Leer deslumbrado
por Francisco José Súñer Iglesias

De cuando en cuando me suele ocurrir que la lectura consecutiva y sin solución de continuidad de dos novelas, de muy distinta construcción y concepto, me deja la sensación de que, por contraste, la segunda es una obra triste y apagada.

Realmente no es así, ese segundo libro leído aisladamente, sin más influencia que los vientos moderados del este de turno, es un libro magnífico, con sus virtudes y defectos propios, no amplificados por la comparación casi inmediata con el primer libro, quizá de narrativa más brillante, quizá con un argumento más sólido, pero también con sus propias virtudes y defectos.

La primera vez que experimenté esa sensación fue tras la lectura de EL GENERAL EN SU LABERINTO y LA SONRISA ETRUSCA. Son indudablemente dos novelas notables de la literatura en español, pero tras la lectura alucinada (siempre me ha alucinado la prosa de Gracia Marquez) el estilo de José Luis Sampedro me pareció tan pobre y tristón que tuve que avanzar muchas páginas hasta conseguir que la historia del anciano labrador se hiciera valer por si misma.

Desde entonces me juré seguir con alguna lectura técnica un libro que me impactara especialmente. Procuraría evitar así, en la medida de lo posible, no valorar en su justa medida un libro notable. Pero esas son las típicas promesas que se hacen con la boca pequeña, y hace poco me ha ocurrido de nuevo, al leer consecutivamente dos libros, el primero de ellos ha apagado de tal modo al segundo que su lectura posterior ha sido casi rutinaria.

Lo curioso del caso es que el segundo libro, desde el punto de vista literario (aquello del buen uso del lenguaje y las figuras) es infinitamente superior al primero, sin embargo en el primero se maneja el ritmo y el misterio con una técnica muy depurada que al segundo le falla, y más cuando juega, quizá en exceso, con lugares comunes y la complicidad del lector. Supongo que el primero también peca de lo mismo, incluso con más intensidad, al fin y al cabo es un episodio de una serie, pero en ese sentido no me afecta porque no soy afecto a la serie y desconozco casi por completo los detalles del universo donde se desarrolla.

Bien, el primer libro se trata de un warhammer; SANTA SABBAT MARTIR de Dan Abbnet, pura space-opera bélica sin complicaciones ni concesiones a la galería; sangre, muertos por doquier y recursos argumentales y estilísticos de lo más elemental, por no decir que toscos en las más de las ocasiones, pero hilvanados de tal forma que acaban por hacer del libro una lectura absorbente, cosa que ELEMENTAL, QUERIDO CHAPLIN de Rafa Marin, pese a su superior técnica literaria, no es.

Un detalle; SANTA SABBAT MARTIR me lo leía hasta colgado de las barras del Metro y a escondidas en el trabajo, sin embargo he sido capaz de dejar por leer las cuatro últimas páginas de ELEMENTAL, QUERIDO CHAPLIN durante tres días. Y no es que ELEMENTAL, QUERIDO CHAPLIN sea un mal libro, leído aisladamente es estupenda. Sin embargo, comparada directamente con otras obras más dinámicas, se queda simplemente en agradable.

Por supuesto, he vuelto a jurar enfrascarme en la lectura de algún aburrido manual de XML o topología y mantenimiento de redes si en libro que termine me ha tenido en vela hasta terminar su lectura. Leer deslumbrado no es una buena idea.

© Francisco José Súñer Iglesias
(565 palabras)