Diez años sin Carl Sagan
por Enric Quilez Castro

Recientemente se cumplieron diez años de la desaparición del astrofísico y divulgador norteamericano Carl Sagan, más conocido a nivel mundial por la serie de divulgación Cosmos.

Carl Sagan fue un maestro de la divulgación y de la comunicación. Tanto Cosmos como sus libros han inspirado a multitud de personas a seguir una carrera científica o, simplemente, a aumentar sus conocimientos sobre la ciencia y el Universo en general.

Sagan es uno de esos científicos que renunció en parte a su carrera dentro de la ciencia para poder acercarla al público en general. Prueba de que lo consiguió es el enorme éxito que Cosmos ha tenido en cuanto a audiencia en todas las televisiones en que se ha emitido y de la fama personal del propio Sagan.

Como otros científicos mediáticos, tales como Jacques-Yves Cousteau, Gerald Durrell o Félix Rodríguez de la Fuente, Carl Sagan pasará a la historia dentro de la memoria colectiva más por su imagen de divulgador televisivo, ataviado con su clásica chaquetilla marrón claro, que como miembro destacado del cuerpo científico.

Esta función de divulgadores científicos era reclamada por gente como Isaac Asimov que, muchas veces se quejaron amargamente por no ser considerados seriamente dentro del mundo científico por su labor divulgadora.

Pero la divulgación es imprescindible si queremos evitar que la gente vea la ciencia como una jerigonza incomprensible, en la que sus miembros hablan en clave, mediante un lenguaje incomprensible y sobre cosas que aparentemente no tienen nada que ver con la realidad ni los problemas cotidianos.

Además, la ciencia depende en buena medida de subvenciones públicas y éstas son concedidas por los políticos, que rara vez suelen tener formación científica y que, además, son representantes electos de una masa popular con todavía menos conocimientos científicos.

Por ello son tan importantes figuras como Carl Sagan, que actúan como un puente tendido entre el rigor científico y la mentalidad popular. Y si alguien no lo cree posible que le eche un vistazo a Cosmos, tanto en su formato escrito, como en el televisivo.

También realizó Sagan una breve incursión en el mundo de la ciencia-ficción, con su conocida obra CONTACTO, llevada posteriormente al cine por Robert Zemeckis y con una magnífica Jodie Foster en el papel protagonista de Ellie Arroway. Tal vez no sea una obra maestra de la ciencia-ficción, pero es una interesante discusión entre fe y racionalidad y también nos hace reflexionar sobre las grandes cuestiones filosóficas: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? ¿hay alguien más ahí?

El último libro escrito por Sagan antes de morir fue, EL MUNDO Y SUS DEMONIOS, que lleva por subtítulo La ciencia como una luz en la oscuridad. Se trata de una obra extraordinaria, un verdadero testamento científico del legado de Sagan, lectura imprescindible para cualquier mente racional y crítica.

Os dejo con esta recomendación como homenaje y me gustaría citar también una de las frases con que se abre Cosmos: El Cosmos es todo lo que fue, es o será alguna vez. Es de esas frases que enganchan y maravillan por su sencillez y su potencia. Descanse en paz, Carl Sagan.

© Enric Quilez Castro
(519 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 20 de diciembre de 2006