Renombremos el género
por Francisco José Súñer Iglesias

Desde hace mucho tiempo la intelligentsia anda dando banzados de acá para allá intentando redefinir el género, o mejor dicho, renombrarlo para que pueda entrar por la puerta grande de los Templos de la Cultura Seria sin que los gafapasta de plantón, vigilantes, le cierren el paso asimilando el todo con ejemplos no demasiado presentables como series Z infumables, o escapismos descerebrados.

La idea aparente de todo el asunto viene a ser que eso de ciencia-ficción es ambiguo, poco ilustrativo y encima resultado de una mala traducción. Pero esa es la excusa, el problema real es que el término ciencia-ficción ha terminado asociado a toda una serie de iconos festivos de la cultura popular (poco dados a envaramientos) por un lado, y a paraciencias desquiciadas por otro. En cualquier caso, cosas muy poco respetables.

En estos tiempos de exaltación del posmodernismo, sorprende que alguien se atreva a cuestionar la naturaleza de la iconografía básica de los gurus de la cosa (el posmodernismo, quiero decir) En su tiempo ALPHAVILLE, ULTIMATUM A LA TIERRA, LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS o PLANETA PROHÍBIDO eran ciencia-ficción, y lo siguen siendo y lo serán para los restos. ALIEN, BLADE RUNNER, y GATTACA, son ciencia-ficción y lo serán para los restos. Gentes como Alex de la Iglesia, Guillermo del Toro, Santiago Segura, etc., etc., así lo entienden, sin mayor complejo. El problema viene cuando la intelligentsia es incapaz de disociar el término del aspecto festivo del asunto y se le aflojan las tripas: ¿cómo se les va a relacionar ¡¡¡a ellos!!! con frikadas lamentables como Star Wars, Star Trek o La Saga de los Aznar? ¡Por favor! Ahí es cuando surge realmente la necesidad de renombrar las cosas (o peor todavía, negarlas), cuando parte de lo que abarcan no es del gusto de según quien y resulta molesto a la hora de introducirse en según que ambientes avalando según que cosas.

Obsérvese que los ejemplos que he puesto son películas. Es indiscutible que la ciencia-ficción más popular es la audiovisual, y esas películas se identifican sin dudarlo como ciencia-ficción, incluso por quienes no tienen el género en demasiada consideración. Trabajo de Titanes, pues, sería convencer a la gran masa de que la ciencia-ficción, ¡Cielos! ¡Ya no es ciencia-ficción!

Las propuestas para no llamar ciencia-ficción a la ciencia-ficción y volver loco a todo quisque, se multiplican y expanden con el tiempo, veamos algunas.

Fantaciencia

Ocurrente pero igualmente inexacto. Heredado del término italiano para el género, mezcla fantasía y ciencia-ficción. La ciencia-ficción por si misma (series Z aparte) es intrínsecamente imaginativa, pero procura no ser fantástica.

Ficción científica

Interesante aproximación, pero ¿dónde queda la ciencia-ficción soft? Hay ciencia-ficción que no depende de naves espaciales ni computadoras inquisitivas, sino que cuenta como será la gente en el futuro.

Ficción especulativa

Resuelve los problemas de la anterior, pero abarca prácticamente a toda la literatura universal. LAS SANDALIAS DEL PESCADOR también es ficción especulativa, pero tiene poco de ciencia-ficción.

Novelas de anticipación

Al igual que la Ficción Especulativa incide en lo que pasará en tiempos futuros, pero da un poco de grima, suena a novela de adivinación, cosa que la ciencia-ficción no hace: se especula, no se adivina. Además ¿cómo habría que llamar al cine? ¿y al cómic? Cine de anticipación, cómic de anticipación, teatro de anticipación... La meteorología es anticipación (pura y dura) y ciencia, ¿será entonces parte del género? ¿Y las ucronías? ¿Qué hacemos con ellas? ¿Las pasamos a la novela retro-histórico-especulativa?

Anticipación científica

También interesante de no ser porque cae en el mismo pecado que la Ficción Científica. No toda la ciencia-ficción es cientifista, ni por adopción, no toda la ciencia-ficción habla del futuro.

Especulación científica

¿Alguno de los presentes ha probado uno de esos programitas que generan palabrería del estilo sintetizar proyecciones a medida o facilitar estructuras de visión periférica? Pues con esto ocurre otro tanto: si no puedes deslumbrarlos con tu talento ciégalos con tu verborrea. Ya en serio, tiene los mismos problemas que todo lo que contenga la palabra científica.

Thriller futurista

Claro, y western futurista, y novela rosa futurista, y hazañas bélicas futuristas. El escenario no lo es todo, aunque a veces lo parezca.

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Además, hay otros géneros relacionados con esto de la ciencia que provocan cierta confusión, cosas que parecen ciencia-ficción pero que no lo son:

Techno trhiller

Pues va a ser que no. Una novela sobre espionaje industrial en el mundo de la Formula 1 no es ciencia-ficción, y menos si acaba derivando en algo más parecido a un culebrón venezolano.

Investigaciones forenses

Los sucesivos CSI y series homólogas tampoco son ciencia-ficción, en demasiados casos son más bien fantasías cientifistas, buena cosa para despertar vocaciones y campo trillado para los cazadores de pufos.

Dramas médicos

Idem del anterior, pero con médicos en hospitales en vez de policías con estudios.

Trapacerías informáticas

Idem del anterior, pero con frikis de la informática. En realidad es complicado diferenciarlo del ciberpunk, pero tanto da, en este caso podemos hablar de fantasías técnicas. (ojo con el matiz, no he dicho tecnológicas)

Bichos mutantes

Va un químico descuidado y echa por el desagüe de un laboratorio super secreto un compuesto que convierte los panes en peces. Espero que nadie crea que las tortugas ninja es ciencia-ficción. (aunque tienen su punto divertido, no lo niego)

Catástrofes climáticas

Como está de moda, todo lo que sea dar la vuelta como un calcetín al medio ambiente, remover el clima, e incluso parar en seco el núcleo terrestre, es carne de guión. Pues tampoco, todo esto se enmarca dentro de la siniestra cultura del miedo, y es un tema que va más allá del análisis jovial de este sencillo divertimento.

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En fin, visto lo visto lo mejor que tiene el término ciencia-ficción es que ha dejado de ser tomado de forma literal y, conceptualmente, ha adquirido carta de naturaleza propia, clara y definida. Pretender sustituirla por cualquier otra denominación implica que habrá de delimitar hasta donde se pretende llegar, que abarca o deja de abarcar, habrá que convencer a tirios y troyanos para que dejen viejos hábitos de lado y, finalmente, acabará reducida a un estrecho ámbito que ni siquiera será del gusto del promotor.

Sospecho que la ciencia-ficción va a ser siempre ciencia-ficción, estreñimientos aparte.

© Francisco José Súñer Iglesias
(1.227 palabras) Créditos