El librito de marras
por Iván Olmedo

No me he leído EL CÓDIGO DA VINCI. Ni LAS CLAVES SECRETAS DEL CÓDIGO DA VINCI, ni LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES DE LAS CLAVES SECRETAS DEL CÓDIGO DA VINCI. No. Es que no quiero. Que paso, vamos... Los libros que yo leo los escojo yo, no dejo que los escojan por mí. Y, vale, ya conozco la teoría de que nadie me pone una pistola en el pecho, pero estar cada semana, cada día, a cada momento obligado a tener entre las orejas el sonoro título, o entre ceja y ceja la ya muy vista portada, me cansa. Me están pidiendo a gritos que la lea. Que es una novela del copón. Que todo el mundo la tiene que leer para estar al día y puesto en los temas de conversación. Que es IM-PO-SI-BLE que NO me haya leído EL CÓDIGO DA VINCI. Pues es que no me la pienso leer.

Voy a casa de un amigo que debe tener como quince o veinte libros, y ahí está el librito de marras. Camino por la calle y una chica con auriculares un tanto despistada va hojeando el librito de marras. Paso ante un escaparate y una montaña de libritos de marras me ofenden con su prepotencia inanimada.

No veo montañas de EL SUEÑO DEL REY ROJO; ni chavalas con auriculares hojeando despistadas ELEMENTAL, QUERIDO CHAPLIN; ni mi amigo posee entre su escasa colección de libros RHILA. ¿Y eso por qué? Pues yo qué sé... Ahora el Vaticano mete baza, como de costumbre, y el librito de marras seguirá ofendiéndome hasta la náusea, aupado por el morbo que da el ser una obra perseguida. Ojalá hicieran lo mismo con LOS SICARIOS DEL CIELO ¿probamos a hacer una campaña de acoso y derribo ultraconservador? ¿Por qué no?

Por cierto, hace unas semanas pude hojear por pura casualidad el otro librito de marras, ÁNGELES Y DEMONIOS, y llegué a la conclusión de que el tal Dan Brown tiene una técnica de lo más depurada para llenar páginas y páginas sin cuento. Cualquiera que se lo haya tragado se habrá dado cuenta. Si no, otro día lo explico.

Mientras tanto, ¿qué pasa con Aguilera, Marín, Martínez...? ¿No tienen derecho a que comencemos a odiarlos un poquito porque sus libros venden millones de ejemplares y acaparan la atención y las conversaciones de altura de todo hijo de vecino, incluido el que se compra libros solo porque están de moda?

Hay que hacer algo...

© Iván Olmedo
(492 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Blogdemo el 23 de marzo de 2005