Cultura invisible
por Francisco José Súñer Iglesias

Cuando se inauguran a todo trapo, y con fastos de alumbramiento real, nuevos equipamientos socio-culturales, el ciudadano espera tener puntual información de lo que ellos suceda, o al menos, una idea general de las actividades que se desarrollan en los mismo. Cuando esto no es así, cuando el centro cultural funciona de forma extraña, a medio camino entre la peña de festejos de barrio y la Solemne e Imponente Instuitución, deja muchas dudas acerca de su objetivo como crisol de cultura y su utilidad real respecto al ciudadano.

Todo esto viene a cuento de algo que me ha sucedido la semana pasada, y que viene a resumirse en que desde el 10 al 18 de septiembre se ha celebrado en Móstoles, la localidad donde vivo, un ciclo de cine de ciencia-ficción del que tuve noticia por pura casualidad, lo que no deja de ser algo bastante desconcertante teniendo en cuenta que vivo a unos doscientos metros del lugar donde se celebró.

El 2 de mayo de 2008, se inauguró en Móstoles, dentro de los citados fastos del bicentenario de la declaración de guerra al gabacho, el Centro de Arte Contemporáneo Dos de mayo, un edificio, como todo lo que se embadurna de modernidad, diseñado como si estuviera aislado de todo y él mismo pudiera marcar la personalidad de su entorno: se supone que conserva la fachada de un viejo caserón que se vería a través de la nueva facha de vidrio, fundiendo la tradición y la modernidad. El entusiasmo de todos, próceres, arquitectos y cagabandurrias varios no preveyó que, para que tal efecto fuera propiamente efectivo, el conjunto habría de contemplarse desde un mínimo de cincuenta metros de distancia. Pues bien, la calle de la Constitución a la altura del Centro de Arte tiene poco más de diez metros de ancho. Supongo que durante la noche y con el interior iluminado algo del efecto previsto se logrará, pero lo que es durante el día, nada de nada. Un mal chiste.

El caso es que el Centro de Arte depende del gobierno regional, la Comunidad de Madrid, no del Ayuntamiento de Móstoles, éste último edita regularmente folletos con los programas de los distintos centros culturales que gestiona (Casa de la Cultura, Teatro municipal, etc., etc.) y saber que va a ocurrir y que cosas son de interés para cada cual es sólo cuestión de leer unos minutos el librillo. Sin embargo, el ámbito del Centro de Arte Contemporáneo no se limita a la población en la que está ubicado, sus actividades están pensadas para todos los ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Madrid, una de las preocupaciones de la dirección debería ser, pues, difundir lo más posible su programa de actividades. Decenas de agendas culturales ilustran cadenas de televisión, radios, internet y periódicos, de estos últimos al menos cuatro son gratuitos y de una difusión y distribución amplísima, pues bien, una somera búsqueda en Google (por las palabras ciclo cine ciencia ficcion mostoles) devolvía hasta el pasado martes un solo resultado relevante con información al respecto, aunque el buscador indexó un par de días después la página correspondiente con el programa. Lo que demuestra que o bien desde el centro no se emiten notas de prensa, o bien (cosa que no creo, puesto que muchas de estas notas pasan a las agendas casi sin corregir) los medios no tuvieron a bien hacerse eco de ellas.

Es una lástima no haber tenido a tiempo noticia del ciclo. Poder ver METRÓPOLIS, PLANETA PROHÍBIDO, LA VIDA FUTURA o 2001 en un formato más cercano al de su estreno que la socorrida pantalla de televisión no es algo que suceda todos los días, y ciertamente la selección está muy lograda, puesto que hace un repaso bastante interesante a la historia del género en su vertiente cinematográfica, no en balde Jordi Costa es el director del ciclo.

Ferran Barenblit, el director del centro, dice según el diario ADN: la relación con el público es muy importante. Poner el arte a disposición de los usuarios es fundamental en un proyecto que tendrá como elemento de trabajo el generar una cultura crítica, generar ciudadanos activos, pero si no se informa a esos ciudadanos, se descuida la promoción de las actividades, se convierte por enésima vez a la cultura difícil, en un autista que solo habla para el cuello de su camisa, el objetivo estará muy lejos de conseguirse. Baste como muestra que el administrador de una de las páginas web más importantes en castellano dedicadas al género, y que para más inri tiene el Centro de Arte a la vuelta de la esquina, se enteró del evento una vez iniciado éste y por pura casualidad, cuando se daba un paseo ocioso preguntándose porque un centro que supuestamente está al servicio del ciudadano, cierra precisamente los días y a las horas en las que el ciudadano tiene tiempo para disfrutar de él.

© Francisco José Súñer Iglesias
(815 palabras)