La nueva generación, o que La Fuerza nos acompañe (a todos)
por Iván Olmedo

Actualmente la gran mayoría de aficionados al género pensamos que éste está pasando por un momento dulce, un momento de consolidación, por una parte, y de generación de buenas expectativas para el futuro, por otra. A esta sensación han contribuido varias realidades, como la aparición de editoriales pequeñas que se empeñan (en el mejor sentido) en sembrar el territorio de nuestra ciencia ficción de propuestas novedosas; el interés que otras editoriales, éstas grandes, empiezan a demostrar por el género (atraídas, quizás, por las promesas de buenas ventas); el buen uso que de Internet se está haciendo en bastantes casos, aprovechando las posibilidades que la Red ofrece; y la evidencia de que, por fin, nuestros autores más señeros tienen a su alcance oportunidades reales de que su obra llegue a un espectro de público mucho mayor, incluyendo el de más allá de nuestras fronteras.

A estos evidentes puntos quiero añadir otro, con el que poner el dedo en la llaga, como factor que está empezando a demostrarse importante en el positivo panorama actual. Se trata, ni más ni menos, que de la incorporación masiva de nuevas generaciones. Esto, que en principio es algo deseable y lógico dentro de cualquier actividad viva y pujante, está siendo tema de discusión extraliteraria y tomando forma de controversia entre el fandom. Así como suena. Principalmente debo apuntar que la palabra fandom nunca me ha gustado del todo. Es cierto que tan sólo se refiere al conjunto de aficionados al género, pero en muchas ocasiones se la ha dotado de una intención peyorativa que ha acabado por contaminarla. Quizás por culpa de las pasadas guerras, que no nos dejan contemplar la paz en su justa medida.

Personalmente, estoy en disposición de hablar del tema, por ser testigo directo de este nuevo ambiente que se respira. Y es que, día tras día, veo cómo el acercamiento entre veteranos y novatos va dando sus frutos. Como colaborador de Cyberdark.Net, que es seguramente el mayor y más activo punto de encuentro de aficionados, y después de un tiempo suficiente de presencia diaria en la web, he podido comprobar que las nuevas generaciones han irrumpido con fuerza y ganas en el un tanto anquilosado mundo del fandom español. ¿Cuál ha sido la fórmula mágica que ha hecho desembarcar a toda esta gente joven? Pues, sencillamente, proporcionarles un lugar de encuentro accesible y cómodo donde poder ponerse en contacto con el resto de aficionados ¿Y cuál ha sido el ingrediente secreto indispensable de esta fórmula? La mezcla... la posibilidad de que lectores de 40 ó 50 años entablen conversación con jovenzuelos de apenas 15 ó 18 que, en muchos casos y guiados únicamente por su interés, son los primeros en pedir consejo, en dejarse aleccionar sobre títulos y autores hasta entonces desconocidos para ellos.

Existe la impresión de que los jóvenes de hoy en día, más preocupados por sus videojuegos, sus teléfonos móviles y demás zarandajas, leen más bien poco; lo cual no deja de ser cierto. Pero, más aún, existe la impresión de que los jóvenes interesados por el fantástico lo están principalmente a través de los juegos de rol, el cine de efectos especiales o los mismos videojuegos. Aceptemos, teóricamente, que así sea. Si hace años los únicos acercamientos posibles resultaban ser los libros, los tebeos o el cine, hoy día sabemos que la oferta de ocio es disparatadamente atractiva: cine, televisión, tebeos, internet, rol, videojuegos, etc, etc... Bien; puede que estos sean caminos perfectamente válidos para acceder a lecturas mayores. Si esos veteranos, ese fandom tradicional, sabe jugar bien sus cartas, aceptará de una vez que en sus manos está no sólo atraer, sino conservar la presencia de las nuevas generaciones que son las que, necesariamente, deberán actuar como relevos o continuadores de los elementos anteriores.

Como cada persona es un mundo, es imposible generalizar las tendencias y mucho menos las opiniones. De todas formas el, por seguir con la denominación, fandom tradicional se ha dado perfecta cuenta de la situación y están comenzando a surgir iniciativas que aprovechan el enorme potencial de esa gran cantidad de aficionados jóvenes que estaban ahí y sólo necesitaban una palmadita en la espalda y una ocasión de hacer acto de presencia para demostrar que los poderes del género no se limitan a los cuatro gatos de siempre. Una de esas iniciativas es la AsturCon, el encuentro de ciencia ficción y fantasía que (sin contar la HispaCon del 2000) se celebra desde hace dos años en el marco de la Semana Negra gijonesa, atrayendo a un público ante todo joven y con ganas de hacer descubrimientos. El evento, sobre todo en este su segundo año, ha demostrado sobradamente que es muy posible reunir en una misma sala tanto a editores como a lectores primerizos, tanto a las gentes de internet como a autores al pie del cañón del éxito. ¿Y por qué no? Siendo justos con el género, y con nosotros mismos, reconoceremos que eso es lo deseable. Además es imposible que cerremos los ojos ante la evidencia. Y la evidencia es que la pasividad y el apoltronamiento son compañeros peligrosísimos en el camino diario por mantener vivo un género e intentar sacar de él cada vez mejores cosas. Es posible que haya una cierta reticencia hacia lo nuevo, lo extraño que viene a compartir nuestro espacio. Pero se trata de compartir, no de usurpar.

La nueva generación de aficionados viene llena de fuerza y vitalidad, no empujando, sino deseando integrarse, comprender y ser aceptada. La vieja generación está en condiciones de abrir los brazos, ayudar a comprender y aceptar la sangre joven que necesita para seguir confiando en que, hablamos de este país, el género no sólo no morirá, sino que tendrá garantías de continuidad con nuevas ideas, proyectos e ilusiones. Y, a ser posible, sin guerras...

Cyberdark.Net (en la Red) y la AsturCon (en el mundo real) son tan sólo dos ejemplos perfectos para ilustrar el sentido que tienen estas palabras; y dos iniciativas a las que seguramente les saldrán imitadores (¿o ya les han salido?) en cuanto las últimas reticencias desaparezcan. La oportunidad está en las manos de todos y en estos momentos.

De la importancia que algunos elementos de esa nueva generación puedan tener en el futuro, incorporándose como autores, articulistas, o nombres propios dentro del mundillo, hay indicios que se podrán confirmar más adelante. Demostrando, sencillamente, que la vieja guardia no ha sido tan obtusa como para dejar que la oportunidad se le escapara de las manos.

© Iván Olmedo
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