El Caso Foucault
por Alfredo Álamo

Cuando me propusieron escribir el serial del Sitio, ni me imaginaba el desafío que para un novato como yo iba a suponer. Tenía varias dificultades a las que no me había enfrentado. La primera que tuve que plantearme, la que todo escritor de seriales tiene que hacer, es el tiempo. Tenía unos plazos que cumplir, una fecha de inicio: la longitud de los capítulos tenía que ajustarse a mi velocidad al escribir. La estructura se definía por la necesidad.

Luego estaba el concepto del serial. Escribir un capítulo para cada semana que contuviera una dosis propia de cuento, que terminara con un enlace, un gancho, para que la siguiente entrega se hiciera de esperar. Era articular una estructura dentro de otra, buscando un ritmo interno y otro externo. Espero haberme acercado a ese objetivo (en realidad, a la hora de escribir estas líneas, sigo peleándome con el serial)

Pero nada de eso tenía sentido sin una historia, en la que he pretendido plasmar esas películas y novelas negras, de detectives duros y chicas guapas peligrosas, que siempre me habían fascinado. Claro que a la hora de ponerme a escribir me di cuenta que todas mis referencias estaban algo borrosas, demasiado tiempo sin Marlowe, Hammer, Gravedigger… Así que me puse a leer novelas, una detrás de otra, para lograr una buena documentación. Creo que ha sido lo mejor de todo, ojalá para todos los cuentos tuviera que leer a Chandler y volver a ver EL HALCÓN MALTÉS.

Claro que esto es un serial de ciencia-ficción. ¿Y la ciencia-ficción? Está ahí, seguro. ¿Ciberpunk? mejor llamarlo Ciberpulp. Aunque el moviemiento ciberpunk era casi una extensión del género negro, la temática era propia y presentaba unos escenarios globalizados. He intentado conseguir un sabor más local, ambientado en una Valencia imaginaria y futura donde no te encuentras diez megacorporaciones a la vuelta de la esquina.

La sensación al escribir cada capítulo era avanzar casi sin mirar atrás, confiando más en la intuición que en la razón. No se puede construir de una semana para otra la historia con tranquilidad y pausa, revisión tras revisión. Tienes una oportunidad para encontrar el camino, la frase, el momento. Afortunadamente, la novela pulp, o la novela negra, te permite jugar con el lector, realizar guiños o invocar referencias al cine casi de manera constante. No puedo negar que he buscado la complicidad del lector en todo momento.

En definitiva lo estoy disfrutando, considero al Serial una forma viva de escritura, que puede llegar a ser fresca y dinámica. Espero sinceramente que aquellos que se arriesguen con su lectura se lo pasen tan bien como yo me estoy divirtiendo escribiéndolo.

© Alfredo Álamo
(442 palabras)