Supernova
por Francisco José Súñer Iglesias

Cuando allá por la primavera del 2000 vi que un mensaje estaba remitido por un tal Cyberdark lo primero que pensé fue que se trataba de otro pelma que me iba a consultar algo sobre la vida sintética en la red, la relación entre la fantasía oscura y las obras de Gibson o pedirme que le enviara urgentemente un trabajo escolar de cinco páginas sobre la cría del berberecho austral.

El Sitio por aquel entonces ya había adquirido un cierto peso específico en la red y era uno de los pocos lugares de referencia en español sobre la ciencia-ficción. Todavía era de estética tosca (no es que haya mejorado mucho pero en aquel entonces era peor), poco interactivo (el correo electrónico y gracias) pero ya acumulaba la colección más importante de reseñas y el glosario despuntaba como la obra magna que ahora es.

Así pues, ese tipo de peticiones eran, y son, moneda común y el trabajo de librarme de pesados e iluminados es una tarea de mano izquierda cuartelera. Sin embargo, al abrir el mensaje me encontré con algo que no había visto nunca; la propuesta de sacar adelante un proyecto de verdad, algo que el Sitio no tenía (ni tenía vocación de tener) una gran biblioteca electrónica donde estuvieran todas las fichas de todos los libros de ciencia-ficción, fantasía y terror publicados en español.

Como digo, aquello estaba muy lejos de mis intenciones, que se limitaban a hablar de los libros, no hacer recuento de ellos, así que decliné participar. Sin embargo detrás de aquello vislumbré seriedad y ganas de llevarlo adelante, y cuando aquel Cyberdark me dio la dirección de su página y vi sus primera portada me caí de culo; ¡¡ese tío sabía lo que era hacer una web!! Pese a no pasar de ser un boceto, ya le daba en los dos carrillos a mis esfuerzos por conseguir un aspecto medianamente decente al Sitio, y cuando me contó más de sus intenciones la gente tiene que venir a la web... y quedarse en ella, no necesitar ir a ningún otra web, tenerlo todo aquí, al alcance de la mano sospeché que estaba más que capacitado para conseguirlo.

Y vaya si lo consiguió.

Se da la circunstancia de que David vive en Alcorcón y yo en Móstoles, escasamente a cuatro kilómetros de distancia, juntarnos a tomar unas cervezas fue casi natural y ahí ya me habló más extensamente de sus proyectos y lo que hacía para llevarlos a cabo. Y tengo que decir una cosa; es contagioso y emprendedor, nunca le ha parado nada, y si como administrador de sistemas se desenvuelve a la perfección, como empresario (de hecho es mi actual ISP) no hay que dejar de admirarle.

El caso es que bajo aquellas premisas Cyberdark.net creció tan rápido que apenas un año y medio después se estuvo fraguando un proyecto que hubiera dado de hablar; la fusión entre Pasadizo, Cyberdark y el Sitio. No hace falta adivinar quien fue su promotor, a David la gestión no sólo técnica, sino humana de Cyberdark.net le superaba, y nos propuso a Miguel y a mi unificar nuestras webs y crear el gran portal de la literatura de género en español. A muchos les sonarán las palabras Mundos Aparte, ya saben de donde vienen, y que estuvo a punto de ser; en lo que se convirtió Cyberdark.net al poco.

David no pudo esperar a que echara andar Mundos Aparte, era demasiado complejo unificar tantos contenidos sin correr el peligro de no avanzar, atascándonos en cuestiones vitales pero poco productivas. La cuestión era que o Cyberdark.net daba un salto cualitativo o desaparecía; y empezó a poner en práctica todas las ideas que ya nos había expuesto, nacieron los pensapols, los bibliotecarios, se gestó la tienda, delegó maquetado, diseño y dirección editorial, se quedó sólo con la parte técnica y de gestión y logró hacer de Cyberdark.net el punto de encuentro más importante de los aficionados a la ciencia-ficción, fantasía, y terror.

Sin embargo, en una entrevista aún inédita que le hice en aquel terrible y caluroso verano del 2003 ya apuntaba algo que finalmente le ha llevado al agotamiento; no se puede sacar adelante un proyecto público de la magnitud de Cyberdark.net sin tener que luchar contra decenas de descerebrados; el trabajo físico es agotador, el trabajo mental también, pero la interrelación social acaba por afectar anímicamente, y David, pese a la ayuda que recibía, seguía siendo el centro de todas las miradas, y ya estaba muy harto de soportar egos henchidos y vándalos adolescentes (y no tanto) más preocupados de la destrucción que de la colaboración.

Y se acabó Cyberdark.net. Técnica, administrativa, y financieramente la web era autosostenible, lo que ya no era viable era aguantar las muchas insensateces que diariamente llegaban a su buzón, a veces resulta desalentador lo desagradablemente fastidiosas que pueden llegar a ser algunas minorías.

Sin embargo, Cyberdark.net no desaparece (independientemente de que sigan activas algunas secciones, como la tienda, el histórico de artículo, etc.) Cyberdark.net ha conseguido algo muy importante con su desaparición, la creación de innumerables webs que recogen su espíritu (y material y usuarios y filosofía) y continúan la labor de David de forma más distribuida y dispersa, pero abriendo las puertas a la diversidad.

Cyberdark.net ha terminado como una supernova, estallando y llenando la red de ideas y energía suficiente como para que se lleven adelante proyectos que pueden a llegar a ser tanto o más importantes.

Y esto, en lo que parece que nadie quiere pensar, también es hermoso.

© Francisco José Súñer Iglesias
(933 palabras)