Novedades
por Francisco José Súñer Iglesias

Hace un par de meses un lector señalaba la falta de comentarios sobre novedades editoriales en el Sitio. Razón no le faltaba, pero también hay buenos motivos para que esto sea así.

En el aspecto informativo no creo que haya quejas: procuro en todo momento hacerme eco de lo que las editoriales ponen en el mercado (y notifican convenientemente, claro está) y siempre que puedo anuncio las novedades aparecidas fuera del ámbito de las colecciones especializadas y autores habituales. Otra cuestión es leer y comentar esos libros. En primer lugar me tengo que hacer con ellos, ya sea de prestado, comprándolos o gracias a los servicios de prensa que amablemente me hacen llegar las editoriales.

Por cierto, esto de los servicios de prensa es algo curioso. No suelo tener la desfachatez de pedirlos, aunque en alguna ocasión, y en vista de la insistencia por ver publicada una reseña por parte del autor o el mismo editor, he tenido que indicar claramente que sin libro no hay nada que leer ni nada que escribir al respecto. El caso es que me llegan regularmente, de editoriales grandes y pequeñas, por paquetería y por correo (a veces hasta en mano) y doy cumplida noticia de esas recepciones, aunque no tengan nada que ver con la temática de la página.

En ocasiones me han ocurrido cosas bastante curiosas. Hace años elogié grandemente un libro de una pequeña editorial, la modestia y alcance del Sitio me hacía impensable que alguien pudiera estar interesado en enviarme sus libros, pero a raíz de aquello aquella pequeña editorial empezó a mandármelos: el primero me agradó, pero el segundo me pareció directamente horrible, así lo dije y ¡ay! misteriosamente los libros dejaron de llegar. Siempre he sospechado que, de haber mantenido un tono lisonjero y servil no hubiera parado el goteo desde aquella pequeña editorial pero me da que se me quiso castigar por no comportarme adecuadamente. En fin.

El caso es que una vez la novedad en la mano hay que leerla. Por ser novedad no tiene ningún tipo de preferencia, pasará al fondo de la pila (que procuro mantener siempre al mínimo) y ya se leerá cuando se pueda. Como no vivo de esto, el libro puede estar tranquilamente un par de semanas, o meses, esperando su turno. Luego a leerlo, dos, tres días, una semana o más si resulta ser un tocho más bien espeso. Tras esto, escribir el comentario, y por último publicarlo. Suelo hacerlo, eso si, la semana de escribirlo, pero en ocasiones hay suerte, tengo material suficiente, y he podido programar con antelación dos o tres semanas de contenidos, dejando el comentario en cuestión para muy adelante.

En resumen, que el libro puede estar en portada en una semana o tardar tres meses. Es lo bueno de tener esto como pasarratos y además disfrutar de una saludable independencia: no hay que correr para cerrar ediciones ni quedar bien con nadie. Debido a un profundo desconocimiento de lo que es la web, se puede estar falsamente tentado a creer que la inmediatez del medio se propaga al proceso previo, pero no, todo tiene su tiempo y no habiendo obligación por nada ni para nada (por cierto, algún día tengo que hablar de las supuestas obligaciones que impone mantener una página como el Sitio) las cosas se van haciendo según se va pudiendo.

O más bien, según va apeteciendo.

© Francisco José Súñer Iglesias
(564 palabras)