Especial Octavo Aniversario
La seriedad de la ciencia-ficcion
Especial Octavo Aniversario
por Dixon Acosta

La ciencia-ficción no suele tomarse en serio por sus detractores, quizás por ello, en sus diversas manifestaciones se torne tan adusta, casi acartonada, pues en definitiva autores, directores y artistas quieren ser considerados seriamente. Así las expresiones de humor, de buen humor suelen ser escasas, y cuando aparece alguna muestra de comicidad suele ser en la parodia o la broma fácil.

Los inicios quizás fueron los menos formales. Uno de los pioneros, referente obligado al hablar de ciencia-ficción literaria, el gran Julio Verne, en algunas de sus novelas de aventuras científicas como VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA, DE LA TIERRA A LA LUNA o LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA DÍAS maneja la ironía y la gracia. Con el paso de los años, se volvería algo oscuro y pesimista sobre los logros de la civilización que él mismo ayudó a publicitar, lo que se refleja en sus últimas obras, por ejemplo LOS 500 MILLONES DE LA BEGUN. Desde ahí en adelante, los novelistas sobre todo los de la escuela dura, sólo piensan en los detalles técnicos, en la credibilidad de sus escritos, en argumentos laberínticos y escenarios oscuros.

Algo similar ha ocurrido en el cine, Georges Méliès, interpretando a su coterráneo Verne en LE VOYAGE DAN LA LUNE (la primera manifestación cinematográfica de las obras de Verne, versiones que en cine, video y televisión casi alcanzan el centenar), pudo iniciar un género interesante sobre comedia de ciencia-ficción, pero si se mira la lista de aquellas películas memorables del género, pocas provocan risas, por lo menos sonrisas inteligentes. Quizás la extraña DR. STRANGELOVE OR: HOW I LEARNED TO STOP WORRYING AND LOVE THE BOMB (1964), el recuerdo grato de la trilogía juvenil BACK TO THE FUTURE (1985-1990). En los últimos años, se destaca la presencia de uno de los comediantes más reconocidos como actor dramático, Jim Carrey, en dos grandes obras de ciencia-ficción, ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND (2004) y THE TRUMAN SHOW (1998) Sin embargo, siguen siendo más frecuentes las guerras estelares, monstruos invencibles, extraterrestres agresivos, antiutopías pesimistas llenas de regímenes totalitarios y deshumanizantes, robots dominantes y destructivos o grandes cataclismos apocalípticos.

Por último, ni siquiera el cómic o viñeta se salva de la seriedad. A pesar de ser un concepto derivado respectivamente del inglés y francés (prefiero la palabra española historieta), que supondría una buena carcajada, estos dibujos cuando ingresan en terrenos de la ciencia-ficción, generalmente se refieren a personajes dotados de poderes sobrehumanos pero con vidas familiares desastrosas, padres asesinados, amores fracasados, trabajos miserables y el eterno dilema entre el servicio a los demás y los sueños particulares. Al final triunfa el bien, pero con una mueca de dolor.

El humor hace parte de la vida, casi en la misma proporción que la tristeza. Así que como decía alguna promoción comercial, para dramas la existencia cotidiana aporta suficiente material. Hace falta más risa en las obras de arte, no me refiero a la salida fácil y al gag (otro anglicismo aceptado) predecible, sino al buen sentido del humor, a la ironía inteligente que pueda burlar y denunciar, incluso a la misma ciencia-ficción.

El año 2004 cerró con señales de vida, rastros que podrían significar que no todo está perdido. Aparte de la ya mencionada y brillante ETERNAL SUNSHINE..., otra película acertó en la idea de divertir atacando ciertos mitos establecidos. A pesar de la contaminación de la publicidad, THE INCREDIBLES, resultó ser una broma refrescante sobre el mismo género al cual alude y del cual se origina, las historias de superhéroes, así como SHREK ha revitalizado los cuentos de hadas, burlándose de ellos. Simplemente tomando el esquema de un gran maestro, el mayor de todos, un manco que escribió con múltiples manos la historia de un hidalgo caballero, el mismo que durante este año 2005 celebraremos sin parar. Porque aparte de todas las cualidades literarias descubiertas de Don y su alter ego Sancho, sin duda una de las más fuertes es su gran sentido del humor. La pregunta es, ¿la literatura de ciencia-ficción está en mora de tener su propio Miguel de Cervantes? Pienso que sí, un sí rotundo y divertido.

© Dixon Acosta, (693 palabras)
Dixon Acosta es colaborador habitual del Sitio de Ciencia-Ficcion y QuintaDimension