Originalidad
por Francisco José Súñer Iglesias

Nunca he sido un gran defensor de la originalidad, entendiendo como tal un argumento rabiosamente inédito. De una forma u otra todo lo que leo o veo tiene referentes anteriores, y los argumentos están bastante trillados: y suelen girar sobre el hecho de que alguien busca algo, sea un objeto, a otro alguien, una abstracción o resolver un problema. Casi sin excepciones, en todos los relatos aventureros, policiacos o románticos se busca algo, un tesoro, un criminal, colmar un deseo. Otro argumento habitual es el de la inadaptación, no deja de ser una variante de la búsqueda, aunque en este caso se busque algo tan inasible pero a la vez tan necesario para el correcto equilibrio como encontrar el propio lugar dentro de un grupo humano.

Recientemente he leído EL DRAGÓN ESTELAR de Víctor Conde, en esta novela el autor no ha pretendido en absoluto ser original, al contrario, la colección de situaciones, lugares, personajes y razas es tan estereotipada que no quedan dudas de que ha recogido lo mejor (o peor, eso ya va en gustos) de cada casa, los ha metido en un crisol a buena temperatura y de la amalgama de todos estos elementos ha salido una novela que de puro postmoderna acaba por ser paródica.

El problema surge cuando ese argumento no está bien aderezado, el desarrollo es torpe, las situaciones previsibles, no se busca la vuelta de tuerca y el autor se acomoda dentro de unos parámetros previsibles y poco emocionantes. Es entonces cuando todo falla, la historia aburre y el argumento parece poco original. Surgen entonces todas esas acusaciones de falta de originalidad que se leen regularmente, cuando en realidad se debería hablar de historia mal contada.

No hace falta escarbar demasiado para encontrar un buen ejemplo de lo que es relatar bien una historia montada sobre elementos más que sobados: LA GUERRA DE LAS GALAXIAS. Malosos que secuestran chicas (princesas, faltaría más) un paleto ignorante que resultan ser el Master del Universo, piratas simpáticos que salen de cualquier apuro justo en el último segundo, un Impero abyecto y unos Rebeldes de lo más íntegros. Suma y sigue. George Lucas se limitó a engarzarlos, situarlos en un escenario común y darles una gruesa patina de espectacularidad. ¿Lucas original? Nunca se ha destacado especialmente por inventar grandes argumentos, pero si por saber reciclarlos, y lo más importante, por conocer al público, saber como quiere que le cuenten las historias, y contárselas exactamente así.

© Francisco José Súñer Iglesias
(408 palabras)