Política, Civilization y LA GALAXIA DEL TERROR
por Daniel Salvo

En 1981, estrenaron una película serie B titulada LA GALAXIA DEL TERROR. El argumento se podría resumir en la siguiente frase: humanos descienden en un planeta desconocido y se enfrentan con monstruos. Ideal para llevar a la enamorada y aprovechar los sustos.

Sin embargo, cuando años después pude espectar esta película en la televisión, no pude dejar de notar algunos detalles que no había visto a la primera, detalles que aparecen al principio y al final del film. Confío en que no voy a cometer una infidencia comentándolos.

En la escena inicial, aparece una mujer vestida de negro, una especie de bruja intergaláctica, jugando con algún tipo de dados. Junto a ella, hay una figura que a todas luces encarna a algún tipo de autoridad. No podemos ver su rostro, pues se encuentra oculto tras una brillante luz anaranjada. Este ser pregunta ¿ya es la hora? y la bruja le contesta si, ya es tiempo. O algo así.

Acto seguido, entramos de lleno en la trama, la nave que lleva a sus tripulantes a un planeta desconocido a investigar algo (copia de ALIEN) En este planeta, cada miembro de la tripulación será acosado, y acaso muerto, por sus peores fantasías y pesadillas (una de ellas incluye a un gusano-violador, en una imagen freudiana a más no poder) Al final, quedan el protagonista valiente, el secundario astuto y el personaje sorpresa.

Y la sorpresa es la siguiente: el planeta alberga una pirámide construida por una raza desaparecida, que tiene el poder de hacer reales los miedos más intensos de quienes entren en ella. Esta raza utilizaba esa pirámide para elegir a sus gobernantes. El personaje sorpresa nos informa que la humanidad ha aprendido a utilizar esa pirámide para el mismo fin, esto es, elegir al supremo gobernante de la galaxia.

Por supuesto, el heroico protagonista, abrumado por la revelación, no tiene otra opción que matar al personaje sorpresa, puesto que después de todo, ha asesinado a casi toda la tripulación. Pero ni bien termina de disparar al aparente villano, el rostro de nuestro héroe comienza a brillar con el consabido color anaranjado que ya vimos en la primera escena.

Es decir: que no sólo se trataba de una exhibición de muertes sadomasoquistas a manos de monstruos (una epifanía de látex y colorante rojo, por cierto) sino de una prueba para decidir quién va a encargarse de gobernar la galaxia. El rostro apesadumbrado y sombrío del protagonista, en su escena final, nos hace saber que está al tanto de la situación y de su nuevo status. Y no parece estar muy feliz de haberse convertido en Emperador...

Bastaría este ejemplo para reconsiderar la sempiterna actitud despectiva hacia la ciencia-ficción que suele manejarse. Por que incluso en una película serie B, con un título tan simple como GALAXIA DEL TERROR, puede hallarse elementos para más de un cuestionamiento. Como por ejemplo, preguntarse cómo será el gobierno del futuro, si seguiremos basándonos en la democracia u otro sistema conocido, o aparecerá alguna nueva manera de regular los destinos humanos (el escritor Clark Carrados imaginó una jocosa Criptocracia que, sin embargo, podría resultar bastante probable)

También nos hace volver a una pregunta que ha venido dando vueltas entre los seres humanos por lo menos desde los tiempos de Platón: ¿cómo elegir al mejor gobernante?

Difícil de responder, ¿verdad? Por que todos tenemos nuestro criterio para elegir. Y la democracia nos dice que todos esos criterios son atendibles. Si varios de esos criterios coinciden, es decir, se convierten en mayoría, tenemos solucionado el problema.

Excepto que nada garantiza la idoneidad del elegido. Tanto así que podría tratarse de un analfabeto (si no lo creen, lean la Constitución) Oponerse a que un analfabeto sea elegido Presidente de la República o Congresista es atentar contra la democracia. Todos tenemos derecho a elegir y ser elegidos. Para el caso del analfabeto que postula en una elección, se supone que el elector se ha informado acerca de TODOS los candidatos, de modo que si vota por el analfabeto, es su culpa.

Claro, siempre y cuando cerremos los ojos y nos comportemos de manera ingenua, obviando un hecho incontrastable: es imposible en tiempo real conocer las características de TODOS los candidatos a los puestos políticos que se obtienen por votación. Al final, votamos en base a cualquier fundamento, excepto al que debería ser el más importante: la información.

¿Debemos acabar entonces con la democracia? No, ni que uno fuera un fascista. Pero se puede sugerir, plantear, recomendar, alucinar con un procedimiento que complemente nuestro sistema de elección.

Volviendo al ejemplo dado por LA GALAXIA DEL TERROR, en donde los candidatos a Emperador son sometidos a la prueba de enfrentarse con sus propios temores, bien puede plantearse que los candidatos a Presidente de la República, Gobernadores Regionales, Alcaldes, Congresistas y afines se sometan a una prueba. No a una prueba en la que puedan perder la vida, o a una prueba de conocimientos tipo programa de concurso, sino a una prueba en la que se pueda evidenciar su capacidad para manejar la res publica.

La prueba consistiría en participar en un juego.

Claro que la idea no es nueva, ya la planteó en su tiempo Jonathan Swift en los VIAJES DE GULLIVER, donde los cortesanos de Liliput ascendían en la corte cuanto más bajo se inclinaban en un juego de argollas (no estoy escribiendo en sentido figurado) Pero la tecnología de nuestro siglo XXI, tan denostada ella, nos ha proporcionado una herramienta que, por extraño que parezca, no ha sido utilizada como debiera, ni por quienes creo están en la obligación de utilizarla.

Me refiero a un juego de estrategia. Una simulación en computadora que coloca al jugador ante el reto de ser el líder de una horda primero, de una ciudad después y finalmente, de una nación entera, con sus problemas de alimentación, salud, educación y bienestar, además de la constante amenaza que son los otros países.

Estoy hablado del juego Civilization, de Sid Meier. En sus varias versiones.

Civilization es el juego que deberían jugar todos candidato a cualquier cargo público, de éste y de cualquier país. Vamos, el juego que debería convertirse en asignatura obligatoria en los colegios, el único juego que conozco que enseña a PENSAR en la asignación de recursos, en la conducción de la política exterior, en la contaminación ambiental, en el desarrollo científico, en la alfabetización, en el uso de armamentos, en los objetivos a largo plazo… Un juego que, lamento reconocerlo, nunca gané excepto con ayuda de mi esposa.

Civilization va por su cuarta versión, acorde con los avances informáticos. Pero en esencia sigue siendo el mismo genial y desafiante juego de estrategia. Más que eso, vendría a ser la versión incruenta de la pirámide extraterrestre de LA GALAXIA DEL TERROR, un método como cualquier otro para saber si quienes aspiran a gobernarnos son capaces de tal tarea.

Capaces nomás, por que pedir que sean dignos ya sería too much...

© Daniel Salvo
(1.158 palabras)
Publicado originalmente en Futuria el 18 de enero de 2008