El tiempo revuelto
por Francisco José Súñer Iglesias

De nuevo está de moda, gracias a la película EL DÍA DE MAÑANA, el género catastrofista subconjunto tiempo revuelto, y no tengo muy claro si para denunciar lo malamente que ésta humanidad pervertida y degenerada se está comportando con su medio ambiente o para denunciar lo malamente gobernada que está ésta misma humanidad indolente y apática.

De lo segundo no me extraña ya nada, porque llevamos así cientos, miles de años, sujetos a los caprichos de aprovechados y ricachos a mayor beneficio de sus egos y bolsas. De lo primero me resulta aún bastante difícil creer que la actividad humana continuada sea capaz por si sola de modificar el clima hasta tal punto de hacer de él un caos imprevisible.

Siempre me ha parecido que intentar relacionar la actividad industrial exacerbada con los cambios imprevistos en la meteorología es pecar, cuando menos, de ingenuidad, cuando no de soberbia antropocentista. El hombre se mueve en un intervalo temporal ínfimo en comparación con el tiempo geológico y ya no digamos universal. Los cambios que se producen en unos pocos años no deberían, por tanto, ser tomados como una radical transformación de nada, y menos de la climatología. Siempre me ha sorprendido que se pueda echar la culpa del vertido de unos cuantos miles de toneladas de CO2 a la atmósfera la falta cíclica de lluvias en invierno y el calor desaforado en verano, y ya no digo hasta donde llega la sorpresa cuando la indignación se convierte en histeria si a un verano achicharrante le sigue uno suave y ciertamente frío.

Ahora mismo no sé cuanto tiempo hay que retroceder para obtener datos metereológicos sistematizados, pero probablemente un estudio de esos registros dará sorpresas acerca de la (in)estabilidad metereológica bastante interesantes. Otra forma de compronar si la inquietante irregularidad del clima actual es nueva o no es echando un ojo a los registros históricos, las terribles heladas europeas del siglo XVII no fueron producidas, probablemente, por una industria desbocada, ni las calorinas en la India durante el siglo XVIII por un destrozo sistemático de la capa de ozono.

Y para saber como se comporta el clima cuando hay vertidos realmente importantes a la atmósfera no hay más que echar un vistazo a los cronicones de las erupciones volcánicas más salvajes, como Santorini o Krakatoa.

Tampoco voy a decir que la actividad industrial es inocua, preferiría ver actuaciones y compromisos reales, y no bellas palabras, por parte de industriales y gobernantes (esos mismos aprovechados y ricachos) en la eliminación de residuos y control de contaminantes, pero pretender que se puede alterar alegremente el clima de un sistema dinámico y expuesto a fuerzas poderosas. infinitamente más poderosas que la actividad humana. como es la atmósfera terrestre. me parece un ejercicio ciertamente presuntuoso.

© Francisco José Súñer Iglesias
(460 palabras)