La vigencia de 1984
por Alfonso Merelo
    La guerra es la paz,
    la ignorancia es la fuerza,
    la libertad es la esclavitud...

Esta frase pertenece a la novela 1984 de George Orwell, en la que describió un alegato contra toda forma de totalitarismo, que es probablemente la más conocida de todas las novelas de ¿ciencia-ficción? La génesis de 1984 se vio muy influenciada por el desencanto de Orwell sobre los regímenes que podríamos denominar comunistas y las doctrinas troskistas. Este profundo desagrado se vería muy bien reflejado en la obra HOMENAJE A CATALUÑA donde describió su paso por las brigadas internacionales en España y su enfrentamiento con el POUM. 1984 nos muestra lo que es la dominación y el poder, poder, al que sólo le interesa perpetuarse.

En una conferencia pronunciada en Cádiz, Juan Manuel Santiago reflejaba las influencias posteriores de la novela, que incluso han incorporado en el lenguaje corriente expresiones que pertenecen a la novela: ¿quién no ha usado la expresión el Gran Hermano te vigila? Pero hay una idea escalofriante que subyace en toda la obra, lo que Orwell denomina el doblepensar. El doblepensar consiste en falsear incluso lo que es obvio que se está percibiendo, falsearlo hasta el extremo de creer que lo que es blanco es negro. Eso le ocurre al protagonista Winston, cuando después de ser torturado ve realmente que hay lo que no hay.

Aplicando lo dicho por Orwell, actualmente nos encontramos con muchos ejemplos de doblepensar y de falseamiento sistemático de la verdad y de la realidad. Es curioso observar como estas técnicas de desinformación sistemática se van haciendo patentes en la sociedad occidental. Todos recordaremos cómo los presidentes del pacto de Las Azores ofrecieron promesas y muestras palpables de que Iraq poseía armas de destrucción masiva. Incluso el presidente Aznar puso la mano en el fuego porque le creyéramos. Esto se ha demostrado falso, sin embargo en un alarde de imaginación se acusa a la comunidad internacional de haberse creído esto último y se le pide al ciudadano español que le pida cuentas a esa comunidad. Es decir se exime de responsabilidad, por comisión u omisión, tanto al Presidente como al candidato a la Presidencia D. Mariano Rajoy. Pero el problema no está en la mentira en sí, sino que el bombardeo publicitario pueda llegar a convencer a los ciudadanos de que lo que decían no lo habían dicho y que lo que no se dijo se dijo. Parece un juego de palabras pero es muy real. Parece ser que para muchos ciudadanos, cada vez más, lo que sale por televisión es la realidad absoluta. Si cualquier ilustre contertulio dice algo, lo dicho, se trasforma en verdad inmediatamente. No se cuestiona la veracidad o no de la información, simplemente se cree porque la televisión lo dice. Como este ejemplo particular de Iraq se han venido dando últimamente muchos casos. Basta revisar la prensa actual para ver como existen multitud de ejemplos aplicables. El conseller en cap Carod Rovira afirmaba que se había entrevistado con la cúpula de ETA, pero en calidad de miembro de Ezquerra Republican de Catalunya, como si pudiera desligarse de su cargo público en un malabarismo de ahora soy conseller, ahora no. Y los que es una burda manipulación de la verdad consigue el efecto de que muchos partidarios le apoyen y crean que lo que dice es cierto. Manuel Fraga, Presidente de la Xunta de Galicia, pronunció una desafortunada frase tildando de menudencias los abusos no consentidos a una menor por parte de un alcalde. La Conferencia Episcopal Española ha afirmado en un documento que el problema de la violencia doméstica se debe a la permisividad sexual que actualmente tiene la sociedad. Me pregunto en qué clase de estudio se basan los Obispos para afirmar categóricamente este extremo. Lo malo es que la Conferencia crea opinión ante, al menos, parte de sus fieles y esto es un grave atentado contra la verdad o siquiera la ética. Las conclusiones no pueden ser más disparatadas y aún así existirá un grupo, probablemente importante, que crean que existe una relación causa efecto entre los dos.

El ciudadano de a pie se encuentra indefenso ante estas muestras de doblepensar y torticera interpretación de la realidad. No es posible separar las mentiras de la realidad ya que ambas se muestran igual de verdaderas.

Una anécdota muy reciente es la frase pronunciada por Doña Teófila Martínez, candidata del Partido Popular a la Presidencia de la Junta de Andalucía. La candidata en un mitin dijo si soy Presidenta de la Junta se acabarán las subvenciones, sólo se llegarán a acuerdos de co-financiación. Independientemente de lo que pueda suponer el descartar de un plumazo todas las subvenciones, resulta chocante observar que, en infinidad de casos, la co-financiación es exactamente igual que la subvención, es decir la semántica diferente se aplica para el mismo hecho causante. Pongamos el caso de la campaña de informatización de la Junta de Andalucía. Se subvenciona un X% del valor del ordenador, esto es exactamente lo mismo que decir que se co-financia la compra de un ordenador en un X%. ¿Por qué entonces rizar el rizo del cambio de nombre? ¿Es acaso peyorativo hablar de subvención y no de co-financiación? Porque incluso en el caso de que se pagara por parte de la institución el 100% se podría hablar tanto de subvención a fondo perdido como de co-financiación al 100%. ¿Se intenta confundir a los ciudadanos o es que todos hemos perdido el norte con el doble lenguaje?

Orwell nos avisaba que disponíamos de la posibilidad de cambiar las cosas. Espero y deseo que esto suceda y podamos rectificar a tiempo

© Alfonso Merelo.
(924 palabras)
Publicado originalmente en el 3 de febrero de 2004