Condición de humanidad
por Ramón Batalla

Entre los aficionados al género existe cierta tendencia a discutir los limites de la ciencia-ficción, donde empieza, donde acaba, que es ciencia-ficción, que no es. En definitiva una discusión estéril porque, al fin y al cabo, cualquier expresión artística es, por definición, un proceso donde las métricas y las fronteras entre corrientes son difusas y no se pueden teoremizar. Pero donde las fronteras y las métricas no se pueden poner de acuerdo las estadísticas, y cualquier veterano lector, pueden sacar sus propias conclusiones sobre lo que entraría de lleno dentro del género y lo que esta más cerca de territorio comanche, pero a nuestro criterio lo consideramos ciencia-ficción.

Una de las cosas que rápidamente se aprenden es que en las colecciones especializadas existen condicionantes comerciales que dilatan y distorsionan las fronteras del género, a veces porque los propios escritores juegan con dichos límites, a veces porque la ciencia o la ficción es tan tangencial que se pierde esa sensación tan ligada al género como es el sentido de la maravilla.

Todos estaremos de acuerdo que naves espaciales o futuros más o menos cercanos están de lleno dentro del género. Pero en la ciencia-ficción de menos ciencia y de más ficción ya no esta tan claro.

Existe un tipo de novelas que trata sobre la condición de humanidad que, en mi caso, considero novelas de ciencia-ficción pero que se mueven en los límites del género en máyor o menos grado.

Todos estamos de acuerdo en que una lavadora no es humana, si a esa lavadora le otorgamos capacidad de moverse y de tomar sus propias decisiones seguiremos pensado que no es humana. Ahora bien, si a la lavadora le damos una forma antropomorfa y le imprimimos la capacidad de sentir dolor, de tener deseo, hambre... etc., seguiremos pensando que no es humana, pero con ciertas dudas. Si le añadimos conciencia y sustituimos todos los componentes mecánicos por componentes orgánicos... ¿es humano el resultado? ¿Si? ¿No? Podemos continuar modificando características y tarde o temprano casi todo el mundo pensará que el resultado, en alguna fase de la transformación, es humano. Un ejemplo lo tenemos en EL HOMBRE DEL BICENTENARIO de Isaac Asimov.

Creo que no importa mucho donde ponemos la frontera porque es un tema personal que no siempre debe coincidir con la opinión del propio escritor. Existen incluso razones religiosas o morales que pueden decantar juicios a favor o en contra de dichas opiniones.

Existen otros enfoques mucho más difíciles de dilucidar por ejemplo, si tuviéramos la capacidad de generar un homo habilis o un nearthdental vía genética como sucede en la novela HÉLICE de Robert J. Sawyer. ¿Tendríamos un ser humano o una aberración científica digna de ser destruida?

Si hablamos del siguiente paso evolutivo de la humanidad. ¿Aquello que nos siga, será humano? En obras maestras como SOY LEYENDA de Richard Matheson, MAS QUE HUMANO de Theodore Sturgeon o JUAN RARO de Olaf Stapledon se explora esta opción de diferentes maneras que aportan muchos matices al enunciado.

En cuanto a las modificaciones genéticas, como en LA QUINTA CABEZA DE CERBERO de Gene Wolfe, o DUNE de Frank Herbert. ¿Dónde romperán esas modificaciones la humanidad? ¿Seguiremos siendo humanos por muchos cambios que nos hagamos?

Finalmente la incomparable FLORES PARA ALGERNON se unen todos estos temas en un único relato de manera magistral de la mano de Daniel Keyes.

En definitiva, el concepto de lo que es y no es humano, terreno de la filosofía habitualmente, es un tema recurrente, desarrollado y novelado mil y una veces con todos los matices que podamos imaginar dentro de la ciencia-ficción.

Estas novelas tienen una particularidad única que las hace pertenecer al género, la capacidad de enfrentarnos ante nuestros miedos, el miedo a lo diferente dentro de lo cercano. Este miedo, es el racismo inherente a la propio condición humana. El humano es miedoso a lo desconocido, es gregario y territorial respecto a lo extraño y en estas novelas se deshojan estos miedos.

Si el racismo extremo niega la condición de humanidad a ciertas comunidades humanas, todos deberíamos meditar sobre cada una de estas novelas para saber donde empieza y donde termina nuestra concepción de humanidad. A lo mejor somos más racistas de lo que pensamos.

© Ramón Batalla
(708 palabras)
Publicado originalmente en En Clave Pública el 11 de junio de 2006
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