Un, dos, tres... ¿leeremos alguna vez?
por José Enrique León Alcalde

Hace unos cuantos meses empezó la enésima temporada del famoso concurso Un, dos tres, que emite Televisión Española. Bajo el lema A leer esta vez, pretende inculcar el sano hábito de la lectura en el españolito medio. La selección que hace Chico Ibañez Serrador de los libros es casi en el 99% impecable y la mayoría son grandes obras clásicas del género de ciencia-ficción, terror o fantasía. Ya de entrada, la parte mala del concurso, la brigada de bomberos, esta copiada del libro FARENHEIT 451 de Ray Bradbury. ¿Logrará Chicho que los españoles lean alguna vez? Yo, personalmente, lo dudo.

Si bien es cierto que el director de este concurso ha recibido numerosas críticas por el enfoque particular que hace de la literatura (hace poco leí en un artículo periodístico que Chicho tiene la desfachatez de tratar las obras clásicas de la literatura al son de comparsa y vodevil) para mí, cuando se consiguen los fines establecidos, todos los medios son válidos. Otra cosa es que se vayan a conseguir. En lo que a mí respecta, mi hija que tiene ocho años (recordemos que una franja muy importante de los telespectadores de este concurso son niños) siempre me está preguntando: Papa: ¿a que DRÁCULA lo escribió Bram Stoker, o Me puedes decir otra vez como se llamaba el autor que escribió LA MÁQUINA DEL TIEMPO? Estas simples preguntas a mi me llenan de orgullo, ya que veo que algo queda después de todo. Un principio psicológico nos dice que el aprendizaje más efectivo se realiza en la infancia y si además se aprende jugando o divirtiéndose mucho mejor. Esto Chico Ibañez Serrador lo sabe hacer a las mil maravillas.

En otro orden de cosas hay que reconocer que Chicho, es un gran conocedor del género y por el que siente una gran simpatía. Hace poco han editado en un pack de seis DVDs una selección de Historias para no dormir y yo ni corto ni perezoso me he apresurado a comprarlas. Este serie fue en los años sesenta uno de los mayores éxitos de la televisión. En aquel tiempo yo tenía la tierna edad de diez años y mis padres no me dejaban ver la serie, ya que todos los episodios tenían los clásicos dos rombos. Los dos rombos eran en aquel tiempo en Televisión Española como los mayores con reparos de hoy. Por tanto, un servidor no vio ninguno de los episodios por la razón que he mencionado arriba, pero sí oía comentarios de mis amigos quizás más precoces, o con unos ancestros más permisivos, que le dejaban ver los capítulos. Los comentarios eran espeluznantes. Decían: terrorífico, se te ponen los pelos de punta, yo no he podido dormir en toda la noche, etc... Es comprensible, con diez años cualquier cosa te parece un mundo.

Hoy en día me he podido dar el gusto de ver los episodios y en verdad que causan risa. Decorados muy rudimentarios y de cartón piedra y con unos medios muy primitivos. Sin embargo, hay que reconocerle su mérito, ya que con los pocos medios de que disponían, se lograba crear una atmósfera muy inquietante, y esto en aquel tiempo era un gran logro. Ni que decir tiene que la selección era formidable, empezando por obras de autores clásicos del terror cuya estrella principal era Edgar Allan Poe, siguiendo por algunos capítulos cuyo guión era del propio Chicho que firmaba con el seudónimo de Luis Peñafiel, y terminando con algunos episodios multipremiados en festivales y certámenes de la época, como EL ASFALTO o EL TRANSPLANTE, Historias para no Dormir marcó un antes y un después en la historia de la televisión española.

Otra cosa que hay que decir en favor de la serie es que sus intérpretes eran los grandes actores de la época: Carlos Larrañaga, Gemma Cuervo, Manuel Galiana, Fernando Guillen, etc... y como no ese monstruo de la interpretación, fallecido hace poco y padre del propio Chicho que fue Narciso Ibañez Menta.

Para el joven de hoy Historias para no dormir no creo que le diga nada, para mí aunque no la vi en su época ha sido como coger la máquina del tiempo y regresar al pasado.

© José Enrique León Alcalde
(697 palabras)