Especial Noveno Aniversario
Razones para hacer cosas útiles
Especial Noveno Aniversario
por Julián Díez

En primer lugar, es una buena noticia para todos que haya un fermento de iniciativas dentro de la actividad que nos interesa. En segundo, da la impresión de que muchas veces se desperdician esfuerzos orientándolos hacia labores estériles. Soy consciente de que este comentario es un tanto injusto: los aficionados, como tales, no tienen compromiso alguno con aquello a lo que dedican su tiempo libre y es lógico que se dediquen a actividades que simplemente les diviertan. Pero me gustaría ver que esos esfuerzos, ya que se llevan a cabo, sirvieran para algo.

Me gustaría que hubiera, además de reuniones con el sano propósito de divertirse o ver a los amiguetes, algún congreso con vocación de carácter más académico, o que consiguiera de alguna forma llamar la atención de un público general más amplio.

Sería algo positivo, a mi juicio, que se buscara la creación de determinadas estructuras que faltan al género y que podrían resultar útiles, como por ejemplo una biblioteca especializada en el seno de alguna entidad local.

Y creo que sería bueno que se abrieran territorios inexplorados en cuanto a la organización de conferencias para público en general, ciclos de conferencias etc.

En particular, creo que sería bastante positivo que la AEFCFT consagrara sus esfuerzos a actividades complementarias a las existentes, en lugar de solapar sus limitados recursos con iniciativas que están siendo ya afrontadas desde otros lugares. Por ejemplo, la AEFCFT pone casi todo su esfuerzo económico en labores que me parecen suficiente cubiertas: un premio literario sin ningún requisito especial, el Domingo Santos (cuando existen y gozan de salud el Alberto Magno, el Pablo Rido, el Espiral, el Vórtice etc.); una antología de relatos (cuando existen y gozan de salud tres revistas, unas antologías anuales como Artifex e incontables páginas webs en las que los autores pueden publicar sus historias); y una recopilación de lo mejor del año (que sí es un esfuerzo singular, pero que pierde su valor cuando no se distribuye donde sería un instrumento útil: en el exterior del fandom y en medios de comunicación).

Creo que la labor del proyecto E-Libris es un ejemplo de lo que deberían ser las actividades de la Asociación: labores sin propósito comercial, que ninguna editorial afrontaría por su cuenta, y que sin embargo resultan de auténtico valor para los aficionados al género por recuperar parte de su memoria histórica y ofrecer un contenido al que, de otra forma, los lectores no podrían acceder. Quedan huecos similares en la actividad de la ciencia-ficción española: la traducción de relatos al inglés, por ejemplo, para buscar presencia en medios internacionales como han hecho las asociaciones rumana y checa, por ejemplo, o la publicación de ensayos y material bibliográfico especializado que difícilmente tendría interés para las editoriales comerciales.

Si las actividades de aficionados son simplemente reuniones de amigos, tienen mi respeto pero no mi interés. Entiendo que, si un grupo de personas se reúnen periódicamente en torno a un tema que les interesa, o si pagan unas cuotas a una asociación, es para aportar algo relevante a ese interés común, algo verdaderamente excepcional y que no pueda conseguirse por otro medio. Si el momento asociativo actual no cuaja en actividades de ese tipo, no dejará nada detrás de sí y la moda, simplemente, pasará. Como ya pasaron sin dejar huella hechos que parecieron panaceas en su momento como las asociaciones de los años setenta, las BBS o la mayor parte de los fanzines antiguos o las webs actuales.

© Julián Díez, (581 palabras)
Julián Díez es periodista y crítico especializado en ciencia-ficción