Especial Séptimo Aniversario
Una ojeada al futuro
Especial Séptimo Aniversario
por Ricard de la Casa

Volviendo la mirada atrás y dando un vistazo al presente, da la sensación, de que la pirámide editorial española ha proseguido, en los últimos decenios un asentamiento generalizado. Hacia el otro lado, hacia el futuro, creo que lo mejor, lo más emocionante, esta por venir, justo a la vuelta de la esquina.

Hasta el momento, y por la parte superior de la pirámide, existe la habitual concentración de empresas a través de adquisiciones; por la base, el nacimiento de nuevos sellos. En el caso de la ciencia ficción, como el de otros géneros, muy especializados. Quizá el elemento más destacado haya sido la aplicación racional de las nuevas tecnologías, que ha propiciado una mayor productividad, con una disminución de costes, que en el caso de esas pequeñas empresas, les permite sobrevivir con cierta soltura en la siempre difícil vida de las editoriales. En el caso particular de nuestro género, da la sensación de que existe un mayor margen de maniobra y por tanto una mayor consolidación empresarial, debido a los bajos riesgos que se contraen, al que se le suma una mayor base de lectores y por tanto de potenciales clientes.

Bien es cierto que todas las editoriales, como algo natural, experimentan un empuje constante hacia la cúspide de la pirámide, es decir una editorial no puede permanecer inmóvil, so pena de caer en la regresión y su eventual desaparición. La misma dinámica empresarial presiona sin descanso, por lo que esas pequeñas empresas deberán, en un momento u otro, empezar a crecer. Es aquí donde se entra en la disyuntiva de elegir, es decir de arriesgarse, al escoger el camino que se quiere seguir para escalar peldaños. Por un lado editar más obras e intentar abarcar un mayor número de géneros, por otro tratar de viajar al futuro de la edición y encontrar nuevos caminos. Los más precavidos no dejarán nada al azar y tratarán de avanzar por los dos caminos a la vez.

Personalmente pienso que, hasta ahora, la aplicación de las nuevas tecnologías, ha sido una revolución tranquila, nos hemos limitado a aplicar avances tecnológicos para mejorar la productividad. El camino que estamos recorriendo es ir eliminando, poco a poco, todos los pasos intermedios, es decir todos los intermediarios: desde la maquetación (ya una realidad en estos momentos), impresión (estamos muy cerca), distribución (a través de la red) y venta (el gran problema aún no resuelto). Por un lado la editorial aumentaría beneficios, también el autor, por otro eliminamos impresores, distribuidores y venta al por menor. Así pues unos salen beneficiados y otros necesitarán, como los Astilleros tuvieron que hacer años atrás, una reconversión. Los problemas aún no resueltos para convertirse en una editorial completamente digital son dos esencialmente: un soporte cómodo, es decir un libro electrónico que se transporte y se lea como cualquier otro actual (o cualquier solución que la sustituya con comodidad para el lector) y evitar la picaresca de la copia indiscriminada (algo parecido a lo que ocurre hoy con la copia pirata de música y su venta en el Top Manta) La resolución del primer problema esta a la vista, el segundo es tan complejo que por el momento no se vislumbra una solución viable, por lo que por el momento es imposible coger ese tren.

El futuro que nos aguarda tiene enormes expectativas, todavía hay dos grandes revoluciones por hacer, una en nuestro propio género: un cambio definitivo de actitud del lector hispano con relación a la aceptación de los escritores que crean y escriben en nuestro propio idioma. Algunos pensarán que hemos avanzado en estos últimos decenios, y es verdad, aunque falta mucho camino por recorrer. Esa vuelta a la normalidad puede propiciar, tanto para editoriales como para escritores, nuevas oportunidades y sobre todo nuevos modelos de edición. No se trata de un papanatismo nacionalista, sino de una descolonización necesaria y cada día más urgente.

Por otro lado una vía no explorada, algo apenas percibido en el mundo de los programas de ordenador y el más emocionante reto que se nos presenta, algo que subyace a todo lo comentado hasta ahora. El formato digital, el transporte de ese texto, su distribución…. y su venta, va a propiciar cambios profundos, tanto por parte del escritor (como acto creativo), como por parte del editor (en la manera de edición). Cambios tan significativos como los que se vivieron hace siglos, con la invención de la imprenta (que no solo afectó a la edición sino a la manera en que los escritores se enfrentaron al avance tecnológico). Un cambio radical en la manera de percibir el universo humano, en la manera de escribir, de crear, de editar... Nuevos modelos están a punto de surgir, de probarse y nada de todo esto ha sido previsto, como ocurrió ya con Internet, por nuestros propios escritores. La autoedición, el pago voluntario, las donaciones y los múltiples sistemas que ahora mismo se están aplicando con el software (freeware, adware…) pueden ser aplicados igualmente a los textos propios. Y todo esto es tan sólo la punta de un iceberg que ni siquiera nosotros somos capaces de imaginar.

Por todo ello, las perspectivas son halagüeñas en todos los sentidos. El mercado se está asentando paulatinamente y no estamos sometidos a los famosos ciclos. Ahora todo es mucho más estable, habrá como es natural, vaivenes, pero la situación parece suficientemente consolidada como para mirar hacia el futuro con optimismo y el mismo mercado actuará como regulador sobre el binomio calidad/cantidad. La gran sorpresa es la edición futura, que llama a nuestras puertas y todavía no somos capaces de vaticinarla. Una gran explosión esta a punto de suceder y lo mejor es que, con un poquito de suerte, podremos ser testigos de ella.

© Ricard de la Casa
(951 palabras)
Ricard de la Casa es miembro de Interface Grupo Editor, que actualmente edita