Tribus
por Francisco José Súñer Iglesias

Aunque el Sitio de Ciencia-Ficción reside en Móstoles (el mismo pueblo de la declaración de guerra al gabacho, las empanadillas y las Supremas) no tenemos una tertulia estable dedicada al género, una hipotética TerMos que, en vista de los antecedentes culturales, saldría guerrera, doradita y cardada, muy cardada. No obstante, de cuando en cuando me junto con Jose Boto y Álvaro Carrión para charlar de unas cosas y otras, incluso de ciencia-ficción, en un a modo de Tertulia Canalla Mostoleña.

Hace unas semanas, pues, estuve de charla con Jose y Álvaro y entre otras muchas cosas (para nuestra vergüenza cerramos tres bares) nos echamos unas risas a costa de una ciclotímica clasificación de los aficionados al género. Álvaro lo iba apuntando todo en servilletas de papel, afortunadamente, porque al final de la noche (más bien debería decir primeras horas de la mañana) ya me había olvidado de todo lo hablado.

Pasado el tiempo, Álvaro volvió de uno de sus múltiples viajes y se acercó por casa enarbolando el puñado de servilletas grasientas en las que había anotado nuestros desvaríos nocturnos. Ordenamos y revisamos las notas, pedido la opinión de terceros y añadido alguna tribu más.

Estas son, sin orden ni concierto;

Trekis: Es la tribu más antigua y aguerrida. Defensores a ultranza de Star Trek y todas sus franquicias tienen un alto sentimiento tribal, manejan lenguajes exóticos para no ser entendidos, intercambian imposibles señas con las manos para identificarse, y en los casos más extremos, son capaces de afilarse las orejas y depilarse las cejas con tal de sentirse más integrados en la tribu. Se reúnen habitualmente en eventos festivos a los que van disfrazados emulando a sus héroes televisivos para regocijo de los buitres mediáticos que disfrutan ridiculizándolos. Son temibles, su capacidad de movilización les permite generar toneladas de correspondencia cuando su serie favorita es retirada de la programación. En España, las televisiones han previsto a tiempo tal circunstancia y han hurtado de sus parrillas cualquier serie de Star Trek para evitar la expansión de tan peculiar tribu. Se subdividen a su vez en múltiples banderías (dependiendo de la serie o raza que adoren) y una clasificación completa sería tan prolija como inútil. En realidad no les gusta la ciencia-ficción, les gusta Star Trek. Odian a muerte a los fivers.

Fivers: Es la más reciente incorporación a la galaxia tribal ciencia-ficciónera. Son los aficionados a Babylon 5, (gran serie, por cierto) Aún son pocos aunque bien organizados, no se hacen oír mucho y prefieren pasar el rato visualizando una y otra vez los vídeos de su serie favorita. Aunque más ecuménicos que los trekis, (nada menos que Majel Barret Roddenberry apareció en la serie y Walter Koening es uno de los malos fetiche de la misma) son capaces de enzarzarse con ellos en largas discusiones acerca de la mayor bondad de B5 sobre ST-DS9 y viceversa. Consigna; Ivanova es Dios.

Starwaseros: No hay noticia clara de que éste sea su denominación correcta, ni siquiera que tengan denominación, pero el caso es que ahí están, nacidos al calor de la saga de Star Wars, comparten con los trekis el gusto por los atavíos conmemorativos y el consumo indiscriminado de material que esté etiquetado como Star Wars. Esta circunstancia les lleva a explayarse ante el neófito (mayormente peliculero, purrela, acoplado o gentil) en largas disertaciones sobre aspectos del universo de Star Wars que nunca han sido detallados en las películas (en ninguna de sus reediciones, ni en la 3D siquiera) Se reúnen habitualmente en eventos festivos a los que van disfrazados emulando a sus héroes cinematográficos para regocijo de los buitres mediáticos que disfrutan ridiculizándolos. En realidad no les gusta la ciencia-ficción, les gusta Star Wars. Odian a muerte a Alien. Siendo etimológicamente correctos, se trata de una subtribu de los peliculeros especializada exclusivamente en Star Wars. Adoran a Constantino Romero. Consigna; Luke, yo soy tu padre.

