La nueva mitología
por Dixon Acosta

Mi generación que ha pasado con algo de dificultad los treinta años y se acerca a los cuarenta peligrosamente, grupo de canosos o calvos prematuros que todavía nos creemos jóvenes, fuimos los primeros en identificar a los héroes de la nueva mitología. Hicimos el tránsito del papel a las pantallas, la trinidad audiovisual, televisión, cine y computador (u ordenador como le llaman en España), nuestros padres conocieron la nueva mitología en los parientes alegres de los libros, revistas y folletos con textos cortos y dibujos en color.

Como en las antiguas civilizaciones occidentales, en donde el Olimpo gobernó con sus diferentes deidades en griego o latín, nosotros recibimos a los héroes estadounidenses, así los apropiáramos con nombres en castellano. En Colombia, y en muchos países de América Latina, conocimos a Superman (pero con tilde en la a, Supermán) y sabíamos que Batman se llamaba Bruno Díaz y su discípulo Ricardo Tapia. Poco a poco, La Liga de la Justicia se llenó de nombres, admitiendo incluso a féminas, como la Mujer Maravilla, a quienes los niños y adolescentes de los años setenta, seguíamos fielmente cada sábado o domingo, encarnada en Linda Carter. Nunca antes una tira cómica fue tan bellamente interpretada en la pantalla, resulta una lástima que no se hiciera una película o que la Carter envejeciera, pues el reto actual de llevarla al cine es que difícilmente puede encontrarse otra actriz que no se vea ridícula en ese vistoso traje. La encantadora Carter llegó el punto de convencernos que atajaba las balas con sus pulseras, pues como diría el comediante colombiano Antonio Sanint, una mujer jamás pondría en riesgo sus joyas.

Sin darnos cuenta, un día soltamos los comics y nos sentamos frente a la pantalla de televisión (algunos todavía no se levantan), así comenzaron a desfilar ante nuestros ojos cuadrangulares, una galería de seres mitológicos modernos, con poderes extraordinarios y vidas trágicas o aburridas (todos los hombres unidos a los adjetivos que identificaban su naturaleza: araña, increíble, biónico/nuclear/ o de los seis millones de dólares, de la Atlántida, invisible y un largo etcétera).

La nueva mitología igual que las de antaño, refleja el dominio de las culturas imperantes. El imperio japonés se consolidó, desde el día que emergió de un mar reverberante un golem moderno llamado Ultramán, que luchaba contra monstruos parientes de Godzilla, pasando por Mazinger Z, el más poderoso robot imaginado, hasta la actual avalancha de anime y manga, con sus infinitas historias de seres fantásticos, que los infantes de hoy siguen al pie de la letra. Hace poco, un niño de diez años, intentaba sin mucho éxito, explicarme el sentido de un juego de cartas, llamado JugiOh, inspirado en la serie de televisión. Era impresionante escuchar su erudita exposición sobre cada personaje, sus poderes y debilidades, en una baraja que parecía interminable. En Europa y América Latina, han aparecido interesantes y alternativas expresiones de la nueva mitología, pero sin duda, a nivel universal Estados Unidos y Japón llevan la delantera.

Con el pasar de los días y los impulsos electrónicos, la nueva mitología se renueva, es la herencia que dejamos a hijos y nietos. Autores como Stan Lee, Bob Kane, Jerry Siegel, Joe Shuster, Jack Kirby, son los Homeros contemporáneos, nombres reverenciados por la generación del cómic.

© Dixon Acosta
(543 palabras)


Locución de Francisco José Súñer Iglesias
Producido por Francisco José Súñer Iglesias para el Sitio de ciencia-ficción
Fondo musical: Funk nite de Gerd (elysis) Raudenbusch
bajo licencia Creative Commons 1.0 (by)