Canon ¿qué canon?
por Francisco José Súñer Iglesias

Dice el DRAE sobre el canon...

    1. m. Regla o precepto.

En términos generales no hay reglas ni preceptos que definan claramente que es la ciencia-ficción, a lo sumo una serie de identificadores que la hacen reconocible tanto al experto como al profano, aunque a éste último se le suele desorientar con mezclas extrañas con otros géneros y temáticas (fantasía épica espacial, maguferío vario), pero en general si se tiene en cuenta que la mayor parte de la ciencia-ficción está ambientada en un futuro bastante tecnificado resulta sencillo reconocerla sin dificultad, al menos gran parte de ella. No obstante, recordemos la definición propuesta por Eduardo Gallego y Guillem Sánchez, bastante amplia pero a la vez notablemente precisa.

La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una transformación del escenario narrativo, basado en una alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales, sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es aceptable como especulación racional.

Ciñéndonos a esto, casi cualquier cosa cuela como ciencia-ficción, desde una crónica rosa ambientada en el año 3600 hasta la Armada Invencible campeando victoriosa por Londres, así pues, no se puede gozar de un canon de miras más amplias. Sigamos con lo que nos dice el DRAE.

2. m. Catálogo o lista.

De esas hay muchas, y como dice [Una] lista es tan parcial, arbitraria, antojadiza, caprichosa, visceral y discutible como cualquier [otra] lista Ninguna es la definitiva, ninguna está completa y todas están escoradas hacia donde sus compiladores o votantes están escorados. Listas famosas son las de David Pringle, desarrollada en su libro CIENCIA-FICCION: LAS CIEN MEJORES NOVELAS, la de Miquel Barceló en CIENCIA-FICCIÓN, GUÍA DE LECTURA, y recientemente LAS CIEN MEJORES NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN DEL SIGLO XX, editada por La Factoría de Ideas. En la actualidad, y gracias a internet, las listas elaboradas por votación popular son cada vez más comunes, como la de este mismo sitio,. ¿Cuál de todas estas es la mejor, más completa y fiable? Me remito a lo dicho por Sergio, pero si hay que emitir un juicio, siempre se puede hacer una lista de listas. Personalmente y como mis lecturas se fundamentan en una mezcla de búsqueda intuitiva en las estanterías de las librerías, aversión hacia los grandes tochos, y dudas ante la validez de según que precios, las listas no me sirven de gran cosa, francamente.

La tercera acepción del DRAE habla de los griegos, la escultura y la figura humana, poco aplicable a la ciencia-ficción (aunque ciertos cuerpos serranos parecen más bien producto de algún depurado experimento genético), sin embargo, la cuarta es muy curiosa.

4. m. Modelo de características perfectas.

Interesante acepción, muy relacionada con la primera (y la tercera), y que sin embargo es inasible a no ser que se mida en términos de cabezas (siete según Policleto ocho a decir de Lisipo) ¿pero cuantas cabezas ha de tener la obra perfecta de ciencia-ficción? desde las cinco propuestas por Gene Wolfe (¿y la cuarta qué?) hasta la ausencia de cabezas propuesta por Rafa Marín, pasando por la única pero descalza cabeza de Aldiss. Resumiendo y aclarando, como literatura que es, la ciencia-ficción puede cubrir muchas necesidades, desde la excelencia literaria hasta el puro escapismo, el error es creer que con solo cubrir una de ellas se alcanza esa cualidad modélica. Sencillamente no existe tanta perfección.

Las definiciones 5 y 6 del DRAE hablan de dinero, poco hay en la ciencia-ficción (si no hablamos de George Lucas, claro) pero llegados a la séptima...

7. m. Decisión o regla establecida en algún concilio de la Iglesia católica sobre el dogma o la disciplina.

De cuando en cuando se publican manifiestos manifestando, propiamente, toda una serie de directrices, intenciones y expectativas respecto al género. Estos manifiestos, sean colectivos o no, tampoco se puede decir que se deban tomar como guía y referente para el establecimiento de un canon porque, al igual que con las listas, [Un] manifiesto es tan parcial, arbitrario, antojadizo, caprichoso, visceral y discutible como cualquier [otro] manifiesto, por no hablar de que los propios manifestantes acaban al cabo del tiempo por traicionarse a si mismos (evolución personal, involución financiera, etc., etc.) con lo que al cabo del tiempo teoría y práctica se encuentran muy, pero que muy alejadas. Miren si no, y salvando las distancias, lo que le ha pasado a Lars von Trier.

8. m. Catálogo de los libros tenidos por la Iglesia católica u otra confesión religiosa como auténticamente sagrados.

¿Les suena eso de Dick es Dios? Cambien lo de Dick por algún otro nombre y/o nombres de autor/es de campanillas (o no tanto) y ya tenemos otra vez la lista de la acepción 2, esta vez más recalcitrante, menos abierta, intolerante si me apuran. No son listas ni actitudes que aporten demasiado, como en el caso de la séptima acepción, así no se avanza nada en ningún sentido.

A partir de aquí el DRAE da variantes, un tanto más especializadas, de todas estas acepciones que si bien precisan, no aportan nada interesante.

En definitiva, tengo muy claro que por mucho que se hable se diga se discuta acerca de no se que canon de la ciencia-ficción, es poco menos que un ejercicio ocioso no ya solo querer establecerlo (a canon por cabeza, mire usted si salen cánones en el mundo mundial) sino pretender imponerlo o que al menos sea comúnmente aceptado. Eche cuentas del tiempo que se lleva hablando del tema y una vez recorrido el espectro de propuestas y contrapropuestas acabará haciéndose la misma pregunta que yo: canon ¿qué canon?

© Francisco José Súñer Iglesias
(939 palabras)