Aznarkistas, aznarkis o aznaristas (depende de con quien se hable) : No tienen nada que ver con el expresidente Aznar ni con la Fundación FAES. Son los aficionados a La Saga de los Aznar, equivalente patrio y económico del Star Trek yanki. Sus componentes, con las inevitables excepciones, ya están bien entraditos en años, por lo que aquello de disfrazarse de thorbod ya no entra en su plan de vida. No obstante, al igual que trekis y starwaseros, se organizan, se reúnen y hasta en alguna ocasión cantaron el Himno de la Armada Valerana. Con buen criterio, no han vuelto a repetir la experiencia. Curiosamente, son una tribu nacida al calor de Internet, hasta entonces se veían abocados a esconder su nefando vicio, pero el advenimiento de las comunicaciones electrónicas les llevo el conocimiento de que había más gente participando de sus mismos gustos y les hizo salir del armario en tropel. No son exclusivistas, y entre sus libros de cabecera están El Orden Estelar y la nunca bien ponderada Guía del Jubilado; ubicación de obras civiles, bancos al sol y degustaciones gratuitas.

Peliculeros: Sólo les gusta ver películas de ciencia-ficción. No les hablen de ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?, ¡HAGAN SITIO! ¡HAGAN SITIO!, SOY LEYENDA o LOS SUPERJUGUETES DURAN TODO EL VERANO, háblenles de BLADE RUNNER, CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE, EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA, o I. A., no se pierden ni una peli de ciencia-ficción, ya sea la décima parte de Alien o GATTACA, como excepción tienen un conocimiento amplio del panorama televisivo al respecto, pero en ése sentido son más bien consumidores de comedias de situación y eventos futboleros. No están organizados y son difíciles de distinguir de los gentiles, y peliculeros generalisas de fin de semana.

Perillitas: Se dicen amantes de la Gran Literatura, de la cosa esa de la forma sobre el fondo y tienden a citar nombres como Ballard, Lem o Disch y algunos otros más rebuscados como Ishiguro, o Saramago, aunque mayormente lo suyo tiene que ver con un cierto complejo de inferioridad por no poder darse el pisto de sus autores favoritos en el Circulo de Bellas Artes. Miran por encima del hombro a las demás tribus y juran y perjuran que no son frikis, cuando resulta que son los campeones del mundo del frikismo: inconfundibles con su camiseta negra con motivos frikosos, su barriguilla cervecera, la perillita que les da nombre y las gafas, que si bien no son preceptivas, suelen ser de pasta de lo que se infiere que esta tribu también está integrada plenamente en el gafapastismo. Hay perillitas groupis, o sea el perillita del montón y gurú de perillitas: el perillita que pontifica y se convierte en oráculo de los perillitas groupis variante gafapastista komomolo.

Cenobios: varón de 20 a 45 años que vive en casa de sus padres, no tiene novia reconocida (sí la tiene: su mano diestra), siempre lleva camisetas de manga corta de promoción, compra compulsivamente todo lo que sale, siempre andan rondando por las tiendas especializadas sin que se sepa muy bien si va a comprar o a charlar, habla para el cuello de su camisa, y en general es un bendito (suele ser el niño de su mamá), excepto cuando se pone al frente de un teclado en foros, chats y listas de correo, donde hace gala de una furia verbal digna de mejor propósito. No confundir con los perillitas, los cenobios carecen de las habilidades sociales mínimas para organizarse.

