11 de marzo. Madrid bajo las bombas, NO PASARAN

Han volado mi tren, el mismo tren que tomo desde hace años cuando no voy en coche a trabajar, el que tomaba cuando era estudiante. El mismo tren que miles de trabajadores toman todos los días. Desde hace cinco años me bajo una estación antes, en Vicálvaro en el campus de allí, pero con mi turno de tarde me libro de los atascos y eso me lleva a usar el coche mas a menudo; es igual, un escalofrío espantoso me ha recorrido al oír en la radio lo ocurrido.

No quiero pensar lo que puede haber sido una explosión en el interior de un vagón a esa hora y cerca ya de la estación, hombro con hombro, todos apiñados en la plataforma dispuestos para salir. Se trata de un crimen que entra en la categoría de lo monstruoso, más comparable a los atentados suicidas contra autobuses y locales públicos en Israel que a cualquier otra cosa que hayamos visto en Europa. La sensación de que cualquiera de nosotros, o de nuestros amigos o familiares, podría haber caído víctima de estos asesinos salvajes y sin escrúpulos es cierta, profunda y aterradora; mi hermano ya me ha comunicado que está bien pero pienso en mis amigos de Guadalajara, de Alcalá, en mis compañeros del trabajo, en mis alumnos..., pero es igual que conozcamos o no a quienes han sufrido el ataque: somos todos nosotros, han matado a nuestros hermanos.

Cuando se asesina a un hombre en nombre del odio es la humanidad misma la que se quiere asesinar, cuando se golpea a las personas como si fuera ganado y se las mata y trocea y quema y destroza como han hecho nos están matando a nosotros también. a todos nosotros. Los atentados sufridos en Madrid en el día de hoy son los mayores sufridos en Europa desde 1945, por decir una fecha, pues no hay noticia de nada de tal envergadura; las estimaciones que van llegando a lo largo de la mañana hablan ya de mas de 175 muertos confirmados, los heridos más de ochocientos, los afectados decenas de miles, el país entero horrorizado. En estos años España ha sufrido otros ataques terroristas en algunas ocasiones, pero nada parecido a esto ni remotamente; no estamos preparados para algo así, quizá nadie lo está.

La última vez que Madrid sufrió un ataque con tantos muertos fue durante la Guerra Civil bajo los bombardeos de la aviación nazi, con la diferencia de que lo ocurrido este 11 de marzo de 2004 es todavía peor y más cruel pues estos asesinos han buscado la cercanía con los cuerpos y la piel viva de los madrileños para arrasarla y destruir sus vidas. Alguien o algo nos odia mucho, y odia a las personas que viven, aman, trabajan y respiran cada día en nuestro país, a las mismas personas que en la misma plaza de Atocha hace un año se manifestaron por la paz como tantas otras veces por unas u otras amenazas a la paz.

Las lágrimas y el dolor son hoy incontenibles, quienes han muerto hoy en Madrid, como los muertos de Nueva York, los de Tel Aviv, los de Palestina ensangrentada, los de Bali, los de Bagdad cada día desde hace décadas bajo las bombas o el bloqueo, los sentimos a todos como hermanos nuestros y queremos gritar bien alto ¡ya basta! de tanto horror y tanta muerte bajo no importa qué banderas o causas; al final de todo son siempre los mismos los que mueren, el dolor de las madres y los hijos es siempre el mismo, la sangre que ha corrido hoy en las vías y andenes de Madrid era sangre del pueblo, de los trabajadores, la misma sangre roja que hace que el mundo gire cada día.

Madrid ha sido atacada, los madrileños, y eso incluye a los miles de inmigrantes de todo el mundo que son nuestros conciudadanos, han sido atacados de forma cruel y masiva. Es difícil para una persona normal poder imaginar que puede pasar por la mente de alguien capaz de algo así, pero ha ocurrido. Solo una convicción asoma con claridad: los autores de estos hechos son unos miserables, como son unos miserables quienes quieran que se atrevan a sacar provecho político de estos hechos, sean quienes sean unos u otros.

No es momento de unidad de los políticos, sino de algo mucho mayor, es momento de de unidad de los ciudadanos, de todos ellos, de todos nosotros, es momento de salir a la calle y dar un mensaje claro: NO PASARAN los terroristas NO PASARAN quienes comprendan o justifiquen crímenes como este, NO PASARAN quienes por inmundos intereses de partido o ideología intenten sacar provecho de estos crímenes, NO PASARAN quienes desean destruir nuestra convivencia en paz y libertad y nadie debe tener ni el menor asomo de duda que lo buscado por los asesinos es precisamente eso, llevar a nuestra sociedad al abismo. No podemos ceder, no podemos derrumbarnos ni dejar que el odio y la venganza se adueñen de nuestras vidas, por que si lo hacemos entonces nos comenzaremos a parecer a esos miserables asesinos que nos han golpeado y eso no podemos consentirlo.

Un clamor de dudas y preguntas empieza a aparecer, quiénes y por qué han hecho esto... Deseo firmemente creer al Ministro del Interior, quiero creer en su palabra y en un día como hoy sé que debo creer en su palabra, si dice que han sido compatriotas nuestros los que han hecho esto tendremos que creerle por mucho que nos repugne o resulte increible algo así, hoy él y todos los miembros de su gobierno se deben a todos los españoles y si ha dicho públicamente que los terroristas recibirán todo el peso de la Ley, el Ministro debe saber también que el pueblo español no va a consentir ni una sola mentira, ni una sola manipulación, ni una sola utilización de lo ocurrido. Las críticas, los reproches, las comparaciones y los análisis serenos sobre lo ocurrido tendrán o no su momento, hoy solo podemos decir NO PASAREIS, MISERABLES, no pasareis seáis quienes seáis los que nos estáis asesinando....

Pedro A. García Bilbao,