Sociedad jubilada
por Ramón Batalla

En los momentos actuales vivimos inmersos en cambios demográficos de envergadura debido a los aumentos continuados de la esperanza de vida; en el mal llamado primer mundo esto es una evidencia palpable directamente de las gráficas de población. De hecho de forma inexorable, sin prisa pero sin pausa, la población envejece y aunque los movimientos migratorios actuales pueden suavizar la progresión del envejecimiento es un mal que nos viene encima en los próximos años de forma alarmante y sin avisar. Uno de los principales problemas asociados al continuo envejecimiento de la población son las prestaciones de jubilación.

Históricamente la jubilación tiene un fundamento teórico ligado a una economía industrial. De forma simple de la misma manera que las máquinas con el tiempo de usarlas se estropean, las personas tenían el mismo problema; de la realización continuada de 40 años o más de trabajos físicos, dejaban de ser útiles porque no producían de la misma manera.

En los albores de la era industrial cuando el trabajador no disponía de ninguna seguridad, la jubilación no tenía ningún sentido, simplemente porque cuando un obrero disminuía su rendimiento se sustituía por otro obrero y problema resuelto. La llegada de los sindicatos de obreros y los derechos del trabajador impedían el despido libre, esto obligó a los grupos de poder económico a buscar alternativas al problema de la perdida de rendimiento en los trabajadores.

De la mano de uno de los principales estadistas de todos los tiempos se creó la constitución alemana. Los estados alemanes (Laender), hasta ese momento independientes, aceptaron en 1871 , con una ciudadanía dividida entre protestantes y católicos y bajo el dominio hegemónico de Prusia se consiguió crear las primeras prestaciones por jubilación en 1899, el resto de países occidentales empezaron las políticas del estado del bienestar pasada la II guerra mundial.

El mejor negocio es siempre aquel en que ganan los dos negociantes, con el modelo de prestaciones de jubilación promocionado por los mismos trabajadores, el estado se acoge a un papel de Padre para administrar el dinero de los obreros de manera que les dice: Trabajen hijos míos que yo guardaré una parte de sus ingresos para que cuando sean mayores Papa-Estado les devolverá el dinero de forma vitalicia para que puedan mantener su nivel de vida. El poder económico conseguía mantener de esta forma a trabajadores adecuados para los puestos de trabajo y el trabajador jubilado percibía la jubilación como un premio más como un derecho, empezaba la era del jubilado.

En la creación de la prestación de jubilación se tuvo en cuenta, entre otros aspectos, la esperanza de vida de aquel momento. Bismarck pregunto cual era el termino medio de esperanza de vida en Alemania en aquella época: 65 años. Bueno pues era evidente que cualquiera que viviera por encima de esa edad era un afortunado pero probablemente no tendría las condiciones adecuadas para seguir trabajando. Si hacemos que todos nos dejen el dinero y muchos no llegaran a vivir tanto, suponiendo que la esperanza de vida de aquella época era una campana de Gauss bastante pronunciada pocos superarían los 5 años de prestación. Los números salían todos ganaban incluso el estado.

Pero aunque la esperanza de vida ha crecido de forma progresiva hasta alcanzar una media de 73-75 años las prestaciones se siguen entregando a partir de los 65 o 60 y no hablemos de los prejubilaciones. Es evidente que el Sozialstaat en Alemania es insostenible. El efecto perverso de la vecindad occidental hará que todos los países restantes de Europa sufran por igual el mismo destino; los indicadores son exactamente los mismos.

Las consecuencias de este empeoramiento de las prestaciones del estado, no solo de la jubilación, sino de la seguridad social, irán ligadas a un cambio de escenario político-económico de predicción difícil.

Movámonos hacía el futuro... (aprendiz de futurólogo)

Como predecía Peter G. Peterson en su artículo El gris crepusculo, tenemos ante nosotros la guerra civil ideológica entre generaciones; de entrada tendremos un cambio de tendencias en los partidos políticos para capturar el voto de los antagonistas de esta disputa: jóvenes versus jubilados. A ver como un partido se presenta ante el electorado y comunica a una población creciente de jubilados que la gallina se ha agotado y hay que cortar las prestaciones de jubilación. Todo parece indicar que para mediados del 2025 el 21,8% de la población será jubilada. Si se desea mantener dicha población cobrando del estado, el estado se verá obligado a generar deuda pública para afrontar los pagos o a disminuir otras prestaciones para hacerles frente. En el recorte de prestaciones probablemente se vean afectadas ayudas a los jóvenes como las becas, ayudas a la compra de pisos, etc.; a larga esto será asumido por partidos políticos que utilicen las señas de identidad de jóvenes o jubilados, independientes de la clásica derecha e izquierda.

Otra de las consecuencias directas de esta masa creciente de jubilados es que probablemente la industria del ocio crecerá porque el jubilado actual, y el del futuro, no es una persona que se quede en casa con zapatillas viendo el primer vomito que den por la televisión; sino una persona activa que se moverá, viajará y participará de la vida social de su entorno esto se transmitirá en un aumento significativo del sector turístico del que en España somos uno de los principales valedores.

Otra de las consecuencias previsibles de la sociedad que nos viene será la fuerte entrada de juventud a través de países limítrofes a Europa, las corrientes migratorias irán en aumento, al final seremos una Europa de abuelos cuidados por inmigrantes jóvenes. Una juventud que con el tiempo pasara de ser mano de obra barata a convertirse en ciudadanos con poder adquisitivo, y finalmente en un grupo de presión con ansias de poder y representación política. Algo parecido a pasado en EUA con los hispanos que han pasado de ser la mano de obra barata, para el americano blanco de origen anglosajón, a convertirse en ciudadanos con altas cotas de poder adquisitivo ligados a un grupo creciente de presión política.

Otra de las consecuencias será el cambio del modelo de familia y no lo digo por el tema los matrimonios gays que tanto ha escandalizado a la derecha conservadora estos últimos días, sino porque a medida que ambos miembros de la pareja se han incorporado al mercado laboral, el cuidado y educación de los hijos se hace por parte de los abuelos. Los jubilados serán los educadores de las siguientes generaciones con las implicaciones para los valores sociales, tema de otro artículo por si solo.

No sería extraño que mediante las investigaciones en células madre, tan prometedoras, las cotas de esperanza de vida pasen de 75 a 85 años de forma mucha más rápida de lo esperado. Existen algunas predicciones que pronostican que los nacidos para esta década puedan llegar a vivir 100 años de media; hoy por hoy podríamos mirar a nuestros hijos y!!ver a personas que podrán ver el mundo del 2100!! Dios, parece una locura.

¿Será el 2100 una sociedad tal como imaginaba Neal Stephenson (CRIPTONOMICON, AZOGUE, LA ERA DEL DIAMANTE, ODALISCA) en su libro SNOW CRASH donde los jubilados sean la fuerza imperante de poder y la juventud este condenada a lastrarse hasta obtener el estatus de jubilado?

¿Será LA FUGA DE LOGAN algo más que un libro y película?

Como diría mi abuelo sin prisa… pero sin pausa.

© Ramón Batalla
(1.362 palabras) Créditos
Publicado originalmente en En Clave Pública el 8 de julio de 2005
CC 2.0