La carrera espacial colombiana
por Dixon Acosta

El 26 de marzo de 2007, marcaría una fecha especial para Colombia, no sólo, por el reconocimiento en el Congreso de la Lengua, celebrado en Cartagena de Indias a Gabriel García Márquez, como el máximo exponente de las letras del idioma castellano, sino porque se proyectaba el inicio de la carrera espacial colombiana. En efecto, en un lugar remoto llamado Kazajstán, a bordo de un cohete ruso, se lanzaría el primer satélite de fabricación colombiana, bautizado Libertad 1, gracias a una iniciativa de la universidad bogotana Sergio Arboleda, cuyo prestigio académico se ha incrementado por su interés en temas científicos y humanistas.

Este proyecto, en el cual, profesores y estudiantes, han invertido esfuerzos (desvelos y sueños, en literal paradoja) marcaría el inicio de la conquista colombiana del cosmos, vieja pretensión, de aprovechar la envidiable posición geográfica colombiana, lanzando un satélite de comunicaciones, bautizado Cóndor, el cual desafortunadamente nunca batió sus alas. La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (TELECOM) en 1982, promovió la creación del Sistema Satelital Colombiano (SATCOL) que pretendió convertirse en proyecto andino, involucrando a los demás países vecinos. El satélite Cóndor, el cual después se llamaría Simón Bolívar, no pasó del papel, por aquellas cosas de la desintegración regional.

La ambición de salir del cascarón planetario, que otros seres humanos, han cristalizado, también motivó otros proyectos controvertidos (pero guardando el mismo romanticismo) El año pasado, hubo cierto despliegue periodístico, frente a la iniciativa de un astrónomo y una psicóloga de enviar un ratón colombiano al espacio exterior. Hermes, el ratoncillo de indias, estaba en un intenso programa de entrenamiento en Villa de Leyva, bella población colonial del centro de Colombia, con miras a ser enviado en una cápsula al espacio. Aparte del adiestramiento físico, la psicóloga lo preparaba para responder a varias instrucciones, la última, absolutamente decisiva para el ratonauta, activar un paracaídas que le permitiera regresar sin sufrir daño alguno. Ignoro si la profesional, también le proporcionaba apoyo emocional, para no sentir la depresión y soledad del universo infinito.

Aunque los responsables del proyecto, no explicaron muchos detalles técnicos, como el combustible, tipo de propulsión y otros detalles, se supone que el lanzamiento de este cohete colombiano, se realizaría en el año 2008. Veremos si el asunto es serio, o se justificaba el escepticismo risueño de algunos (me incluyo) que escuchamos la noticia con una mueca de descreimiento, así como cierta pena por el inocente y tierno Hermes.

En cuanto al Libertad 1, se trata de algo muy serio, en el cual se han invertido más de doscientos cincuenta mil dólares, pero lo más importante, el desarrollo de tecnología colombiana. Esperamos que nuestro pequeño satélite, pueda dar su salto al espacio y por consiguiente a nuestra historia. El inicio de nuestra carrera espacial, lo cual llenaría de satisfacción a quienes gustamos de la ciencia-ficción, para no sólo dejar en cuentos, novelas, historietas o ensayos literarios, la posibilidad de viajar hacia la última frontera.

© Dixon Acosta
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