El relato de ciencia ficción
por Fran Ontanaya

Al hilo de otro tema, esta tarde me dio por pensar en el lugar que ocupan los relatos hoy en día en la ciencia ficción, en general y también en el caso particular de la creación en español.

Recuerdo (cómo podría olvidarlo) que lo que me impulsó a empezar a escribir cuentos fue leer, gracias al Buen Doctor, acerca de Campbell, la Edad de Oro y todos aquellos autores que se hicieron grandes publicando historias en Astounding, Galaxy, etc. Los relatos parecen un medio ideal para la ciencia-ficción, una forma inmediata y concisa de transmitir una idea, una especulación, sin necesidad de rodearla de toda la ingeniería y el artificio de la novela.

El caso es que, aunque mi experiencia no llega tan lejos como para saber si ahora la situación es peor o mejor, no consigo quitarme la sensación de que los formatos breves se están devaluando. Incluso en el caso de las novelas parece que sea casi indigno publicar algo por debajo de las 300 páginas.

Tal vez sea que ahora hay muchos, muchísimos más autores publicando relatos y novelas cortas, y todo se queda disuelto en la cantidad y en la depreciación por esa falta de escasez. O tal vez que la incomparable cantidad de buenas novelas que ahora están a disposición de los lectores alejen su atención de formatos menores. Pero, claro, que exista una razón para explicarlo no hace que sea más satisfactorio.

Y, con permiso, reniego de considerar los concursos como medio para darles esa capacidad de promoción. Desde luego tienen una gran utilidad en ese sentido, pero eso sería renunciar al valor del esfuerzo continuo de los autores y concedérselo a algo relativamente aleatorio como es el criterio de un jurado.

Quizá todo tuviera una solución mucho más simple. Quizá bastara con que hubiera más costumbre de comentar y discutir acerca de los relatos que se tiene la oportunidad de leer, contribuyendo así, grano a grano de arena, a darles ese premio diario de estar presentes en la conciencia de los lectores. Más aún hoy en día, en unos tiempos en los que la inmediatez y las exigencias de la vida diaria hacen cada vez más raro ese placer de disfrutar de una historia de un tirón, desde su principio hasta su final. ¿Por qué triunfa si no el formato CÓDIGO DA VINCI?

Tal vez estemos cambiando el caviar del relato por la comida rápida de novelas lo bastante simples como para permitirnos soltarlas y reemprenderlas en cualquier momento, sin perder el hilo de la trama. O, tal vez, estemos perdiendo la sensibilidad... La sensibilidad para que una lectura nos deje huella, sin que haga falta dedicarle varias horas de nuestra vida hasta que la insistencia consiga vencer la resistencia de nuestras ideas endurecidas.

Y por si a alguien le quedaba ninguna duda, mi obra literaria preferida es precisamente un relato. EL MARAVILLOSO TRAJE DE CREMA DE HELADO, de Ray Bradbury.

© Fran Ontanaya
(489 palabras)
Publicado originalmente en Las Crónicas del Tecnomante el 16 de febrero de 2005