J. G. Ballard: el profeta del Caos
Especial Ballard
por Alejandro Caveda

Hay quien opina que una frase, una sentencia, un concepto, pueden resumir y condensar la esencía misma de un escritor. Si ese fuese cierto, J. G. Ballard pasará a la historia como el cronista del caos y la decadencia de la sociedad contemporanea. Pocos autores han sabido reflejar como él el lado más oscuro y a veces enfermizo de esa criatura conocida como ser humano, al tiempo que subvertía la moral y el orden social considerados políticamente correctos en su momento.

Una consulta rápida en cualquier enciclopedía al uso nos revelará que Ballard fue un escritor de ciencia-ficción, nacido en Shanghai en 1930 y que en 1956 comenzó a colaborar en revistas como New Worlds. Su primera novela (EL MUNDO SUMERGIDO) data de 1962, a la que le seguirian otros títulos fundamentales de la historía del género como EL MUNDO DE CRISTAL (1966) CRASH (1973) EL IMPERIO DEL SOL (1984) NOCHES DE COCAINA (1994) o MILLENNIUM PEOPLE (2003) Permaneció activo y en la brecha editorial casi hasta el último momento, con la publicación de BIENVENIDOS A METRO-CENTER (2006) o THE COMPLETE SHORT STORIES OF J. G. BALLARD (dos entregas, en 2001 y 2006) una extensa antología en dos partes que recopilaba lo mejor de su obra breve.

Personalmente, Ballard nunca me ha parecido un escritor de ciencia-ficción al uso, o al menos, dentro de los parámetros que mucha gente le asignan a dicho género. Salvo contadas excepciones Ballard no escribió historias futuristas de naves espaciales, rayos laser, robots positrónicos u otros clichés clásicos del género. La mayoría de sus obras (salvo excepciones puntuales, como la ya citada UN MUNDO SUMERGIDO) suelen ser contemporáneas al momento de su escritura o estar ambientadas en algún momento indeterminado del presente, lo que las hace más próximas y, por ende, más inquietantes. Otra excepción destacable sería el caso de EL IMPERIO DEL SOL, una novela con ribetes autobiográficos ambientada en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial y en la que el autor vertió muchas de sus experiencias infantiles como prisionero en un campo de internamiento japonés. Pese a ello, no se trata de un título contracorriente dentro de su producción general, ya que comparte con el resto varios temas recurrentes en la obra de este interesante autor, como es la idea de la decadencia de un imperio y por extensión de su sociedad y esquemas culturales (no sólo el japonés, al que parece aludir el título, sino también al propio imperio británico)

En varios aspectos, EL IMPERIO DEL SOL (así como otras obras primerizas de Ballard, como EL MUNDO SUMERGIDO o LA SEQUÍA) entroncan con obras y autores clásicos de la ciencia-ficción catastrofista británica de mediados del pasado siglo como John Wyndham (EL DÍA DE LOS TRIFFIDOS, 1951) o John Christopher (LA MUERTE DE LA HIERBA, 1956) y coinciden en tomar como excusa argumental la reacción de unos protagonistas, usualmente de clase media y por lo tanto, gente educada y decente, frente a una catastrofe que subvierte el orden establecido y les obliga a cometer actos atroces y otrora impensables para sobrevivir. Pero lo que en Wyndham y compañía deviene en novela de aventuras y a la postre sátira optimista con esperanza de futuro, en manos de Ballard se convierte en una ácida reflexión sobre los aspectos más oscuros del ser humano que reaparece, con mayor intensidad si cabe, en trabajos posteriores como ZONA DE CATÁSTROFE (1967) o VERMILLION SANDS (1973) y que alcanzan su máxima expresión en títulos como LA ISLA DE CEMENTO (1974, digna del mejor Kafka) o la antedicha CRASH, que fascinó a otro gran artista de la manipulación de la carne y la degradación física y moral del ser ¿humano? como es el director canadiense David Cronenberg.

Ballard nunca fue un autor para el gran público. Su pluma era fascinante pero insidiosa y al terminar te dejaba con un regusto amargo y pesimista. Como decian algunos de sus admiradores, Tenía el don de quitarte la venda de los ojos, lo que explica que su obra, salvo puntuales excepciones (como es el caso de sus adaptaciones cinematográficas) rara vez coparan los números uno de las listas de ventas. A cambio, fue uno de los primeros escritores de ciencia-ficción en abandonar los estrechos senderos editoriales del género y conquistar el mercado mainstream, gracias a lo cual despertó un gran entusiasmo entre determinados sectores de la progresía intelectual europea y norteamericana, que valoraban su actitud crítica ante el sistema y su compromiso político, expresado en títulos como A USER'S GUIDE TO THE MILLENNIUM: ESSAYS AND REVIEWS (1996) o MIRACLES OF LIFE (2008) En España fue un escritor especialmente apreciado por el triunvirato rector de la revista Nueva Dimensión, que publicaron en sus páginas algunos de sus relatos más interesantes, así como por los responsables editoriales del sello Minotauro, que durante más de una década tuvieron prácticamente la exclusiva de su obra en castellano. En los últimos años había alcanzado un estatus como Autor de Culto consagrado, casi por encima del bien y del mal, que parecía reservado a algunos grandes del género como Isaac Asimov o Robert A. Heinlein. Con su muerte, Ballard termina de ingresar por méritos propios en ese elitista club de nombres míticos de la ciencia-ficción de todos los tiempos al cual, irónicamente, en vida tal vez hubiese valorado con ese mismo escepticismo que dedicaba a todas las obras y acciones humanas.

© Alejandro Caveda
(900 palabras)