Paul Davies y la colonización de Marte
por Carlos Cotta

El programa espacial y su interrelación con la ciencia-ficción da mucho de sí, y precisamente acabo de llegar —via Backreaction— a unas declaraciones de Paul Davies, el famoso físico británico, que pueden tener que ver con este asunto. Dichas declaraciones las ha realizado para la Edge Foundation, una sociedad compuesta por intelectuales de ciencia y tecnología que intenta suscitar interés por cuestiones científicas en el público general (frecuentemente de manera un tanto provocativa) y en ellas muestra su optimismo hacia la colonización de Marte.

El Prof. Davies empieza su toma de posición con una predicción: poco antes de fin de siglo habrá una colonia humana en Marte. Según él, esto pasará cuando la gente se dé cuenta de que son innecesarios lo viajes de ida y vuelta al Planeta Rojo (no en vano el título elegido para su comentario es Un billete de ida a Marte) Al eliminar el viaje de vuelta se conseguirá un doble objetivo: (1) un ahorro de recursos considerable, y (2) una reducción de los riesgos para los astronautas, ya que el despegue y el aterrizaje son las fases más delicadas del viaje.

En mi opinión, esta justificación es bastante cuestionable. Empezando por (2) hay que tener en cuenta que los mayores riesgos de una misión de este tipo no estarían en el viaje, sino en la supervivencia en Marte. El Prof. Davies argumenta que en misiones previas se podrían haber enviado los suministros y las fuentes de energía nucleares necesarias para un asentamiento. Lógicamente, todos estos preparativos y viajes previos a Marte para asegurar la presencia de un asentamiento viable cuando lleguen los colonos tienen un elevado coste que ha de sumarse al total, lo que pone en cuarentena el punto (1) De todas formas, asumiendo que ya se dispone de los medios básicos para un asentamiento en la superficie de Marte, los riesgos seguirían siendo enormes. El Prof. Davies aduce que la vida sería complicada para los pioneros, pero la realidad sería mucho más dura: cualquier situación imprevista (una tormenta gigante de arena, un corrimiento de tierras, etc.) pondría a los colonos en una situación potencialmente crítica.

Puede aducirse a todo lo anterior que en un escenario de 90 años vista, los medios técnicos pueden facilitar enormemente la supervivencia de unos hipotéticos colonos en Marte. Esto es cierto, pero dicha mejora de la tecnología también sería aplicable a todas las fases del viaje, lo que no está contemplado en el argumento del Prof. Davies (por ejemplo, menciona los riesgos de la radiación interestelar y de la falta de gravedad durante el viaje como riesgos comparables a los de la supervivencia en la superficie) Hay también otras consideraciones importantes, tales como la reacción de la sociedad en general ante la perspectiva de enviar alguien a Marte sin posibilidad de regreso. No me cabe duda de que no faltarían voluntarios, pero ¿se trataría de una situación admisible? Nuevamente, la sociedad puede haber evolucionado de manera insospechada para finales de siglo, por lo que esta observación puede ser absolutamente irrelevante (o crucial)

Quizás lo más interesante desde el punto de vista de lo que comentábamos el otro día acerca del sesgo del programa espacial, son las palabras finales del Prof. Davies, que traduzco tal cual:

¿Cuando podrían enviarse los primeros colonos? En unos pocos años, si los políticos no se inmiscuyen. La NASA podría enviar una tripulación de cuatro personas a Marte usando la tecnología actual, pero la agencia carece del coraje y la imaginación para una misión aventurera de estas características. Sin embargo, soy optimista en que los nuevos actores espaciales —China y la India— no padecerán la misma timidez occidental. Una colonia conjunta chino-hindú en Marte para 2100 no sólo es tecnológicamente factible, sino políticamente realista.

Hay que aclarar que Paul Davies es un gran físico, con una fantástica capacidad divulgadora, pero el programa espacial no es su especialidad. Lo anterior responde por lo tanto a un deseo, más que a un juicio técnico. A priori, una extrapolación de nuestra tecnología actual a un futuro cercano podría indicar que antes de colonizar Marte habría que continuar con la exploración robótica, y eventualmente construir una estación orbital como avanzadilla de una posible exploración humana. Saltarse todas estas etapas previas parece cuanto menos temerario.

© Carlos Cotta
(626 palabras)
Publicado originalmente en La Singularidad Desnuda el 4 de enero de 2007
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