Lem y la sonrisa cómplice
Especial Stanislaw Lem
por Alfredo Álamo

Es cierto que Lem ha escrito mucho y bien sobre la naturaleza humana, Dios y otras filosofías. En realidad lo hizo tan bien que se ganó por derecho propio a ser uno de los mejores escritores del siglo XX, dentro y fuera de la ciencia-ficción, ya que también se dedicó a otros géneros, dándoles su peculiar visión.

Sin embargo a mí me gustaba el otro Lem. El Lem de CIBERIADA y El piloto Pirx. La mirada de lo humano, la conversión a universos lejanos y a poderes increíbles de la propia realidad, del mundo que le rodeaba.

CIBERIADA fue uno de los primeros libros que saqué de la biblioteca cuando era niño. La verdad es que no tenía nada que ver con el resto de historias de ciencia-ficción que había caído en mis manos. Los personajes, inolvidables, las historias, con argumentos absurdos y tratamiento realista, de lo mejor que se puede hacer para implicar al lector. Ijon Tichy y Pirx son ejemplos de lo universal, retomando la vieja idea de la fabulación para arrinconar al mundo en una esquina, diseccionarlo, trincharlo a finas láminas sazonadas con ironía y servirlo frío en forma de páginas de un cuento corto. Ese es el Lem que, entre sonrisa y sonrisa, hablaba de mucho más de lo que podía parecer. Ese es el Lem que me enganchaba y me hacía sonreír de medio lado, cómplice absoluto de sus visiones.

Otro de los libros de Lem que me impresionó fue MEMORIAS ENCONTRADAS EN UNA BAÑERA. La idea del edificio y el antiedificio, el hombre, el individuo normal, perdido en los entresijos de una burocracia interminable, en medio de un conflicto que podía ser real o inexistente, viviendo en los lavabos, anónimo y decisivo al mismo tiempo. No he visto otra novela que ejemplifique mejor la paranoia de la guerra fría.

Así que, si bien SOLARIS, por ejemplo, es una novela magnífica, no es la que más releo. Un rato con los viajes de Tichy siempre está a mano para disfrutar de Stanislaw Lem, y aprender a hacer literatura con el mundo que nos rodea, bien sea en una ciudad donde llueven meteoritos o destruyendo todos los objetos del universo con la letra R.

© Alfredo Álamo
(438 palabras) Créditos

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