La guerra de los mundos
por Miguel Esquirol

Hace ya unos años, el que se convertiría en uno de los más grandes directores de cine, Orson Wells, realizó una dramatización radial sobre LA GUERRA DE LOS MUNDOS del escritor inglés H. G. Wells. Varios pueblos de EUA entraron en alarma por la noticia de unos seres extraterrestres que invadían su país. Poco tiempo después se aclaró la confusión y Orson Wells pudo seguir trabajando en paz.

La conclusión de los problemas no fue tan sencilla en Latinoamérica en un caso similar.

Alfredo Vergara Morales era de nacionalidad chilena y uno de los más importantes locutores de Radio Quito del Ecuador.

Alfredo Vergara era de semblante tranquilo y ojos brillantes. Aunque nunca se le había visto una sonrisa cruzarle el rostro, se podía decir que era un hombre con gran sentido del humor. Su esposa Maya Wong, también locutora de la radio, podía confirmar eso.

Alfredo Vergara había llegado a Ecuador hace ya varios años, había llegado por tierra y el mismo día en que había entrado a la capital había conocido a una hermosa oriental de nombre Maya Wong, y había sido contratado por la prestigiosa Radio Quito. Se puede decir que era un hombre con suerte.

Nunca se supo si Alfredo Vergara había conocido el exitoso programa de Orson Wells que había sembrado el pánico en varios pueblos norteamericanos. Pero quizás aunque hubiera conocido ese caso no se habría detenido. Más aún, lo ocurrido en el país del norte probablemente lo hubiera incentivado a realizar su proyecto.

El programa comenzó como una radio-dramatización en un programa de gran audiencia. Alfredo Vergara ayudado de su esposa relataron con lujo de detalles las gigantescas naves que se posaban en el territorio ecuatoriano. Había cambiado nombres y lugares, pero la historia era la que había escrito el legendario escritor inglés.

La respuesta del público no se hizo esperar, pero la reacción no fue ni de lejos tan tranquila como había sido en EUA.

El público atemorizado por las noticias que escuchaban en la radio acudió en tropel a los dos más importantes medios de comunicación de la ciudad, el periódico El Comercio y la misma Radio Quito, para enterarse de primera mano lo que estaba ocurriendo.

En otro edificio, el jefe de redacción de El Comercio José Alfredo Llerena, también estaba escuchando las noticias de su colega. Había enviado reporteros a cubrir la noticia y esperaba poder sacar un número especial sobre la invasión en pocas horas.

El público en las puertas de los dos medios empezaba a impacientarse al no recibir respuestas a sus preguntas. Muchos pensaron en huir pero antes querían escuchar de la boca de los periodistas qué podían hacer para salvar su querida ciudad.

Pero nadie respondía. En la radio Alfredo Vergara contaba cómo los hombres corrían desesperados huyendo de los rayos mortales de los invasores, y en el periódico José Alfredo Llerena empezaba a redactar el artículo central: Ocupación Extraterrestre.

Pero el público que cada vez estaba más inquieto, decidió entrar a la fuerza para buscar a los periodistas. Fue así como las dos puertas se abrieron entre crujidos de madera y la gente que cada vez en mayor cantidad se arremolinaba en la puerta entró a los edificios. Sentían que esos edificios eran los únicos lugares donde podrían estar a salvo.

Nunca se supo cómo comenzó el incendio, si fue un accidente eléctrico, o algún rayo mortal alienígena, pero las llamas comenzaron en las primeras plantas y fueron ocupando poco a poco todas las habitaciones.

La masa enardecida que había llegado donde los periodistas, se vio de pronto envuelta por nubes de humo acre. La gente que se había mantenido relativamente controlada hasta el momento estalló en chillidos de miedo, empujones y gritos, intentando cada uno salvar su propia vida.

Alfredo Vergara se encontró de pronto con el edificio de la radio lleno y con un humo que apenas lo dejaba respirar. Sin cortar la señal tomó a su mujer de la mano, y junto con toda su audiencia que había venido a apoyarlo o a asegurarse de la verdad, salió huyendo.

Los radioescuchas que se habían quedado en casa oyendo la voz de Alfredo Vergara notaron como de golpe se cortó la programación y aunque la señal seguía emitiendo, la radio estaba muda. Cuando salieron a la calle vieron una columna de humo saliendo del edificio de la radio y del periódico El comercio.

José Alfredo Llerena fue arrestado una vez que la ciudad pudo tranquilizar el pánico que la había asaltado. Y la policía empezó a buscar a Alfredo Vergara y a Maya Wong.

A José Alfredo Llerena lo condenaron por alertar a la población de una invasión extraterrestre falsa, inducir los incendios a ambos edificios, y poner en peligro a la vida de muchos ciudadanos. Al día siguiente, el nuevo jefe de redacción de El Comercio quemó el número especial que su antiguo colega había logrado mandar a imprimir antes del incendio.

La última noticia que se tuvo de Alfredo Vergara Morales, es que la policía lo busca en la frontera con Colombia, y que un hombre de nombre Eduardo Alcazar y acompañado de una hermosa oriental fueron vistos cruzando la frontera de Bolivia a tempranas horas de la madrugada del mismo día.

© Miguel Esquirol
(873 palabras)
Publicado originalmente en El forastero el 9 de junio de 2008
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