Frikis y Eruditos
por Francisco José Súñer Iglesias

Hace poco un amiguete me pasaba este enlace donde se muestra como un lector compulsivo de la serie de Harry Potter había estudiado detenidamente todos los libros de la serie encontrando una buena cantidad de graves imprecisiones e inconsistencias.

Menudo friki, pensé automáticamente. Pero bastaron cinco minutos de escoba (si, un seguro servidor de ustedes además de HTML, CSS, JavaScript y otras arcanas artes también es ducho en técnicas avanzadas de barrido, fregado, lavado y planchado) para darme cuenta de que el chaval de friki no tenía ni un pelo. O reformulado de una forma más generalista; todos los sabios, eruditos, y estudiosos en general son unos frikis bastante importantes.

Porque digo yo ¿no es el mismo impulso que lleva a un individuo a hacer un estudio comparado de las obras de Homero el que mueve otro a hacer un estudio comparado de las obras de J. K. Rowling? Sinceramente no veo diferencia alguna en ambas actividades. Ambos individuos se enfrascan en la lectura repetida y minuciosa de grandes tochos, ambos comparan párrafo a párrafo hasta llegar a la raíz de la cuestión y, finalmente, ambos están en condiciones de preparar unas detalladas ediciones comentadas (más difícil lo tendrá el estudioso de Rowling, pero esperen a que caduquen los derechos de autor)

Lo mismo podría decirse respecto al Capitán Trueno y EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, EL SEÑOR DE LOS ANILLOS y el ULISES de Joyce, ATERRIZA COMO PUEDAS y LA QUIMERA DEL ORO, etc. etc. Es más, incluso dentro de la más pura erudición hay grados de frikismo, mientras que es muy respetable estudiar la crisis social que desembocó en la Revolución Francesa, ya no lo es tanto hacerse un especialista en las campañas napoleónicas, o si bien resulta de lo más admirable profundizar el colapso económico del periodo de entreguerras, ya no lo es tanto saberse de pe a pa la cronología de la Segunda Guerra Mundial.

No es lo mismo, donde va a parar, ser un friki de Enguídanos que un estudioso de Lem, ¡Por Dios! ¡Qué comparaciones me hace usted!

Todo esto que me acabo de sacar de la manga sólo viene a decir que hay áreas del saber que son más respetables que otras ¿por qué? Siempre se suele hablar de la miopía de la cultura oficial, de lo mitificados que están según que épocas y/o individuos y de vaya usted a saber cuantas cosas terribles más, aunque resulta bastante sencillo rastrear que cuanto menos lúdica es un área de estudio, más respetado resulta su análisis. En el fondo, hay que ser un muy, pero que muy friki para aprender danés con el fin de poder leer a Kierkegaard en su lengua materna sin perder ripio y a continuación ponerse a discurrir acerca de su influencia sobre Ibsen.

© Francisco José Súñer Iglesias
(464 palabras)