La ruptura de la realidad
por Enric Quilez Castro

Hay una experiencia que yo denomino ruptura de la realidad que consiste en estar viviendo una determinada realidad cuando, de repente, se impone otra muy distinta, con el shock que ello conlleva. La ruptura puede ser meramente cultural, es decir, estar en un contexto y saltar a otro muy diferente o ser incluso sensorial, es decir, que todo el marco de referencia de nuestros sentidos entra en disrupción.

Un ejemplo de ello es es la ruptura cultural. Recuerdo que hace unos años estaba viendo la procesión del silencio, recientemente recuperada para Semana Santa en mi pueblo. Bueno, lo típico, un silencio sepulcral conforme iban pasando los pasos. Finalizada ésta, salimos con unos amigos del gentío por un callejón estrecho hasta llegar a una plaza y allí, de repente, nos encontramos con unas drag-queen que estaban anunciando a bombo y platillo una discoteca. La verdad es que el contraste fue muy bestia y me dejó shocked durante unos instantes.

La ciencia-ficción ofrece algunos paisajes de ruptura de la realidad similares. Uno de ellos aparece en EMPOTRADOS de Ian Watson, en que unos niños son sometidos a un retorcido experimento de deformación de la realidad para ver qué tipo de lenguaje son capaces de desarrollar y qué es lo que sucede cuando la distorsión desaparece.

Pero tal vez el invento más genial para provocar disrupciones sea el famoso simulador de Star Trek: La Nueva Generación y posteriores secuelas, consistente en una sala que mediante proyecciones holográficas y campos de fuerza es capaz de simular cualquier escenario imaginable.

De hecho, el simulador es uno de los protagonistas recurrentes de la serie y ofrece muchísimo juego argumental. Tal vez uno de los capítulos más interesantes sea uno en que los habitantes de una aldea cuyo planeta está amenazado de muerte son transportados a un planeta similar por la Enterprise, pero para evitar contaminación cultural, se los mantiene recluidos en el simulador, como si aún siguiesen en su mundo natal.

Naturalmente, algo sale mal y uno de los aldeanos sale del simulador accidentalmente con lo que acaba descubriendo una verdad tan avasalladora que le es imposible asimilarla completamente, provocando un trágico final.

Tal vez la realidad no sea tan sencilla como aparenta. Algunos autores como Philip K. Dick nos han hecho dudar de ella en múltiples ocasiones con gran maestría. Tal vez sea todo un decorado al estilo de EL SHOW DE TRUMAN o quizás estemos dentro del simulador de alguna avanzada civilización, como en el relato ALCANZAR CENTAURI de Stephen Baxter. Quién sabe….

© Enric Quilez Castro
(421 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel en 8 de marzo de 2007