La Guerra (de las galaxias) que (se) nos viene (encima)
por Alfonso Merelo

Dentro de un mes y poco se estrena en todo el mundo mundial la que será la última, se supone, película sobre La Guerra de las Galaxias, a la que los incondicionales conocen como Star Wars.

De todo el mundo es sabido que esta última película será la tercera y que la primera será la cuarta cuando se complete la hexalogía, galimatías que no es tal para los numerosos fans, que en el mundo son, de las aventuras de Darth Vader.

Desde los comienzos he seguido esta saga, viendo pacientemente las diversas entregas de la misma. Para mí ha sido una serie bastante divertida y que me ha resultado, casi siempre, un intrascendente ejercicio de relax. Para otros muchos se ha convertido en una pasión que va mas allá de las películas y que comporta toda una serie de añadidos para coleccionistas y forofos. Es indudable que su creador ha sabido sacar provecho económico mediante el increíble merchandising que arrastra la serie. Seguro que veremos a espectadores disfrazados en los estrenos dando una nota de color en los cines.

Me sorprende ligeramente, en realidad nada, el infinito machaque publicitario que vamos a tener, que ya tenemos, respecto a la película. A estas alturas ¿quién no ha visto el trailer? Yo ya vi uno hace seis meses, y lo vi varias veces en la misma sesión. Puedo comprender la publicidad de promoción de la película. George Lucas, el sumo factotum, es un genio en esto de las promociones. Lo que no veo normal es que incluso en los telediarios, ya lo veremos seguro, se vaya a promocionar como si de una noticia de relevancia se tratara. Cosa que parece absolutamente desproporcionada. La trascendencia de Star Wars es nula si se compara con otros eventos. Como también parece desmesurado que una película, bueno seis, se conviertan en un fenómeno de masas. Fenómeno que comporta adicciones, y las adicciones nunca resultan ser buenas por muy ligth que nos parezcan.

Estos fenómenos adictivos sorprenden por la fijación con el hobby o afición objeto de los mismos. El que cientos de fans se vayan agolpando ya en las puertas de los cines para comprar la entrada y ser los primeros en ver la película, aparte de resultar curioso es, para mi, incomprensible. Puedo entender, poco la verdad, que se guarde una cola de tres días para ver un concierto de Alejandro Sanz. A fin de cuentas va a actuar en directo y una sola vez en tu ciudad. Pero el estar un mes de acampada para la entrada de una película que vas a poder ver mas adelante sin problemas va mas allá de lo que parece razonable. Además ¿de donde sacan el tiempo estas personas? ¿No trabajan o estudian? ¿Se relevan?

Lamentablemente nuestra época está casi determinada por el oropel por las apariencias. Le damos importancia a cosas que no la tienen y nos desvivimos por conseguir metas que son en sí insustanciales. ¿Se puede considerar Star Wars importante hasta ese punto? Yo pienso que no. Que debe estar en su justa medida. Es una serie agradable de ver y ya está. ¿Que nos queremos disfrazar de Yoda? Perfecto. Pero habría que recordar que es sólo un juego y no tomarse las cosas mas en serio de lo que son.

Una película y basta.

Vamos a ver todos LA VENGANZA DEL SITH y yo el primero, pero reflexionemos un poco sobre lo que es o no es importante y accesorio.

Y no estén en la cola un mes. Que no merece el esfuerzo.

© Alfonso Merelo
(589 palabras)