Amistades cibernéticas
por Dixon Acosta

Hace pocos días escuché una noticia tan bizarra como atrayente, un muchacho aficionado a Internet, quizás con la loca pretensión de cometer el crimen perfecto, lo que para una mente delincuencial debe ser tan deseable como obtener el premio Nobel para un literato o un científico, planeó y estuvo a punto de perpetrar su propio asesinato (no suicidio, aclaro)

El crimen sería llevado a cabo por otro joven, al cual el primero engañó por sus mensajes electrónicos. La víctima/culpable creó una serie de personalidades quienes mantenían correspondencia con el asesino/inocente; aparte de la real, simuló ser su inexistente y atractiva hermana, así como un agente secreto. Por un lado, la seductora chica sedujo al desprevenido muchacho, confiándole sobre la enfermedad terminal de su hermano, mientras el supuesto agente secreto, le proponía ser miembro de la CIA, para lo cual debería cometer un asesinato, por lo que el crimen sería una especie de favor al amigo y el requisito para ingresar al mundo de los espías. Al final, el peligroso engaño se descubrió, la historia de dos muchachos, uno muy creativo otro muy ingenuo, una de las tantas historias que se deben tejer en el mundo virtual.

Se ha vuelto broma frecuente, los riesgos de hacer amistades o noviazgos por la red informativa, por ejemplo, biografías falsas, fotografías retocadas, hombres haciéndose pasar por mujeres y viceversa, adultos depravados en correspondencia con niños. El cine nos ha mostrado los alcances de jugar con el artefacto de teclas y pantalla (en España le llaman ordenador, en Colombia le decimos computador), desde aquel jovencito Matthew Broderick que casi ocasiona la Tercera Guerra Mundial en WARGAMES (1983), pasando por los piratas del siglo XXI, HACKERS (1995) una de las primeras apariciones de Angelina Jolie, o el asesino en serie que utiliza el buzón electrónico para atemorizar a Sigourney Weaver en COPYCAT (1995), hasta llegar a una mujer a quien prácticamente le roban su vida en THE NET (1995), con Sandra Bullock.

Hay una forma, quizás más segura, de relacionarse con otras personas por este medio de comunicación. Cuando un escritor aficionado, envía artículos o notas de opinión al editor de una publicación virtual como por ejemplo, el Sitio de ciencia-ficción Se crea sin duda, una relación especial, en apariencia sólo justificada por el tema en común. Sin embargo, es agradable descubrir que la amistad cibernética puede traducirse en el mundo real, cuando venciendo distancias se conoce a la otra persona y se constata que las letras y los impulsos electrónicos adquieren rostro humano.

Me ha sucedido en dos ocasiones, una con Pablo Sapere y los compañeros argentinos del Comité Editorial de Quinta Dimensión y hace algunas semanas con Francisco José Súñer, responsable de este sitio. En los dos casos, sucedió algo interesante, durante los encuentros, más bien breves, hablamos de muchos temas no sólo de ciencia-ficción, lo cual interpreto como signo de amistad. Casi, casi, como el presente artículo, en donde una anécdota personal, sirve para remarcar que no sólo existen trampas y emboscadas en las esquinas virtuales de Internet, también oportunidades de amistad, o incluso de amor. Ahí es cuando recuerdo YOU'VE GOT MAIL (1998), con Tom Hanks y Meg Ryan. En definitiva, no todo es malo en esta red, depende del tejido donde se camine.

© Dixon Acosta
(547 palabras)