Hacia la construcción de la Astrobiología
por Jorge Romo

El pasado 19 y 20 de abril del año en curso se llevó a cabo la IV Reunión de la Sociedad Mexicana de Astrobiología con la participación activa de científicos, estudiantes, divulgadores y público en general. Como un servidor está locamente enamorado de todos estos temas, no dudó ni un solo segundo en pedir permiso a sus maestros para faltar a clases y estar en primera fila para disfrutar de cada una de las conferencias de especialistas que se impartieron.

En mi humilde opinión, hubo temas interesantes, temas un poco aburridos y tópicos que aún son bastante descabellados para gran parte de la comunidad científica. La plática titulada Limitaciones de la búsqueda de material orgánico en los análogos de suelos marcianos y sus implicaciones sobre los resultados de la misión Vikingo, impartida por el doctor Rafael Navarro-González me pareció una verdadera joya y a su vez, nos dio nuevas esperanzas para encontrar vida microbiana en el planeta Marte. La conferencia magistral titulada So many Planets to be Searched for signals! Prospects for Future Searches dictada por Frank Drake fue la charla con mayor público y quizás la más disfrutable de toda la reunión. Aunque también hubo mucho escepticismo cuando Paola Molina mostró bastante optimismo sobre aquella hipótesis de la Terraformación (C. P. McKay nos dice que este proceso de ingeniería planetaria duraría aproximadamente 100.000 años: Me gustaría saber hasta qué punto el avance de la ciencia y la tecnología reducirían este periodo y aún así, si esto es tan siquiera factible)

En resumen, el congreso fue bastante interesante con una selección deliciosamente ecléctica de temas. Esta es solamente una muestra de que un sector importante de la comunidad científica ya habla directamente de investigaciones en astrobiología o que algunos científicos ya se pueden considerar como astrobiólogos.

Hasta donde he visto, la comunidad de científicos está dividida en dos bandos muy disparejos: la gran mayoría que dice que la Astrobiología es una magufada y que además no existe, y la minoría que argumenta que esta disciplina, a pesar de ser bastante joven, ha hecho grandes aportaciones al conocimiento científico y sobre todo, que sí existe.

Creo que tengo una postura un tanto gris. No creo que exista aún esta disciplina científica, pero tampoco creo que la gente que dice hacer investigaciones en este rubro en verdad pierden su tiempo o se dedican a hacer cosas poco serias. Pero vayamos por partes.

Se dice que científicos como Carl Sagan no son astrobiólogos hasta realizar alguna línea de investigación con respecto a la vida fuera de nuestro planeta. Sin embargo, creo que hay que aclarar que la Astrobiología todavía no se puede aceptar como disciplina científica debido a que aún no hemos encontrado su objeto de estudio: un organismo vivo que habite en otro rincón del sistema solar. Lo que sí podemos afirmar es que al estudiar el clima de los planetas, podemos hablar de Astroclimatología; al estudiar la superficie marciana hablamos de Astrogeología; si analizamos a nivel químico Titán, luna de Saturno, podemos hablar de Astroquímica, pero hasta ahí.

Antes de que los científicos con los que tengo buenas relaciones se me vengan encima y me prohiban visitarlos en sus respectivos cubículos, he de confesar que soy bastante optimista. La Astrobiología no existe... Aún. He visto que las diferentes disciplinas científicas (Ciencias planetarias, Astronomía, Geología, Química, Biología, etc.) se están coordinando de tal manera que de un momento a otro la Astrobiología nacerá verdaderamente pese a quien le pese. Si los astrónomos detectan verdaderos e indiscutibles biomarcadores en algún planeta extrasolar, éstos se podrán estudiar por los (ahora sí) astrobiólogos; si los geólogos que estudian mediante alguna sonda la superficie marciana encuentran tan siquiera fósiles microbianos, la Astrobiología nacerá como ciencia tal cual; si detectamos moléculas más complejas que los hidrocarburos (digamos que aminoácidos o ácidos nucleicos) en algún planeta o luna, creo que la revolución será de tal magnitud que la gente que dice trabajar como astrobiólogo tendrá un verdadero status dentro de la comunidad científica: serán los investigadores idóneos para entender esta vida (o resquicios de esta) tan ajena pero quizás parecida químicamente a nosotros.

Es sólo cuestión de tiempo; mientras, hay que seguir buscando. Pero que conste: hay que buscar de los dos sabores: vida tal y como la conocemos y vida muy distinta a lo que nos imaginamos.

© Jorge Romo
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