejano, en el que las cosas, a fin de cuentas, son muy similares a la actualidad o se limita a concentrarse a unos pocos años vista en el que aparecen unos cuantos cachivaches tecnológicos que, al acabar la novela, posiblemente ya se estarán comercializando, tal es la velocidad a que progresa la técnica.

Pero sobre todo, yo creo que casi todo está ya inventado. Aquello de nada nuevo bajo el sol. Es muy difícil encontrar algo original en el enorme magma de ideas que ha desarrollado la ciencia-ficción a lo largo de todo un siglo. Y, seamos realistas, lo que no es original, nos aburre.

Es normal, pues, que exista un cierto agotamiento de las formas y de las temáticas dentro del mundillo, que se ha hecho pequeño a todas luces.

© Enric Quílez Castro
(289 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 7 de abril de 2009