Akasa-Puspa
por Juan Miguel Aguilera

El origen más remoto de las historias de Akasa-Puspa fue un guión de ocho páginas para un cómic que dibujó mi amigo Rafa Fontériz. En él veíamos como una nave espacial era atacada por un extraño organismos que se parecía mucho a un virus bacteriófago (pero de medio metro de altura). La criatura se metía dentro de la nave perforando el casco y, al más puro estilo ALIEN, atacaba a la tripulación. En la última viñeta veíamos que la nave estallaba y miles de bacteriófagos escapaban de su interior dispuestos a buscar otras naves e infectarlas. Parecía una historia muy absurda, pero cuando se la enseñé a Javier Redal empezamos a especular (por pura diversión) con la posibilidad de que existiera vida adaptada al vacío. Y así la cosa se fue complicando y acabamos creando toda una compleja biología adaptada a vivir entre las estrellas. Solíamos partir de una idea extraña y Javier, con sus inmensos conocimientos biológicos, se esforzaba en hacerla plausible. Así nacieron los juggernauts, los colmeneros y los cintamanis, que eran herederos de ese bacteriófago del cómic.

Con todo esto desarrollamos una historia corta a la que llamamos LISOGENIA. La enviamos a Nueva Dimensión (sí, eran los tiempos de ND) y Domingo Santos nos respondió al poco tiempo diciéndonos que le había gustado y que saldría en un próximo número de la revista. LISOGENIA presentaba un futuro de dentro de unos mil años. Las estrellas cercanas a la Tierra habían sido colonizadas por la humanidad y se había ideado algo llamado Sistema Cadena. Este era un circuito de vagones individuales, acelerados a velocidades cercanas a la luz, que permitían el comercio interestelar. Pero varios de estos vagones son destruidos no se sabe por quién. La historia contaba los esfuerzos de varios científicos por desentrañar este misterio. Esto era LISOGENIA y nunca llegó a salir porque la revista Nueva Dimensión cerró justo en el número en el que estaba prevista su publicación (años después, cuando el llevé el original de MUNDOS EN EL ABISMO, Domingo Santos me mostró los fotolitos de LISOGENIA). No queda nada de ella, LISOGENIA fue escrita con máquina de escribir y papel de calco y todo se ha perdido. Por aquel entonces apareció algo llamado Ordenadores Personales, y yo compré para mi estudio un artefacto llamado Apple II (con 64 K de RAM y sin disco duro). Con aquella maravilla de la técnica que nos parecía salida de una novela de ciencia ficción, Javier y yo empezamos a trabajar en un proyecto más ambicioso. Queríamos convertir LISOGENIA en una novela larga. Después de todo, en aquellos tiempos tanto daba intentar publicar una historia de cien páginas como de quinientas; era exactamente igual de imposible, porque ni siquiera se publicaba ciencia ficción anglosajona, ni había colecciones especializadas ni nada. Como no teníamos prisa ni esperanza alguna de publicar la novela, Javier y yo tardamos cinco años en escribir MUNDOS EN EL ABISMO. El regreso de Domingo Santos a la palestra como director de la colección Ultramar nos dio la esperanza de que quizá sí hubiera una posibilidad de publicar aquel novelón de casi seiscientas páginas que habíamos escrito.

En el último momento, Javier y yo pensamos que reduciendo el volumen del libro tendríamos más posibilidades de verlo editado. Así que quitamos varias partes, sobre todo aquellas en las que se desarrollaba el papel de los angriff en la trama.

Viajé a Barcelona con aquel tocho debajo del brazo y me encontré con Domingo Santos en las oficinas de la Editorial Salvat. Fue entonces cuando Domingo Santos me enseñó los fotolitos de LISOGENIA, y me aseguró que, si la nueva novela era la mitad de buena que esta, que contara ya con su publicación. Bueno, yo regresé a Valencia en una nube; incluso me equivoqué de tren.

Unos meses después de la publicación de MUNDOS EN EL ABISMO nos llamó Domingo Santos y nos dio las excelentes noticias de que la novela estaba funcionando muy bien. Mejor que muchas de las novelas anglosajonas que hemos publicado, nos aseguró. Y nos preguntó si había segunda parte. El final de MUNDOS EN EL ABISMO era los suficientemente abierto para que aceptara una continuación, y la editorial estaría encantada de publicarla. Bueno, Javier y yo estábamos que no cabíamos en nuestro gozo. Publicar una novela de ciencia ficción nos parecía lo máximo a lo que podía aspirar un ser humano, pero publicar dos era ya... bueno, increíble.

Así que le dijimos una mentirijilla a Domingo Santos y le aseguramos que estábamos trabajando en la continuación y que la teníamos casi terminada. Falso, tan sólo teníamos los fragmentos desechados de MUNDOS EN EL ABISMO. Pero nos pusimos a trabajar y en seis meses (mucho más tarde de lo que le habíamos prometido a nuestro editor) completamos HIJOS DE LA ETERNIDAD.

Lo cierto es que las cosas se ven diferentes desde dentro que desde fuera, y, quizá, el que menos debería de opinar sobre su obra es el autor, porque lógicamente le falta la perspectiva necesaria para ser imparcial. A mí nunca me ha gustado HIJOS DE LA ETERNIDAD, quizá porque entre lo que queríamos hacer Javier y yo, y lo que salió, hay distancia enorme. En realidad, HIJOS DE LA ETERNIDAD no añade nada nuevo al concepto de Akasa-Puspa (excepto el tema de los angriff, claro) y no desarrolla las ideas que se plantean en la primera parte. Pero ahí estaban las dos novelas. Como no hay dos sin tres, Javier y yo empezamos a trabajar en la tercera parte de la trilogía, pero esta vez decidimos dedicarle todo el tiempo necesario. Pero Ultramar cerró, como ya se sabe, y la serie de Akasa-Puspa se quedó así. Más tarde, la editorial de Pedro Jorge (La Calle de la Costa), publicó EN UN VACÍO INSONDABLE, que era el proyecto para la tercera parte de Akasa-Puspa que se quedó sin desarrollar.

MUNDOS EN LA ETERNIDAD es el intento de recuperar esa novela original que escribimos Javier y yo en su día, cuando no teníamos ninguna esperanza de publicarla y nos daba igual su extensión. Básicamente es MUNDOS EN EL ABISMO más la trama de los angriff de HIJOS DE LA ETERNIDAD. Ya no teníamos los archivos originales de MUNDOS EN EL ABISMO, perdidos en los disquetes de muchas pulgadas del Apple II, así que más bien es una recreación de la novela original al y como la recordamos. Aprovechamos también para reducir los términos en sánscrito (la crítica que más a menudo nos han hecho) y esta parece que fue la decisión más polémica de esta nueva versión. De todos modos, MUNDOS EN LA ETERNIDAD sigue contando con muchas palabras en sánscrito, tan sólo quitamos aquellas que tenían un equivalente exacto en nuestro idioma.

De cualquier modo, en MUNDOS EN LA ETERNIDAD todo queda cerrado (cosa que no sucedía en MUNDOS EN EL ABISMO). Es una novela completa que describe el encuentro con La Esfera y su ecología adaptada al vacío. Para mí no es una nueva versión, sin que es los más parecido a la novela original que escribimos Javier y yo en su día.

© Juan Miguel Aguilera
(1.188 palabras)