La sabiduría del señor Lobo
por Francisco José Súñer Iglesias

Parece que la cosa va bien, hay autores de género con renombre, iniciativas interesantes de aficionados y estudiosos a todos los niveles, grandes editoriales, editoriales PYME y editores bonsai que abarcan todo el espectro, tanto en número de ejemplares como temáticas y tendencias, y que en el colmo de buena salud, hasta se permiten saldar el papelote para dejar hueco en el almacén, que hay que sacar nuevos títulos.

Sin embargo, también tengo la impresión, por lo leído aquí y allá, que pese a todo, pese a estar en el 2006, pese a estar inmersos en algo parecido a la normalidad, madurez de mercado y buena salud tanto en el ámbito editorial como en la relación entre autores, editores y lectores, que todavía hay quien preconiza la inviolabilidad del (según que) autor patrio, y la perenne necesidad de no cuestionar esas estructuras productivas y distributivas no vaya a ser que el niño se nos desgracie, llegue a la adolescencia convertido en un gañán y ni siquiera alcance una vida adulta respetable.

Un tema más que recurrente, y ya en los tiempos que corren, preocupante.

Muy alejados de la prudencia del señor Lobo en PULP FICTION que, antes de coronar con éxito su misión, aconsejaba con gran acierto: No empecemos a chuparnos las pollas todavía, aún se escuchan voces en bitácoras, listas y foros que más o menos lamentan que no ocurra así, y en los casos más exagerados, parece exigirse a toda costa una orgía salvaje de felaciones con bukkakes incluidos, no fuera a ser que, como decía antes, el nene se nos traumatice y nos vaya a salir torcido.

Pues que va a ser que no. El mercado está maduro, y los protagonistas de ese mercado también (o eso se les supone), y como todo ente maduro, tiene que estar a las duras y, propiamente, a las maduras y, como buenos profesionales que deberían ser (o que dicen ser), dejar el ego de lado y no preocuparse demasiado de los aficionados y críticos más activos y vocingleros, y fijarse únicamente en lo que, como profesionales, realmente les debe interesar; las cifras de ventas. Ande yo caliente y ríase la gente que ya decía en su tiempo un profesional del ramo.

Pero no, es difícil dejar el ego de lado. Resulta sorprendente que una mala opinión sobre un libro genere a estas alturas toda una serie de rasgamientos de vestiduras, laceraciones de mejillas y espolvoreo de ceniza. ¡Ah¡ ¡Oh! ¡Uh! ¡Alguien ha osado aburrirse con el sublime libro ENTRESIJO IMPÁVIDO del no menos inmarcesible Sebastián Nadales! ¡Hay quien ha dicho que la antología de Ildefonso Carmarma, TRASTEANDO CON EL MÁS ACÁ está llena de relatos de... relleno! ¡Ah¡ ¡Oh! ¡Uh!

Pozí, mireusté. Que el supuesto Nadales haya escrito cosas interesantes no le da patente de corso, ni la infalibilidad eterna, y las antologías del no menos figurado Camarma están bien, pero no matan. Nadales, como todo hijo de vecino, tiene sus días buenos y sus días malos, a veces escribe grandes obras y a veces truños como ENTRESIJO IMPÁVIDO, y los amigos de Camarma (es curioso como Camarma no ve más allá de un reducido grupo de autores) tampoco están obligados a tener días buenos por sistema. Que la imaginaria editorial Eknosos les publique es cosa de Eknosos, que sabrá en que invierte su dinero, pero al resto del personal que no se nos haga comulgar con ruedas de molino, y nos dejen proclamar la mediocridad de ENTRESIJO IMPÁVIDO y TRASTEANDO CON EL MÁS ACÁ de la forma que consideremos oportuna, que mireusté otra vez, ni siquiera tenemos la pretensión de nos escuchen, sino simplemente decir lo que pensamos.

El problema viene cuando hay quien por bonhomía (Coño, chavales, Je, Je, que son eppañóles Je, Je, no podemos dejarles en la estacada) o peloteo (Vaya cosa cansina que ha recopilado el Camarma, pero hay que salir en la próxima como sea) se dedica al panegirismo interesado haciendo más daño que bien.

Retomo la sabiduría popular del señor Lobo y añado, no nos chupemos nunca las pollas o entonces se perpetuará esa endogamia, de la que siembre se habla tanto, los dobles y triples raseros y un todo vale (dependiendo de si es amiguete o hay que hacer la pelota, claro) que ni es decente ni resulta saludable. Que en 2006 todavía tengan que decirse estas cosas es más pornográfico que las felaciones, el bukkake y el fist fuking juntos.

© Francisco José Súñer Iglesias
(739 palabras)