Sobre los aficionados a la ciencia-ficción
por Carles Quintana i Fernàndez

Hace unos años, apareció en los cines la película HÉROES FUERA DE ÓRBITA (GALAXY QUEST), una parodia-homenaje de Star Trek, donde los antiguos actores de la serie sobreviven haciendo anuncios y, sobre todo, asistiendo a convenciones donde hordas de aficionados les asedian con el fin de que les firmen autógrafos y, especialmente, para hacerles asombrosas preguntas sobre detalles técnicos impensables hasta para los guionistas.

Yo fui el primero en reírme de aquellos chicos que lo sabían todo sobre el NSEA Protector, conocimiento que era muy importante en sus vidas, pero no pude dejar de pensar en que mucho de lo presentado allí existe realmente. Cuando fui al estreno del Episodio II de Star Wars, venía del trabajo, y me encontré que yo, con mi traje, contrastaba muchísimo con los jedis, siths, cazadores de recompensas y otros que llenaban el vestíbulo del cine.

Esta es esa gente que habla perfectamente klingon, uno de los idiomas de Star Trek, se saben de memoria la vida de la comandante Susan Ivanova, de la estación espacial Babylon-5 y seguramente pueden decir al instante en que episodio y que planeta de Stargate SG-1 el coronel O'Neill tropieza con una piedra repleta de ideogramas. Y sin duda, debe haber muchísimos ejemplos más con otras series del género que no conozco.

Pero todo esto, aunque muy atractivo para los medios de comunicación, es sólo la primera capa del mundillo de los aficionados. La siguiente está formada por esas personas que se dedican al análisis de las series en todos los sentidos, desde la justificación de la biología de las diferentes especies hasta el estudio de la tecnología mostrada. Es una vertiente más creadora e incluso hay personas, los escritores de los diversos manuales sobre el tema y algunos conferenciantes, que viven de ello.

Son muchos los artículos y libros que se han escrito desmenuzando todo lo que rodea a las obras del género, sean libros, películas o series. Aunque la mayoría de casos se limitan a un estudio de, por ejemplo, la potencia de fuego de los diferentes modelos del Enterprise, siempre se corre el peligro, en este proceso de análisis exhaustivo, de llegar a conclusiones que ni por asomo pasaron por la mente del escritor o guionista de turno.

Es posible que algunos lectores piensen que estoy exagerando. Pero ahí está la ya clásica pregunta de si Heinlein era fascista, que se basa en que en la novela TROPAS DEL ESPACIO se presenta una sociedad donde para ser ciudadano y tener derecho de voto hay que haber estado en las Fuerzas Armadas, o respecto a la Saga de los Aznar, hay quien que se pregunta si los thorbod, u hombres grises, el enemigo jurado de la Humanidad, simbolizan a la Policía Armada franquista, más conocida como los grises.

Es este uno de los principales problemas del estudio de obras de la ciencia-ficción, pensar desde una perspectiva diferente a la del autor, sobre todo en el plano histórico. Como ejemplo, si tomamos un libro cualquiera del Asimov clásico, vemos que el papel de las mujeres es reducido o directamente nulo. En nuestros días, la gente no dudaría de acusarlo de machista, pero cuando escribió el grueso de su producción, la situación del sexo femenino era bastante diferente a como lo es en la actualidad, y él no fue capaz de superar la realidad de su tiempo.

También se producen análisis de las series o novelas desde fuera del universo literario donde están situadas y en el que pueden tener su justificación. Se puede aceptar y entender el exterminio de toda una especie en una guerra donde sólo puede sobrevivir uno de los bandos. Se trata de ellos o nosotros. Pero si se saca este hecho de su contexto, se convierte en un acto totalmente inaceptable, se mire como se mire, y que es susceptible de ser denunciado al Tribunal Penal Interplanetario.

Como me comentó recientemente un amigo, el fin último de estas novelas y películas es entretenernos, y no inducirnos a debates eternos sobre la interpretación de cierto pasaje oscuro, o que nos parezca que el autor quiera persuadirnos de que una forma de gobierno es mejor que otra. De acuerdo, hay algunos escritores a quienes se les puede acusar de eso. Pero tampoco se ha de exagerar. Como dice el refrán, no se tiene que buscar cinco pies al gato.

Finalmente, y como resumen, de lo que se trata es que los aficionados no se lo tienen que tomar demasiado a pecho. Al fin y al cabo, es sólo ficción. No se trata de algo real ni son documentos históricos, como creían los alienígenas de HÉROES FUERA DE ÓRBITA, y hay vida más allá de la ciencia-ficción. Y sobretodo, recalcar que una amistad es más importante que diferentes comprensiones de una novela o película.

© Carles Quintana i Fernández
(804 palabras)