La Teoría de la Trascendencia de género
por Enric Quílez Castro

Hace unos días, César Mallorquí enunció en su blog lo que podría ser la base de la teoría de la trascendencia de género que vendría a resumirse en el siguiente párrafo:

    Cuando surge una obra de género de manifiesta calidad, o bien cuando un «autor canónico» escribe una obra de género, los «talibanes culturales» dicen: «esa obra trasciende al género». Por tanto, ya no pertenece al género a que supuestamente pertenece, sino que se convierte en «gran literatura». Pasa a ser de su propiedad. Así pues, a los distintos géneros se les van amputando sus mejores obras y... lo que queda es lo peor, claro. Por tanto, los géneros son intrínsicamente mediocres.

La verdad es que resulta difícil decirlo de manera más clara. Eso sí, esta actitud talibánica, por llamarla de alguna manera, no sólo despoja a los géneros de sus mejores obras, sino que también parece denotar alguna especie de prejuicio nada solapado entre los talibanes literarios hacia la literatura de género.

¿Dónde están esos talibanes? Pues, en mi opinión, por todas partes. Sobre todo fuera del género, clamando desde sus enmohecidas poltronas y sentando cátedra sobre lo humano y lo divino. Pero también dentro del género, donde existen también ciertas actitudes que yo catalogaría de acomplejadas (o incluso de elitistas) que actúan de análoga manera.

Así, es normal en ciertos popes del género oír cosas como que la ciencia-ficción moderna ha trascendido el género y que debemos ir a buscarla, sobre todo, fuera de éste. Vaya, supongo que os sonará lo del mestizaje de géneros, la trascendencia, etc.

Y es que el mestizaje no siempre implica un aumento de la diversidad, sino que a la larga suele implicar más bien una reducción de ésta a un amasijo o batiburrillo diverso en el que concurren diferentes tendencias o géneros y en el que cuesta distinguir quién es quién.

También podemos observar actitudes del tipo: es tan bueno que no puede ser ciencia-ficción (o fantasía) dentro del mundillo. No sólo es cosa de los talibanes de fuera. Vaya, que de éstos los hay por todas partes.

No obstante, un poco de trascendencia también hay que reconocer. Por ejemplo, 1984 es, en mi opinión, una obra de género (ciencia-ficción, distopía) clara. No obstante, se ha convertido en un referente universal en la literatura y en la filosofía política.

El error, a mi modo de ver, es negar la pertenencia al género sólo porque lo ha trascendido. Creo que una cosa no excluye la otra.

Por supuesto, estas opiniones e interpretaciones son estrictamente mías y no me extrañaría que haya malinterpretado o ido más allá de lo que pretendía César Mallorquí. La responsabilidad, en todo caso, es sólo mía.

© Enric Quílez Castro
(369 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 23 de mayo de 2005