Críticos y criticados
por Ramón Batalla

Siempre es mejor un mal libro que una buena crítica.

Una evidencia que pretende resumir una reflexión sobre el arte de escribir y criticar lo escrito. Mientras que la crítica es hija de método, norma y gusto, la escritura es hija de la imaginación, del talento y de la experiencia. Las dos son importantes pero la escritura es moralmente superior. La crítica literaria profesional o amateur vampiriza a los libros y vive del trabajo esforzado o talentoso de escritores. Esto es algo que todo crítico debería tener siempre presente y por tanto el respeto a los escritores debería ser primordial; de ahí que difícilmente un libro, por malo que pueda parecer, no tenga alguna virtud que sea identificable.

No creo en las críticas de derribo , una buena crítica debe resaltar aspectos positivos y negativos de una novela y toda obra de literaria tiene atributos en ambos sentidos. Las críticas deberían identificar no sólo aspectos negativos, sino también esas virtudes, por limitadas o pequeñas que sean, que cabría resaltar. Realizar las críticas no con ganas de derribar ilusiones, sino con ganas de que el autor tenga un punto de vista externo a su obra y, por tanto, una valoración no sujeta al egocentrismo que desarrollan a veces los escritores. Además debe servir para que el lector sepa que puede gustarle. Los escritores que no leen sus críticas, pierden la oportunidad de mejorar. Saber aceptar una crítica sobre un trabajo propio permite al escritor, si no mejorar sus recursos literarios, al menos argumentar mejor el resultado de sus obras, sus convicciones literarias, defender las razones de su trabajo y pulsar como está llegando su mensaje al lector.

Hoy por hoy la crítica conlleva ya por si misma aspectos negativos. Al parecer criticar es cada vez más sinónimo de menospreciar y no debería ser así. No es necesario que la crítica sea amable pero si debe saber siempre que puesto le corresponde.

La relación entre escritores y lectores es cada vez más intensa y más abierta. Los blogs, foros y portales de literatura ponen en contacto ambos mundos. Los lectores ven más accesible a los escritores que pierden esa imagen de inaccesibilidad y mitificación. El escritor, sin alergia a los medios actuales, puede observar la evolución de sus novelas y sacar de las críticas conclusiones sobre su trabajo.

En la ciencia-ficción se dan con frecuencia los seriales y hoy por hoy las posibilidades de redimirse o profundizar en una temática para los autores son mayores que nunca, los propios lectores, cautivados por unos personajes, pueden guíar al autor eliminado incoherencias, orientándolo y debatiendo de mil maneras sobre cada libro y como esperan que continúen las novelas. Algunas veces los fans se convierten peligrosamente en un amenaza para el negocio, como en el caso de Rowling, pero es una excepción.

La frontera entre lectores y escritores es cada día más gris.

Me gustaría ver a un gran escritor experimentar con sus lectores y cautivarlos, haciéndoles participes de todo el proceso creativo... Creo que los tiempos del escritor encerrado en un despacho ajeno a sus lectores y lejos de un contacto humano y más cercano se acabaron. Ante el abanico de opciones en el mercado, el escritor debería abordar la autopromoción y la mejora continua como su único camino, recorriéndolo al lado de sus lectores.

Aunque escribir es una labor solitaria, el escritor que mime al lector tendrá más opciones de publicar y de convertirse en un profesional.

© Ramón Batalla
(574 palabras)
Publicado originalmente en En clave pública el 17 de noviembre de 2008