Especial Séptimo Aniversario
Editar o no editar... el problema
Especial Séptimo Aniversario
por Dixon Acosta

En ocasiones llegan a América Latina noticias alentadoras sobre la edición de libros de ciencia ficción en España... en ocasiones sólo llegan las noticias pero no los libros. La verdad es que la mayoría de las editoriales españolas especializadas en este género no cuentan con canales de distribución en América Latina (a excepción de contados países), sólo algunas de las más conocidas, como la legendaria Minotauro (ahora propiedad de Planeta), ofrecen directamente al lector latinoamericano sus novedades.

A distancia, puede decirse que siempre será bienvenido el incremento de publicaciones, pues en el caso de los libros, a diferencia de lo que suele creerse, la cantidad puede llevar a la calidad. Si escritores y editores hacen bien su trabajo, de un buen número de textos pueden surgir títulos que se consagren en el transcurso del tiempo. En España durante los últimos años se ha intensificado la producción de libros, con altibajos, en ocasiones con relanzamientos en contra de novedades, pero con una tendencia generalizada al alza. Este fenómeno positivo se explica en parte, porque el supuesto rival virtual de las publicaciones en papel, ha terminado por convertirse en su mayor aliado. Me refiero a los sitios de Internet que durante los últimos años, han realizado una importante labor de divulgación e información, al difundir tanto autores como obras. El lector, es cada vez más un individuo especializado, ante la avalancha informativa es imposible leer todo lo que se edita, incluso en el género de preferencia. Las editoriales españolas saben que existe una porción del mercado de publicaciones que cuenta con un público particular definido, el aficionado a la ciencia ficción literaria, gracias a un trabajo de reconocimiento e investigación previo.

En Colombia, que cuenta con una industria editorial importante, gracias a la producción de materia prima (papel, cuero, madera, tintas), así como calidad de impresión y presencia de escritores renombrados, dentro del volumen de los títulos que se publican, especialmente de ficción, hay un vacío enorme en materia de literatura de anticipación. La mejor recomendación que puede darse a un escritor que desee mostrar su trabajo a una editorial, es que no lo presente como ciencia ficción, sería mejor que hablara de una versión futura del realismo mágico, única modalidad de fantasía aceptada por la influencia del Maestro García Márquez. Actualmente, la única opción de publicar ciencia ficción por un creador desconocido, es que el mismo autor corra con los gastos de la totalidad o parte de la edición. La ciencia ficción, a pesar de ser uno de los más influyentes géneros, por lo menos en su manifestación audiovisual, es mirada con recelo por parte de los responsables de las empresas editoriales. Algo similar ocurría hace unos años con la literatura para niños, por una serie de circunstancias que confluyeron, en este momento es una de las líneas fuertes de varias editoriales colombianas. El primer obstáculo a vencer, es perder el miedo... el miedo al éxito.

Ahora cuando se habla de un nuevo boom de escritores colombianos que abordan temas contemporáneos y urbanos, podría pensarse en aquellos que se arriesgan a pensar el futuro y pasado, espacio y tiempo, ciencia y sociedad, con otros ojos (por ejemplo, uno de los más publicitados escritores de esta nueva generación, Santiago Gamboa, autor de la novela PERDER ES CUESTIÓN DE MÉTODO, entre otras, lanzó el año pasado una colección de cuentos titulada EL CERCO DE BOGOTÁ en donde aborda la anticipación). Un buen termómetro de la creación literaria, es la realización de concursos especializados, que se convierte en la única posibilidad para que los escritores noveles puedan salir del anonimato. En Bogotá, se celebró hace algunos años el I Concurso de Cuentos de Ciencia Ficción, patrocinado por el Instituto Distrital de Cultura (dependencia de la Alcaldía de la ciudad), los resultados superaron las expectativas, cientos de trabajos respondieron a la convocatoria, la cual no se ha vuelto a repetir, muchos esperamos con ansiedad un segundo concurso, es decir, una segunda oportunidad. Especulando con una sencilla proyección matemática, es probable que esa cantidad de escritores, pueda representar a miles de potenciales lectores, pero lamentablemente se debe insistir en la idea que un libro, en este caso de ciencia ficción, pueda resultar también un buen producto mercantil.

Al final, todo se reduce a responder afirmativamente a la pregunta sobre la conveniencia de editar ciencia ficción. No es un gran problema.

© Dixon Acosta
(724 palabras)
Dixon Acosta es colaborador habitual del Sitio de Ciencia-Ficcion y QuintaDimension