Fanzinerosos: Aquel aficionado, fan o fanático, que decide dar un paso más allá y publicar una publicación de aficionados, con el presunto ánimo (confeso o no) de contactar con otros aficionados, disfrutar de su afición y extenderla, publicar sus escritos y/o los de sus amigos, leer de gorra a costa de los servicios de prensa, promocionar un subgénero determinado, o dar rienda suelta a sus delirios de fanático. (Manuel Díez Román dixit) Con esto de la informática de consumo e Internet a cuatro perras se han reconvertido en taumaturgos electrónicos y el papel lo han dejado para los libros. Todo, fanzines, e-zines, webzines y bitácoras, penden y depende de la red para su publicación y difusión. Sólo unos pocos se atreven aún con las imprentas y sacan cortas ediciones de libros que distribuyen como buenamente pueden. Su actividad suele ser vehemente, exuberante, limitada en el tiempo, e incapaz de evolucionar más allá del proyecto original, tanto es así que raramente un fanzine pasa a e-zine, raramente un e-zine se convierte en webzine y pocos webmasters reconducen su actividad hacia el bitacoreo.

La purrela: Aficionados sin complejos que leen de todo siempre y cuando esté correctamente etiquetado como ciencia-ficción. (o fantasía, o terror) No tienen problemas con el fondo, con la forma ni con la madre que los parió, pero suelen ser exigentes con la inteligibilidad. No tienen grandes pasiones, aunque como toda persona humana tienen sus preferencias particulares a la hora de comprar. Son permeables a las sugerencias razonables.

Acoplados/as: Sufridos consortes de cualquiera de los componentes de las tribus anteriores (en el caso de los cenobios sirve la mamá) que estando más cerca que los gentiles sufren pasivamente en sus carnes las manías de sus allegados, hasta que llega el momento de hacer limpieza y entonces (sobre todo ellas) se muestran implacables, empeñándose en tirar a la basura libros y revistas en apariencia polvorientos pero de obsceno valor (monetario) en el mercado del coleccionista, u ordenar por tamaño y colores los libros que tan trabajosamente se han ordenado por subgénero, época y autor. A veces sufren el síndrome de los días de vino y rosas, y acaban enganchados a algún culebrón galáctico. Consigna; ¿Por qué pierdes el tiempo con esas tonterías?

Eventuales a tiempo parcial: La ciencia-ficción les importa un carajo, la consumen como se consume el thriller, la comedia romántica, la novela conspiranóica o las pelis de susto. Si son ellos les da igual LA OTRA CARA DEL CRIMEN que AEON FLUX si Charlize Theron sale marcando culo, si son ellas igual se tragan EYES WIDE SHUT que MINORITY REPORT mientras le se vea bien el culo a Tom Cruise. Si tienen estudios hasta puede que hayan leído 1984 y UN MUNDO FELIZ, que para el caso les resultan una especie de Expediente X con ínfulas. Si no, no pasan de Crichton o Stephen King.

Gentiles: Ni ellos mismos saben que lo son porque ni siquiera es una tribu. Los ponemos aquí para definir a todo aquel al que ignora la ciencia-ficción, y no sólo eso, sino que la ve como las cosas esas de los marcianos. Los gentiles con estudios suelen ser blanco de las iras de perillitas y cenobios por no darse cuenta de las maravillas que encierra el género, naturalmente, a ellos se la trae al pairo. Podríamos haberles llamado también bárbaros, pero en vista de que algunas tribus se toman esto de la ciencia-ficción como una religión esta acepción quedaba más ajustada.

Y ya está. Como esto es un Sitio de Ciencia-Ficción no incluimos a otras tribus relacionadas como los tolkenildindi (o como demoños se escriba) harripoteros, roleros, etc, etc, etc. Ya bastante tenemos con lo nuestro como para andar rebuscando en otras partes.

© Francisco José Súñer Iglesias
(1.863 palabras) Créditos


Locución de Francisco José Súñer Iglesias
Producido por Francisco José Súñer Iglesias para el Sitio de Ciencia-Ficción
Fondo musical: Trippety Hop 1 de Thought Pyramid
bajo licencia Creative Commons 2.0 (by)