Eso del fantástico
por Francisco José Súñer Iglesias

Ya no tengo la mente tan ágil como hace años y me resulta difícil comprender algunos conceptos modernos, como, por ejemplo, eso del fantástico.

No tengo muy claro si es un a modo de macedonia de géneros, en el que toda la literatura de género está cortado en trocitos pequeños (terror, ciencia-ficcción, fantasía, policiaco, novela rosa, etc.) y bañada en almibar o se trata de algo completamente distinto a todo lo demás, que no me entero, vamos.

También puede ser que sólo sea una etiqueta más para embolsar todo aquello que no tiene cabida en nada de lo mentado y alguna otra cosilla que se me haya olvidado, puede ser, pero a mi me da más bien que eso del fantástico no deja de ser un etiquetado de lujo para lo que de toda la vida se ha llamado de una forma u otra. ¿Y eso por qué? Por lo de siempre, sospecho; el eterno complejo de inferioridad que no se por qué encoje a más de uno y más dos de los que se pirran por la literatura de género (osease, todo lo que no sea hiperrealismo) y no saben como desclasificarla para que parezca lo que no es, hiperrealismo un poco salpimentado, y emparentarla con la gran literatura a través de ese invento fascinante que es el realismo mágico, que no deja de ser a su vez literatura de género.

Y si no hágase la prueba, cójase cualquier obra del fantástico y analícese con un mínimo de calma, ¿está proyectada en el futuro y/o hay extraterrestres o al menos seres no fantasmales por medio? Casi seguro que es ciencia-ficción, ¿hay magias y/o seres fantasmales? Apueste por la fantasía ¿rebosa oscuridad y seres que ven al protagonista como fuente de proteínas? Terror. No se quede ahí, por supuesto, y aporte matices y nuevos elementos, pero tenga por seguro que no será necesario añadir la etiqueta de fantástico para ubicarla exactamente allá donde corresponde.

Desde luego que se puede hablar de cruce de géneros, de mezcla de elementos, de mestizaje (otra milonga pastelera, ¿qué es la cultura si no un refrito de influencias?) pero al final siempre acaba por definirse claramente un género como guía argumental quedando otro relegado a la mera aportación de referencias y escenario, en esos casos la ciencia-ficción siempre suele ser la encargada del atrezzo, pero es algo con lo que se puede vivir perfectamente.

En fin, que sigo como al principio ¿eso del fantástico existe? No lo se, no creo, pero desde luego viene muy bien para según que fines, a mi personalmente me resulta un intento triste de dar dignidad a lo que ya la tiene, basta con creer en ello, no inventarle una genealogía ni cambiar de collar a lo que siempre será el mismo perro.

© Francisco José Súñer Iglesias
(468 palabras)