Sueños congelados
por Dixon Acosta

Con ánimo de complementar y no controvertir la más reciente nota de opinión publicada en el Sitio de Ciencia-Ficción, sobre el tema de la criogenización en el cine, quisiera hacer algunos comentarios. La posibilidad de congelarse para despertarse en el tiempo futuro, no es algo nuevo en el cine.

La criogenización, término que no existe en los diccionarios del idioma español, sin embargo es una palabra bastante popular entre los aficionados a la ciencia-ficción. Alude a un método de congelamiento, programado, con el objeto de suspender las funciones vitales de una persona, para ser reanimada en el futuro. La imitación humana de la hibernación animal. Sin embargo, la criogenia sí es un concepto físico aceptado, pues se trata del estudio de los procesos a temperaturas muy bajas. Es la distancia que existe entre lo real y lo probable, entre la ciencia y la ciencia-ficción.

Se observa en casi todas las variantes cinematográficas que cuando el congelamiento no es accidental, sino un procedimiento premeditado, el tema casi siempre es el mismo, una enfermedad terminal que obliga al protagonista a buscar en la hibernación o animación suspendida el remedio temporal, especulando que en el futuro se conozca la solución definitiva a su mal. Es curioso, que no se contemplen otras posibilidades. Generalmente la ambición, escapar a una justa condena, el deseo de la inmortalidad, son objetivos que en el mundo de la fantasía se logra mediante otras formas, pócimas secretas, líquidos sagrados (el Santo Grial), la sangre en el caso de los vampiros, viajes en el tiempo. Al parece el frío, es visto desde una perspectiva medicinal.

En el cine, ya para 1940 se trató el tema de la criogenización, en un filme del legendario Boris Karloff, una cinta que mezclaba la ciencia-ficción con el suspenso, THE MAN WITH THE NINE LIVES, Karloff era un médico que le propone este método a uno de sus pacientes aquejado de un cáncer sin remedio. Sería injusto dejar de mencionar una de las mejores películas de ciencia-ficción en español realizadas durante los últimos años, ABRE LOS OJOS (1999) de Alejandro Aménabar, que incluso motivó una versión estadounidense, VANILLA SKY (2001), dando paso a que Penélope Cruz, repitiera el mismo personaje, lo cual no es muy frecuente en la historia del cine. Curiosamente hubo otro antecedente cinematográfico español, UN LARGO RETORNO (1975) del director Pedro Lazaga, un romance desarrollado en Venecia, la historia de dos amantes esposos, que recurren al congelamiento para seguir juntos.

Para finalizar, aunque se podrían mencionar otros ejemplos, de películas de ciencia-ficción, condimentadas por acción o el drama, no puede olvidarse la comedia dirigida y protagonizada por Woody Allen de 1973, SLEEPER, traducida como EL DORMILÓN en las pantallas latinoamericanas. La historia gira sobre un hombre quien era congelado para despertar en un remoto futuro, caracterizado por un régimen opresivo. De aquella película, recuerdo con simpatía un invento novedoso llamado el Orgasmatrón, que servía para desahogar ciertas emergencias personales.

Como se observa desde los ojos del cine, en la comedia o la tragedia, se ha especulado en la manera de congelar el tiempo. En la vida real, algún día se sabrá si los proyectos de científicos y compañías interesadas en la materia, se podrán concretar. Surgen varias preguntas, ¿los cementerios se reemplazarán por centros criogénicos? ¿La muerte sólo será para los pobres? ¿Habrá países con generaciones soñando en el frío y otros condenados a seguir enterrando a sus habitantes en el trópico? Por el momento, mejor sigamos durmiendo en una cálida frazada.

© Dixon Acosta
(586 palabras)