Literatura, compromiso y evasión
por Daniel Guillén

Se habla a veces, con tono más o menos peyorativo, de literatura de evasión, oponiéndola a una literatura al parecer seria, comprometida, en contacto con la realidad. Me pregunto cuánto hay de verdadero y cuánto de ilusorio en esta distinción.

¿Es justo decir que existe una literatura comprometida y otra de evasión? Quizá el problema resida en el significado que se da a tales términos.

¿Compromiso con qué? ¿Con la realidad? Y ¿qué es la realidad? LA ODISEA es una obra profundamente comprometida con la realidad honda del ser humano. ¿Acaso el hecho de que esté compuesta en clave mítica la convierte en literatura de evasión? Sin ir tan lejos (nadie osaría desmerecer a Homero) EL SEÑOR DE LOS ANILLOS es mirado con desprecio por muchos académicos. ¿En qué se basan para descalificar la novela de Tolkien como literatura de evasión? ¿En la clave mítica en que está escrita? En que su finalidad es entretener, dirá alguno, pero ¿acaso no es ése un rasgo común a toda novela?

Si admitimos los conceptos de compromiso y evasión en relación a la literatura, creo que es justo reconocer que no se encuentran tanto en la apariencia externa como en su calidad íntima.

Kafka afirma que un libro tiene razón de ser sólo si sirve para romper el mar congelado que llevamos dentro. Es decir, que ha de remover algo en nuestro interior; ha de servir de revulsivo contra esa tendencia a la solidificación que impide al hombre mirar con ojos limpios en su interior y, desde ahí, al mundo. Para que esto sea posible, me parece, es necesario que haya un rayo de luz en la composición de la obra. Inspiración y arte. Calidad íntima, y no tanto pretensión de realidad.

Pero, de cualquier modo, podemos dar un paso más y preguntar: ¿dónde las letras impresas se tornan literatura? No en un libro sino en la mente. En última instancia es el lector quien, con su actitud, desde su lectura personal, se evade de la realidad o se compromete con ella.

No me parece injusto, pues, concluir que compromiso y evasión se juegan ante todo en un ámbito mental. Es, principalmente, un problema de actitud.

© Daniel Guillén
(363 palabras)
Publicado originalmente en Candelero el 7 de febrero de 2007