De planetas reales y ficticios
por Dixon Acosta

La Unión Astronómica Internacional (UAI), mejor conocida por los pocos que la conocen con su nombre en inglés, International Astronomical Union (IAU), fue notoriamente mencionada por estos días. Esta seria institución, fundada en 1919 y compuesta por las sociedades astronómicas nacionales, acaba de enviar a Plutón a su original hogar, es decir, al infierno. Debe recordarse que Plutón en la mitología romana era el dios del inframundo.

En efecto, Plutón, ya no merece estar en la selecta categoría de los planetas del sistema solar, por los nuevos criterios dominantes en el seno del organismo científico internacional. Un editorial del periódico colombiano El Tiempo, señalaba a propósito del tema y a raíz de una encuesta de opinión en Estados Unidos, el desconocimiento entre los ciudadanos estadounidenses de los planetas del sistema solar, frente al acertado saber sobre Kryptón, el planeta natal de Superman. El editorialista transparentaba su sorpresa. Sin embargo, no creo que sea una novedad, ni en Estados Unidos ni en el resto de los países occidentales, esta ambigüedad del saber, que oscila entre lo real y lo ficticio. De allí que sería plausible que la UAI, realizara una nueva clasificación de planetas, partiendo de los más conocidos.

Dicha lista, sería encabezada por el mentado Kryptón, herencia de las tiras cómicas, género de la cultura popular que contribuye con otro famoso nombre, Mongo (Roldán el Temerario ó Flash Gordon). Aparecen los engendrados por la literatura como Solaris (SOLARIS) ó Arrakis (DUNA), aparte de la lista interminable emprendida por Isaac Asimov en sus series Fundación y Robots. La televisión aportaría por su parte a Vulcano (Viaje a las Estrellas), el Planeta de los Robinson (Perdidos en el Espacio), Caprica (Galáctica), e incluso Melmac (Alf) y Orc (Mork y Mindy). El cine nos ha legado desde El planeta Prohibido, pasando por el Planeta de los Simios (que terminó siendo la misma Tierra), hasta llegar a los numerosos destinos de la GUERRA DE LAS GALAXIAS (como Dagobah) o el LV426 de ALIEN. Aunque de todos los cuerpos astrales ficticios, no debe existir un planeta más poético que el diminuto hogar del Principito, descubierto por el piloto Antoine de Saint-Exupéry.

Volviendo a la degradación de Plutón, es posible que este cuerpo cósmico no fuera tan desconocido, muchos lo deben identificar con el alegre perro del ratón Mickey (Pluto). La tragedia de Plutón, que afectaría a los nacidos bajo la regencia de ese cuerpo, según los astrólogos, se convierte en buena noticia para los estudiantes, quienes sólo tendrán que aprenderse ocho nombres de memoria, así dispondrán de más tiempo y neuronas para dedicarse a los planetas ficticios. Sitios de fantasía que con el correr de los siglos, se convertirán para los hombres del futuro, en confusas referencias históricas. Pues como se sabe, la ficción termina confundiéndose con la realidad. Como cuando algunos repiten la biografía de Aquiles y dudan sobre la existencia de Homero, su creador, a quien suelen trastocar con Homero, el patriarca de los Simpson. Ignoro la mentalidad de los habitantes de otros planetas, pero así es nuestro mundo y así seguirá.

© Dixon Acosta
(510 palabras)