Esas musas y la madre que las parió
por Manuel Nicolás Cuadrado

¿Qué hay que tener para ser un buen escritor de ciencia-ficción? Es más: ¿qué hay que tener para ser un buen escritor? Y con más angustia me sigo preguntando: ¿qué es un escritor?

Creerán que me voy a meter en el farragoso tema de opinar sobre los cinco, diez o cien mejores escritores del género y sus circunstancias.

Pues no. Yo lo que quiero es preguntarles a ustedes. ¿Se han atrevido alguna vez a escribir algo? ¿Y ese algo ha sido alguna vez de ciencia-ficción? ¿Se lo han enseñado a alguien? ¿Se lo han publicado en algún sitio?

Yo, en mi pobreza, lo he hecho. Y Paco Pepe (alias FJSI) ha sido el único que se ha atrevido a editarlo, con un par de bemoles, en esta misma página que viste y calza.

Lo que he escrito ha sido poco, debido, según mi propia y miserable excusa, a que no tengo casi tiempo material en mi aburguesada vida para dedicarme a ello. Pero lo peor no es lo poco que he escrito. Lo peor es que no es suficientemente bueno. No es falsa modestia, ni ganas de que ustedes me consuelen o a sensu contrario, me den la razón. Es que es verdad. No soy un escritor. Las musas esas que dan la inspiración no me han dedicado ni cinco minutos, las muy perras.

Sin embargo, como sabrán todos ustedes a los que les interesa algo este bingo tan raro de la ciencia-ficción, está Esa Historia. Esa historia que se les ocurrió hace tiempo. Esa historia que les ronda la cabeza y que todavía no han concretado. Esa que recurrentemente enriquecen con personajes y situaciones. Incluso puede ocurrir que ya la hayan comenzado a escribir, pero no consiguen que funcione y siga su curso hasta que se concluya.

En mi modesta opinión, no solo basta la creatividad o la imaginación para echarse al monte de la propia literatura. Hace falta, si no previamente, sí alternativamente, ser un lector profesional. Es decir, leer como un descosido. Por supuesto, no solo ciencia-ficción, pero también.

Cuando se lee mucho y soy consciente de que ustedes lo hacen con regularidad, uno se da cuenta de varias cosas.

Primera: actualmente es difícil encontrar un relato o novela realmente original. Los amos o padres del género ya han escrito Esa Historia. Con lo cual, nuestra propia y particular historia se da de bruces con el primer muro de hormigón armado. Vaya, lo que yo había pensado ya lo pensó Asimov (por poner un escritor) en su relato X. Que putada. Musas, ya os estáis yendo a la porra. No solo no ayudáis si no que encima os descojonáis de este pobre aficionado.

Segunda: la calidad de esas obras actuales, en general y cuidado, especifico en general, deja mucho que desear. La pregunta lógica es: Si Dan Brown (por poner a alguien) ha hecho millones de ventas con sus libros, ¿por qué no van a poder ustedes escribir su historia con resultados razonables? Y ya que seguimos con las musas: ¿Cómo os atrevéis a darle el secreto del éxito a este tío? ¿Es que se os ha pirado la pinza?

Tercera: A veces ocurre que un libro o relato de ciencia-ficción que no es original ni tiene una calidad especialmente mencionable nos engancha desde el principio hasta el fin. Es el famoso está bien escrito. Lo malo es que las mencionadas musas no dan clases particulares de escritura (las muy guarras) y nos tenemos que buscar la vida para aprender a escribir bien y encajar ese argumento que nos trae de cabeza.

Según estas últimas premisas, la conclusión, al menos en mi caso, es que mejor me dedique a la vida contemplativa y/o anacoreta, por que eso de jugar a escritor, como que mejor que no.

Pero al final, entiendo que la pregunta estaba mal formulada. Porque la verdad es que no quiero y no puedo ser escritor. Pero me gusta escribir. ¿Paradoja? No. Simplemente me divierto escribiendo, casi lo mismo que leyendo. Al fin de al cabo un escritor no es más, ni menos, que aquel que escribe.

La cuestión es no obsesionarse con si es bueno o malo. La cuestión es que tienen ustedes el derecho a escribir Esa Historia se la publiquen o no. Y que después de Esa Historia vendrán otras muchas. Unas las escribirán y otras no. Pero allí están. Y son suyas.

Todo este rollo viene al caso de las muchas personas anónimas que nos encanta la ciencia-ficción y que queremos o pretendemos escribir sobre ella.

Ánimo. Queremos conocer Su Historia. ¿Por qué no empiezan ya? Y si alguno de ustedes es agraciado finalmente con el éxito de la fama y la fortuna, les ruego me presenten a la musa que les inspiró, sea esta Calíope, Clío Erato, Melpómene o Urania.

Por que me van a oír. Esas musas y la madre que las parió.

© Manuel Nicolás Cuadrado
(821 palabras)