Iniciativas generacionales
por Francisco José Súñer Iglesias

Durante todo el tiempo que llevo metido en esto de las webs, fanzines electrónicos o como demonios lo quiera usted llamar, he observado un fenómeno que debe ser igual de habitual en cualquier ámbito de la vida, por mucho que se diga que esto del ghetto de la literatura de género es una cosa, parafraseando a Papuchi, ruara, ruara. El fenómeno en cuestión es el de la necesidad imperiosa de cada generación que accede al a la red de crear su propio espacio, propio y diferenciado de lo que existía anteriormente.

Supongo que se debe a que cada generación entiende el género de una forma muy distinta a la de sus antecesores (aunque hablemos del salto de los 12 a los 15 años) y naturalmente, la forma de tratarlo no termina de encajar con sus nuevos gustos generacionales. Algún adelantado a su tiempo (o no) hay que se encuentra cómodo en mentideros ya existentes, pero existe por regla general la necesidad de desvincularse de lo ya establecido y crea un púlpito más de acuerdo con las percepciones de momento.

Cuando llegué a esto de internet (caaa... no parezco, ¡soy! El abuelo Cebolleta) lo cierto es que se estaba en pleno proceso de formación, apenas había un par de iniciativas dignas de mención respecto al género, y el propio dominio ciencia-ficcion.com permaneció dos años libre hasta que me decidí a comprarlo. Cuando empecé a leer ciencia-ficción el cyberpunk ni siquiera existía, y la única fantasía al alcance era EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, y los clásicos populares de siempre, es decir, que el panorama se limitaba a la ciencia-ficción de toda la vida y los últimos coletazos de la new wave, lógico es que mi orientación al respecto esté marcada por esa circunstancia. Añadamos a ello que cuando arrancó el Sitio su seguro servidor había pasado de largo la treintena y, tras los torpes intentos iniciales, acabó decantándose por una estética y un estilo más claro, en el sentido de que el diseño no puede presumir de grandes alardes, pero tampoco avergonzarse de excesos estridentes, y por otro lado quien quería colaborar debía presentarse tal cual, sin esconderse tras apodos o niks más o menos imaginativos.

Antes de que nadie lo diga lo digo yo, eso pone claros límites: nada de fantasía o similares, nada de nuevas y refrescantes tendencias en diseño y nada de dar rienda suelta a la imaginación de los recién llegados en lo que respecta a eso de los apodos. Conclusión, si el Sitio no me da lo que necesito me creo mi nuevo proyecto, con distinta tendencia y orientación. A los pocos años el proyecto, ya asentado, no cubre por unos u otros motivos las expectativas de los recién llegados, que descubren que no es tan difícil llevar adelante algo así, y nacen uno o varios proyectos más, y así sucesivamente hasta componer un mosaico realmente interesante por la diversidad y el grado de atención que demuestra cada uno de ellos en un aspecto concreto del género (y el diseño web, obviamente)

¿Una pérdida de tiempo y una dispersión inútil de energías? En absoluto. Sólo la diversidad consigue sacar a la luz las cosas interesantes. Las líneas asentadas y ya difíciles de alterar de fanzines y webs veteranas no deberían ser suficientes para colmar todas las inquietudes, y gracias a Internet las válvulas de escape de todas esas nuevas ideas son casi infinitas.

Más preocupante me parece la tendencia actual con la Wikipedia, como ejemplo más evidente, de concentración de esfuerzos en un único punto que acaba eclipsando cualquier otro tipo de iniciativas. Demasiadas búsquedas dan como primeros resultados a las wikipedias o webs puramente comerciales, con lo que la visibilidad de la información por un lado se reduce a lo que dice la wiki de turno (que pese a los mecanismos de control, pueden mantener durante mucho tiempo ) y por otro se orienta a la venta pura y dura.

No voy a decir que cada persona, cada generación, debiera crear su propio púlpito, pero si que es muy saludable que esté en disposición de hacerlo cuando lo crea oportuno.

© Francisco José Súñer Iglesias
(782 palabras) Créditos