Especial Octavo Aniversario
El sinsentido del humor
Especial Octavo Aniversario
por Manuel Nicolás Cuadrado

Estoy en mi hogar familiar después de una dura jornada laboral consistente en hacer muchas cosas y no solucionar nada. Recibo un imeil de nuestro adorado Paco Pepe, alias FJSI. En él se invita a escribir sobre el tema del humor en la ciencia-ficción. Buen tema, vive Dios. Me dispongo a abalanzarme sobre el procesador de textos. Mientras lo hago, mi hijo pequeño me ataca por sorpresa con una llave de kunfú estilo grulla dragón. Me empotro justo contra la cepeú, que termina en el suelo de mi cubículo. Después del dolor de cabeza producido por el golpe y el dolor de corazón por si me he cargado algo del interior del ordenador, me pongo por fin frente al procesador de textos. Mientras utilizo el ratón compulsivamente para entrar en el güord, me doy cuenta de que el deuvedé no funciona. Empezamos bien.

Aparece la pantalla en blanco. Ahora solo tengo que pensar un poco, aplicar mis conocimientos, pulir mi lenguaje y... ¿y qué? Después de 10 minutos delante del teclado aún no he escrito nada. Mi musa se ha fugado con el butanero de nuevo. Por cierto, ya hace casi un mes que no vuelve. Necesito inspiración. Necesito documentarme. Necesito mi biblioteca.

Es hora de arrojarse a la vorágine de encontrar los libros que necesito sobre el tema en cuestión. Están desperdigados por toda la casa en estanterías, armarios, sofás y hasta en algunas sillas. ¿No se habrán creído lo de la biblioteca, verdad? ¿En donde iba a meterla en un piso de 70 metros cuadrados (útiles)? Pues eso.

En el cuartito de los niños encuentro un ejemplar de MARCIANOS GOU JOM de Frederick Broun. Vaya, lo recuerdo como un libro realmente divertido, con todos esos marcianos maleducados, procaces y cotillas, casi una versión satírica y caricaturesca de la propia humanidad.

Acto seguido me adentro en el saloncito para encontrar, después de remover cielo y tierra, el cuento corto de Javier Negrete, ESTADO CREPUSCULAR. Aunque no sea el paradigma del humor en la ciencia ficción y se olvide rápidamente, tengo que reconocer que me eché unas cuantas risas con ese falso siquiatra a la cura de una super IA con alzeimer.

¿Cómo es posible que esté mi mejor ejemplar de Estanislaf Lem DIARIOS DE LAS ESTRELLAS al fondo de un armario del cuarto de baño? Pues sí. Se me saltan las lágrimas solo de pensar lo mal que se ha tratado a esta auténtica obra maestra del humor y de la ciencia-ficción, narrada en varias historias con el mismo y desternillante protagonista: Ijon Tichy.

No encuentro explicación racional al descubrir dos libros juntos de Eduardo Mendoza detrás del televisor y con una capa de polvo del grosor de la corteza terrestre. Y resulta que son nada más y nada menos que SIN NOTICIAS DE GURP y EL ULTIMO TRAYECTO DE HORACIO DOS. Pese a que el mismo autor reconozca que la ciencia-ficción no le atrae demasiado, resulta paradigmático lo bien que están escritos y lo que se descojona uno con las anécdotas que les acontecen a sus protagonistas. Una delicia.

En el ínterin, mi hijo pequeño ha escapado de su castigo por atentar contra mi integridad física. Ha recurrido como es habitual y con un teatro que ni el de Manolita Chen a su madre, que le ha liberado de un breve encierro en el mini cuartito de las escobas. Y me mira como realizo mi labor bibliográfica, con ansias de venganza.

Sin prestar atención al presunto parricida en grado de tentativa hojeo algunos libros más sobre el tema.

Al final me hago unas reflexiones, que como la mayoría de las mías, no sirven para mucho, pero que me atrevo a plantear, con el morro que me caracteriza: ¿porqué se han concentrado tantos esfuerzos en que el género de la ciencia-ficción tenga componentes tan estrictamente serios? ¿Existe un prejuicio general sobre quien escribe y lee ciencia-ficción? ¿Es que ya de por sí la ciencia-ficción no es seria y por lo tanto no debe abordar el tema de la comicidad por resultar más ridículo todavía?

En definitiva, reconozco que no tengo respuesta para estas y otras preguntas. Lo que a mí me parece gracioso a otro le parece una soberana estupidez. Todo depende del sentido del humor que uno tenga o del sinsentido del humor del que se padezca, ya sea en la ciencia-ficción o en cualquier otro género.

Así que decido escribir lo que han tenido a bien leer, dejando a otros expertos analizar concienzudamente el humor en la ciencia-ficción y esperando que al menos les haya entretenido este escrito, si es que no tienen el sinsentido del humor.

Mi hijo pequeño ha aprovechado mi última cavilación mental para robarme mi ejemplar de FORASTERO EN TIERRA EXTRAÑA a modo de revancha. Y se marcha por el pasillo tronchándose de la risa y mirando hacia atrás con aire juguetón para que le persiga. Y que quieren que les diga, voy a ir corriendo para hacerle cosquillas y revolcarme con él por el suelo. Soy así de memo.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (845 palabras)
Manuel Nicolás Cuadrado es colaborador habitual del Sitio de Ciencia-ficción