Especial Undécimo Aniversario
Hacia el robot humaniforme
Especial Undécimo Aniversario
por Antonio Quintana Carrandi

Hace algunos años, los científicos expertos en cibernética vaticinaron que para el año 2050 los robots convivirán con los humanos en perfecta armonía. Algunos fueron aún más lejos, previendo que para esa época los robots no sólo serán capaces de aprender y razonar, sino que incluso tendrán sentimientos y necesidades. ¿Ocurrirá así? Francamente, no lo sé. Pero los últimos y extraordinarios avances tecnológicos aplicados a la robótica me hacen ser optimista al respecto. No creo que seamos capaces de programar sentimientos y emociones a una máquina, por muy avanzada que esta sea. Pero no me cabe duda de que la robótica nos deparará grandes sorpresas en un futuro a medio y largo plazo.

En realidad, los robots llevan décadas trabajando para nosotros. Desde 1970 hasta nuestros días se han fabricado en todo el mundo más de un millón de robots, la inmensa mayoría de ellos para ser utilizados en grandes instalaciones industriales. Pero este es un Sitio dedicado a la ciencia-ficción, y los robots que a nosotros nos interesan son los de diseño antropomorfo, los que han poblado todas las vertientes del género desde la genial METROPOLIS (idem, Fritz Lang, 1926) hasta el incomparable Data de Star Trek TNG, pasando por el simpático Robbie de PLANETA PROHIBIDO (FORBIDDEN PLANET, Fred McLeod Wilcox, 1956) y el extraordinario R. Daneel Olivaw que protagonizó varios relatos del Buen Doctor. La pregunta que el aficionado a la ciencia-ficción de tema robótico se hace constantemente es: ¿existirán algún día androides o, para emplear la palabra acuñada por Asimov, robots humaniformes? Mi opinión personal es que sí. Al paso al que avanza la tecnología, estoy convencido de que, antes o después, seremos capaces de construir robots cuyo aspecto se asemeje bastante al de un ser humano.

Los vídeos que pululan por la red al respecto son impresionantes. El robot violinista es una auténtica maravilla, a pesar de su aparente sencillez. Pero a mi el que más me impresionó fue el otro, el paseante, por llamarlo de algún modo. Este robot antropomorfo, capaz de subir escaleras manteniendo perfectamente el equilibrio, augura un brillante futuro para la robótica. Porque no debemos olvidar que uno de los principales problemas a la hora de diseñar autómatas es el de reproducir la capacidad del movimiento humano. Es relativamente fácil construir robots que se desplacen sobre ruedas, cadenas orugas o incluso sobre varios pares de patas similares a las de los insectos. Pero las articulaciones de las rodillas, las manos y los pies humanos son extremadamente complejas. Por otra parte, una máquina no puede tener sentido del equilibrio, así que hay que dotarla de algún componente que pueda desarrollar una función similar a la de los órganos del equilibrio humano, situados en nuestros oídos. A finales de los años noventa la empresa japonesa Honda presentó el P3, un robot que caminaba casi como un hombre. La construcción de este autómata requirió amplios estudios sobre la dinámica de la deambulación humana y el desarrollo de una serie de sensores especiales. El P3 funcionó bastante bien, a pesar de que al principio su movilidad era controlada por un operador. El robot paseante del vídeo antes mencionado parece ser una versión extraordinariamente mejorada de este prototipo y su configuración es casi idéntica.

Los avances en la tecnología de los materiales, y el desarrollo de nuevos sofwares y sensores cada vez más perfectos, proporcionarán un gran impulso a la robótica. Pero el principal problema consistirá en dotar a los robots de inteligencia. Los millones de neuronas de un cerebro humano nunca podrán ser imitadas por un microchip. Nuestros procesos mentales y nuestra aproximación a la realidad son tan personales que resultan irrepetibles. Pero a pesar de eso, creo firmemente que algún día el ingenio humano podrá crear un programa de inteligencia artificial similar al fabuloso cerebro positrónico con el que el Buen Doctor dotó a los robots de sus extraordinarios relatos. Sé que, con los conocimientos que tenemos hoy día, esto parece imposible. Pero, ¿quién puede decir lo que nos deparará el futuro? Cojamos una foto del aeroplano de los hermanos Wright y comparémosla con una del transbordador espacial. ¿A que parece que entre ambas imágenes han pasado cientos de años de avances tecnológicos? Pues en realidad, entre el armatoste de aquellos fabricantes de bicicletas y el desarrollo de la lanzadera de la NASA, transcurrió menos de un siglo. ¿Os atrevéis a imaginar lo que habrá avanzado la robótica de aquí al año 2050?

Sí, algún día habrá robots humaniformes, aunque no creo que nosotros vivamos para verlo. Pero es seguro que, en apenas unas décadas, los robots entrarán a formar parte de nuestras vidas. No serán como Data o R. Daneel Olivaw, sino más bien como los que aparecen en la película RUNAWAY, BRIGADA ESPECIAL (RUNAWAY, Michael Crichton, 1984) algo así como unos electrodomésticos muy avanzados y especializados. Pero no dejarán de ser robots, y se convertirán en auxiliares casi imprescindibles para sus amos humanos. Y si no, al tiempo.

© Antonio Quintana Carrandi
(827 palabras)
Antonio Quintana es colaborador habitual del Sitio de ciencia-ficción.