Especial Décimo Aniversario
De sueños y voluntades
Especial Décimo Aniversario
por J. P. Bango

¡Yo estaba soñando, todo aquello no era sino un sueño! Aquellas olas negras, de reflejos sanguinolentos, bajo el sol hundido, y aquel hombrecito que acababa de volver al sillón, cabizbajo otra vez, y que miraba un montón de cables.

Stanislaw Lem, SOLARIS

Aun sabiendo, empíricamente, que la vida no es sino el resultado de concatenar, en un espacio tridimensional eternamente saboteado por las dificultades, un cúmulo de decisiones erróneas, hay quien se invita a levantar proyectos altruistas, a invertir buena parte de su tiempo libre en la noble (y escasamente remunerada) labor de ofrecer a los demás, ahí es nada, algo de lo que buscan.

En realidad, incluso llegan a olvidar cuándo y cómo comenzó:

Toda empresa surge del empeño de llevar a efecto una idea, generalmente, un sueño que, concebido en una fase de entrevela, se va despojando de su condición quimérica a medida que los pequeños pasos que definen sus inicios se van convirtiendo en grandes invenciones, aderezadas por el poderoso influjo de la retroalimentación y la recompensa emocional. Al principio, es una pretensión meramente egoísta: si uno se obliga a recopilar, catalogar, clasificar, reordenar o sistematizar una ingente cantidad de datos normalmente no lo hace por una simple razón filantrópica sino impulsado por las irradiaciones (delirantes) de la autocomplacencia al calor del aliento de aquel que se sabe pionero… y lo demuestra.

Apresado por el entusiasmo que definió, en su día, a los enciclopedistas y a los compiladores, la segunda de las satisfacciones, digamos, onanistas que debe conllevar el mantenimiento de una página web (sea cual sea su naturaleza) abierta al público y sometida al juicio y análisis de una colectividad, debe provenir, sin duda, de ver cristalizada y hechas efectivas alguna de sus propuestas más ambiciosas, en este caso, la capacidad de transformar aquellos Datos (contenidos en el site) en Información (ordenada y relevante) y ésta, a su vez, en Conocimiento (controvertible, consultable, seleccionado)

Convertirse en una referencia ineludible sería la tercera de las complacencias, en fin, candidata a financiar permanentemente una obra/empresa, cuya envergadura va creciendo con el paso del tiempo hasta hacer de un hobby… una profesión soterrada, de un divertimento privado… una fuente de consultas de una gran comunidad. El resto se resume, claro, con trabajo y perseverancia.

Entonces llega un día en que las palabras que una vez te sedujeron se rebelan intrascendentes dejando de ser suficientes como para compensar los esfuerzos invertidos; un día en que las frustraciones, singularizadas en la imagen decadente de ese espejo que ya no le quiere, descompensan la balanza en contra suya, dejando sólo el recuerdo de lo que una vez fue… y ya no es. Ese día, decía, entra en juego el dilema de la continuación: la retroalimentación pasa a un segundo término, las alabanzas se sienten desmedidas, las críticas… inoportunas, y una pregunta, la gran pregunta, termina por rebajar definitivamente los guarismos de su pasión: ¿Merece la pena, es decir… ha merecido la pena todo esto?

No tarda en despertar, claro, alimentado por las dudas y los recelos, cansado de preguntar si todavía compensa su compromiso semanal con la constancia hasta que, de repente, un nuevo segundo de lucidez revierte el sentido de la interpelación. Y es que, ¿no deberían juzgar su continuidad aquellos que, directamente, disfrutan o no de su trabajo? Bastante tiene uno mismo en comprobar cada domingo, ya veis, que no le queda otra elección… que actualizar de nuevo.

© J. P. Bango
(569 palabras)
J. P. Bango es responsable del blog dedicado a la crítica cinematográfica.